Al igual que en cualquier transformación de calor en trabajo parte de la energía se pierde en forma de entropía, en el ser humano, la energía que es sublimada intelectualmente también sigue un proceso irreversible. Así se explica que un sujeto que se tira un año comiendo jamón de Jabugo, cuando por circunstancias ajenas a su voluntad, no puede permitirse seguir comprando Jabugo y tiene que comer jamón serrano normal, sufra en su percepción una insatisfacción mayor que la satisfacción que acaece a un sujeto que pasa del jamón vulgar al Jabugo. Probablemente muchos de los energoumenos o mente captus que hace unas noches saltaban enfervorizados por las calles liados en banderas de España hayan probado jamás el jamón de Jabugo. JANP |
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