Hola a todos: Terminó el verano y con ello la temporada alta para el
mundo de la gaita y el tamboril. En la provincia de Salamanca,
considero que estos instrumentos, actualmente, gozan de buena salud.
Quizá no sea la Edad de Oro para ellos, pero sí la Edad de Plata. La
música de gaita y tamboril, estos instrumentos, tan queridos, ha
inundado las calles de casi todos los pueblos, con motivo de sus
fiestas, recordando a los vecinos aquellas canciones tradicionales
que ya sonaban décadas atrás, y quizá siglos, en algunos casos.
Durante el verano, concretamente, en agosto, por estos pagos tiene
lugar la mayor concentración de fiestas populares, del calendario
festivo anual. Muchas coinciden con sus auténticas fechas (Virgen de
Las Nieves , en Mogarraz, La Asunción en La Alberca, San Bartolomé
en Aldeadávila, etc. Pero, al lado de estas fiestas que sí
corresponden con su cronología natural, he asistido a otras
totalmente artificiales, fuera de lugar, que se celebraban para
aprovechar la estancia de los hijos pródigos, los que fueron a la
emigración, en sus respectivos pueblos. Así, he visto celebrar, en
pleno mes de agosto, a San Sebastián (enero), Virgen del Rosario
(octubre), San Marcos (abril), Fiesta de los Quintos (diciembre)… Lo
cierto es que quedé un poco confuso. Sé que hay que evolucionar, y
que la realidad quizá obligue a ello. Si no se celebrasen en agosto,
quizá no se podrían hacer en las fechas correspondientes. Lo que
ocurre, es que esto me entristece, la verdad. Significa, ni más ni
menos, que la última generación de lo auténtico está desapareciendo.
Respecto a la gaita y el tamboril, decir, eso sí, que estuvieron
presentes en casi todas ellas.
Quizá más de uno penséis que qué os importa lo que yo piense y
sienta. Pues mira, si lo pensais teneis razón, pero es que hoy tenía
ganas de escribir algo.