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Dijo Francisco:
Ya sabes lo que voy a decir ...
(Héctor)
Para nada me lo imaginaba.
Si bien es cierto que eso coincide con
tu visión general de estos fenómenos
me ha resultado esclarecedor leer tu explicación.
No se me había ocurrido por más obvio
que te pueda parecer.
En mi juventud, también en el servicio militar,
llegué a emocionarme al llegar al cuartel
luego de un desfile y ver la bandera flameando
y recibidos por la banda.
Aún así, en aquellos tiempos, me asombró
constatar en mí esas emociones.
Estoy pensando que nos hemos librado de algunas
de las más irracionales, pero si son componentes
necesarios de nuestra psiquis evolutiva por
más escépticos que seamos tenemos
que seguir manejándonos profundamente por
esos sentimientos y conductas.
Justamente ahora recuerdo que al volver de mis
vacaciones en el exterior, por más que había
disfrutado, sentía en mí una sensación de alivio:
"estoy otra vez entre los míos".
Me pasó en especial al volver una vez de Brasil.
Después de estar un mes con el trabajo mental
continuo de tener que pensar en español y hablar
en portugués sentí al reingresar en la Argentina
que me podía relajar, que podía desenchufar la
computadora mental por un rato.
Esa alegría de estar nuevamente "entre los míos"
no me duró mucho. A los pocos quilómetros
recalé en una gasolinera donde los que atendían
el lugar estaban borrachos y pasamos un momento
casi de peligro debido a la agresividad que tenían.
Evidentemente estoy programado para ponerme
de lado con los que tienen más genes en común
conmigo, mis familiares directos, en primer lugar.
Y cada vez menos con los que más se diferencian.
Te confieso algo que lo digo solamente entre nosotros:
No me gustaría, por ejemplo, que mi hijo se casara
con una negra, una musulmana, una china, una
del opus dei. Pero más me desagradaría una
musulmana que una del opus dei. Y entre una
negra atrea y una blanca católica preferiría esta
última.
Recuerdo el film: "¿Sabes quién viene a cenar a casa?"
Ante esa pareja de un negro y una blanca había
resistencia tanto por partes de los padres de la
chica blanca como de los padres del joven negro.
Ese tipo de prejuicio no ocurre solamente entre las
"razas superiores".
Creo que debe haber alguna razón profunda, y
puede que sea la que has dado, para
preferir a lo que sentimos más afín y rechazar a
lo que es diferente a nosotros.
En una ocasión me pasó algo de espanto.
Había leído que los cruces genéticos más exitosos
se dan entre poblaciones de la misma "raza", pero
de zonas diferentes. Por ejemplo un alemán con
una española. En esos casos hay menos riesgos
de ciertos defectos genéticos como el albinismo
y otros producidos por la poca variabilidad genética.
Pero también decía el artículo que también era malo
para el éxito de los hijos la excesiva diferencia entre
los padres. Que hay mayor cantidad de defectos
genéticos entre los hijos de un blanco, por ejemplo,
con una japonesa que si no fuera interracial la pareja.
Eso lo comenté entre un grupo de abogados amigos.
Luego uno de ellos me dijo en un aparte que tal vez
yo tenía razón, pero que uno de los abogados presentes,
que no abrió la boca ante mis comentarios, estaba
casado con una japonesa y que los dos hijos le habían
salido retrasados mentales.
¿Será cierto eso de que no son convenientes los
matrimonio interraciales o es una muestra más de
prejuicio? ¿Alguien sabe algo?
Saludos
Héctor
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