Llevas mucha razón Luis. Es una pena que los políticos no sean
capaces de ver esto y mucho menos mover un dedo por hacer algo.
--- En tamborileros@yahoogroups.com, Luis A Mondelo Sanchez
<luismondelosanchez@...> escribió:
>
> Está muy bien que se tomen este tipo de iniciativas que fomentan
el personaje del tamboritero en la cultura, pero por lo que va a
pagar el ayuntamiento de Astorga por es escultura (se supone) se
sufragaría un plan de recuperación y fomento de la flauta de tres
agujeros en Margatería y Astorga. Me refiero a un plan de choque que
evite que estos instrumentos acaben sucumbiendo a la desidia que
suele caracterizar a la provincia de León con respecto al
mantenimiento y difusión, al apoyo verdadero de la música
tradicional, no a las vagas muestras que podemos ver todos los
veranos en algunas localidades de la goegrafía leonesa; la mayoría
puestas en marcha por iniciativas particulares y con muy poco apoyo
institucional. Sería muy bueno levantar la vista por encima de
nuestro ombligo de leoneses y ver cómo se está trabajamdo desde hace
muchísimos años en provincias como Zamora, Burgos, Salamanca o
Valladolid.
> repito que, me parece bien, aunque los niños de Astorga y
Maragatería agradecerían más charlas didácticas, cursos de formación
y un acercamiento mejor y mayor al tema desde el ámbito escolar, que
el ver en una calle de su ciudad una estátua más que, sin la
formación de la que hablo, no les va a decir nada.
>
>
>
>
> ________________________________
> De: David Andrés Fernández <tamboritero_maragatos@...>
> Para: tamborileros@yahoogroups.com
> Enviado: miércoles, 10 de diciembre, 2008 21:11:43
> Asunto: [tamborileros] Un monumento para nuestros músicos
tradicionales
>
>
> Un artículo largo pero interesante que menciona varios músicos y
> monumentos a los mismos en la península:
>
> Un monumento para nuestros músicos tradicionales
>
> LA ciudad de Astorga, merced a su Ayuntamiento a través de su
> Concejalía de Cultura Tradicional y por iniciativa la asociación
> cultural «la caleya», durante este verano ha protagonizado la
loable
> iniciativa de comenzar a homenajear públicamente a los músicos
> populares y tradicionales. En esta ocasión, tres reconocidos
> representantes de este gremio de ministriles han sido objeto del
> merecido reconocimiento. Me refiero en concreto al tamboritero
> maragato Maximiliano Arce y a los gaiteros cabreireses Moisés
> Liébana y Domingo Losada.
>
> Parece ser que tal inercia probablemente no quedará en lo puntual
y
> pretende materializarse en un homenaje plástico permanente. Sobre
> todo, teniendo en cuenta que dicha institución, complementando
esta
> iniciativa, ha hecho pública su loable intención de embarcarse en
el
> proyecto de la promoción en un próximo futuro de un monumento
> dedicado al tamboritero maragato. Esto va a ser posible, como
> indicase su teniente de alcalde Enrique Soto en el marco de las
> veraniegas Jornadas de Cultura Leonesa dedicadas a la música
> tradicional leonesa y en concreto durante su conferencia de
> apertura, gentilmente a mi encomendada.
>
> Obvio resulta en cualquier lugar el elogio al simple planteamiento
> de una iniciativa de esta magnitud. Sentimiento plausible que se
> enraíza tanto desde el técnico ámbito etnomusicológico e
> iconográfico musical, como desde las mas sensibles y generalizadas
> perspectivas del sentir popular provincial. En especial, para gran
> parte de nuestros paisanos maragatos, quienes seguro acogerán bien
> el proyecto, pues representa una ocasión mas para reforzar, su de
> sobra bien reconocido, sentido identitario grupal.
>
> Pero, ¿por qué un homenaje de esta índole? Sencillamente porque,
> como para todas las culturas de la totalidad los territorios que
> integran el variado mosaico comarcal y regional que constituye
> nuestro país hispano, la figura y el quehacer de los músicos
> populares y tradicionales ha sido y es considerada socialmente
como
> un valor cultural, apreciado, e importante.
>
> Desde la más remota antigüedad, instrumentistas, instrumentos y
sus
> respectivas producciones musicales, han coprotagonizado todo tipo
de
> momentos en nuestra historia y en base a ello han recibido una
justa
> compensación moral colectiva a su dedicación, entusiasta,
vocacional
> y laboriosa. Momentos acaecidos en todo tipo de circunstancias y
> situaciones: alegres, tristes, heroicas, trágicas, evocadoramente
> melancólicas de la ausencia o lejanía de la tierra madre,
> exaltadores de un sentido de identidad localista, etc. Momentos
> desarrollados en situaciones públicas, privadas, individuales o
> colectivas, masivas o restringidas, ya se ubiquen en ámbitos
> profanos como de cariz religioso y encarnadas en la paz, la
guerra,
> el júbilo o el desastre. En resumen, que en función de ello,
> tradicionalmente han alcanzado un elevado nivel de relevancia
social
> y con ello, un elevado grado de consideración y reconocimiento
> público del trabajo y figura de los tamboriteros, alcanzado
> atendiendo a su talento y quehacer musical o también incluso a la
> valoración de las bondades de la herramienta habitual de trabajo
> sonoro.
>
> No obstante, esta iniciativa monumental aplicada a nuestros
queridos
> tamboriteros, solo logrará su auténtico objetivo si efectivamente
se
> hace realidad bajo un serio y digno proyecto y un «soporte de
> calidad», artísticamente hablando. Así representará una
significada
> oportunidad para nuestro enriquecimiento en términos patrimoniales
> materiales e inmateriales.
>
> Obra destinada a integrar un patrimonio enorgullecedor, que evita
la
> precariedad del «kitsch», mal gusto y las manifiestas carencias
> artísticas auspiciadas por la menguada economía y que, por
supuesto,
> presenta una refutada y prestigiosa autoría. Paternidad de
> concepción y factura que suele ser convenientemente seleccionada
> entre varios bocetos de reputados artistas y para la cual, su
justo
> precio, a veces en apariencia inicialmente caro, no representa una
> traba al proyecto pues, para sus perspicaces promotores, es claro
> que asumirlo constituye a la larga una auténtica inversión en la
> creación de riqueza para la ciudad.
>
> Centrándonos en las artes plásticas y en concreto en la estatuaria
y
> obviando por razones de espacio menciones a otros periodos,
> observamos en toda España que, a lo largo del siglo XX, se han
> erigido monolitos, bustos y estatuas homenajeando a estos
personajes
> y todo lo que representan. En unos casos, de modo personalizado,
> como por ejemplo en el caso de la dedicada al dulzainero y
> folklorista Agapito Marazuela, en Segovia. En otros y con carácter
> alegórico, dedicadas a figuras, conjuntos instrumentales o
vocales,
> etc., planteadas artísticamente desde perspectivas figurativas o
> abstractas, de modo indistinto.
>
> Así, a modo de resumido corpus de ejemplos, podemos encontrar
> representaciones figurativas de instrumentistas organológicamente
> parientes de los de nuestra flauta y tamborín en las lejanas y
> rocieras tierras de la Aldea, en Ayamonte (Huelva). O en otras
> geográficamente mas próximas, como en el caso del «tamboritero
> charro», obra de 1977 del salmantino Agustín Casillas. Por no
> olvidar las nuestras leonesas, artísticamente mas modernas y de
> factura claramente popular o modesta, como son el naif tamboritero
> maragato de Luyego o el busto dedicado al celebérrimo tamboritero
> Aquilino Pastor, en Santa Catalina de Somoza.
>
> Pero no concluye aquí este breve listado de ejemplos. Encontramos
> otras representaciones en las dedicadas al gaitero gallego o
> asturiano con su fole, erigidas en Santa Cruz de Ribadeo,
> Ortigueira, o en la misma Asturias, o en la se que homenajea a los
> participantes en la tradición de los «auroros» con sus campanillas
o
> esquilas, materializada a través de la estatua erigida ante la
> estación ferroviaria de la navarra villa de Estella.
>
> También quisiera resaltar que, en calles y plazas a lo largo del
> territorio español, podemos encontrar representaciones
escultóricas
> de intérpretes o conjuntos musicales populares y tradicionales
> vinculados a una celebración tan popular como es la Semana Santa.
Es
> el caso de las dedicadas a «el Merlú» o al «Barandales» en la
> capital zamorana, o en Cáceres a figura su homóloga, así como la
> recientísima del «Tararú», sita ante el Convento de Santo Domingo
de
> Palencia. Por no olvidar mención del «Judío» y su tambor, ya
> sea «coliblanco o colinegro», en la cordobesa Baena. Las dedicadas
> al «tamborilero» en Alcañiz y Calanda, al «tamborista» en Mula, o
a
> los tambores protagonistas de «tamborradas» de todo el Levante y
> Andalucía, llevadas a efecto en lugares adscritos a esta tradición
> como la propia Baena, Hellín, Tobarra, Mula, Híjar, Moratalla,
etc.
> Pero en relación a ello ¿Cuánto tendrán que esperar para correr
> igual suerte nuestra «Ronda de Jesús» y resto de «Rondas»
> leonesas, «Llambrión» y Corredores» ponferradinos, «Trompetas de
la
> Domínica» astorganas, «El Bombo» y «La Trompa» facundinos, o sus
> homólogos de Villafranca del Bierzo, el clarín y el tambor
> capitalinos, etc.?
>
> No faltan tampoco las muestras alegóricas y de motivos menos
> concretos, mas generalistas en lo relativo al intérprete,
igualmente
> dedicadas a temas como la tamborrada o su protagonista el tambor,
> como ocurre en Ijar. Así como las que atienden a otros géneros
> musicales relacionados con distintos momentos del calendario
festivo
> anual. Es el caso del flamenco, con la estatua erigida en
Algeciras
> a un Paco de Lucía «guitarra en mano», o al mismo instrumento
> formando parte del monumento a la Jota en Zaragoza.
>
> De carácter temporalmente mas efímero por sus materiales de
> realización se presentan homenajes a estos músicos a través de
> figuras como los gigantes y cabezudos, que en varias localidades
> baleares representan tamboriteros de flauta y tambor o «fabiolers»
y
> a tañedores de cornamusas o gaitas. Otras se vinculan a
> los «peleles» autómatas que públicamente tañen las campanas de
> muchos relojes. Es el caso del Ayuntamiento de Toreno, o el mas
> significado de Astorga, con su entrañable pareja de maragatos Juan
> Zacunda y Colasa tañendo las horas, así como el famoso maragato en
> la torre de la iglesia de Boñar, tantas veces cantado en la
> famosa «Jota de Boñar».
>
> En conclusión, estimados lectores, estén tranquilos tras lo
expuesto
> que, de llevar adelante este proyecto, seguro y una vez más
nuestros
> paisanos astorganos nos van a sorprender gratamente conduciendo a
> buen término esta loable iniciativa y sumándose con ello al
conjunto
> hispano mencionado. Esperemos que, además, su gesto represente el
> punto de arranque de propuestas similares de otros corregimientos
> provinciales dedicadas, por ejemplo, a elogiar figuras homólogas
> como el gaitero, el tamboritero berciano, fornelo, orbigueño o
> cepedano, al acordeonista de nuestras comarcas «patsuezas», al
> rabelista, al dulzainero y al tamboritero, a las pandereteras, al
> campanero, al tañedor de «turullo» de las «veceras», etc. con las
> que enriquecer nuestro patrimonio.
>
> Autor: HÉCTOR-LUIS SUÁREZ PÉREZ
> Fuente: Diario de León
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