Hola a todos. He hecho una traducción del artículo que mencionaba David, en el que Mike habla un poco de las dificultades por las que pasó y que ha recogido en su libro. Podeis copiarlo donde querais, siempre citando la fuente. Si encontrais algún fallo en la traducción, no dudeis en comentarlo. Espero que os parezca interesante. La dirección del artículo original es: http://www.thisislondon.co.uk/music/article-23396384-details/Oldfield's+Odyssey/\ article.do ¡Saludos! OMA ___ Oldfield's Odyssey Por Nick Curtis, Evening Standard, 15.05.07 Mi encuentro con Mike Oldfield no comienza de forma muy propicia. He venido a su mansión en Gloucestershire para hablar sobre su autobiografía, Changeling, que detalla su lenta y dolorosa recuperación de sus problemas de salud mental que subyacen a su lucrativa carrera musical de 40 años. Pero cuando he llegado temprano, Oldfield, chorreando después de haber pasado un rato en su piscina cubierta, me mira de forma recelosa tras la cadena que asegura su puerta delantera, y entonces me dice que me quede esperando de pie en su grisáceo jardín durante media hora. ¿Es él realmente mejor ahora? Bueno, hasta cierto punto. Treinta minutos más tarde nos sentamos de forma suficientemente amigable en su "estudio-con-conservatorio", pero aún no se encuentra completamente agusto. Enrolla, enciende, después descarta prematuramente una serie de cigarrillos, y no me mira mucho a los ojos. Aunque es excepcionalmente sincero. "Aún no me gusta socializarme", reconoce, "y los demonios están todavía ahí, pero cuando los siento venir, puedo manejarlo". Ofrece una de las poco frecuentes pero exuberantes carcajadas que interrumpen nuestra entrevista Dice que escribió el libro por dos razones. La primera, que cada vez que da una entrevista, se le pregunta sobre el seminario que hizo con la cuestionable secta Exégesis en 1978, en el que experimentó un "renacimiento" que él siente que le puso en el camino a su recuperación, así que pensó que lo explicaría de una vez por todas. Segundo, tiene la esperanza de que otros como él, que se han tragado su propia aflición y angustia, puedan aprender del libro. "Cuando era joven, habría sido maravilloso tener a alguien que lo explicara todo", dice. "A veces, la gente que es propensa al estrés no sobrevive. Se meten en el crimen, las drogas, cometen suicidio..." Oldfield cree que la ansiedad puede heredarse, que él aún puede estar sufriendo los horrores de los que su abuelo irlandés fue testigo en Ypres. También cree que es un "mutante, o un experimento de la naturaleza", de alguna manera incapaz de relaciones sociales normales, de ahí el título del libro. Nació en 1953, el tercer niño, tras su hermana Sally y su hermano Terry, de Raymond, un GP de Reading, y Maureen, una enfermera irlandesa. Inicialmente fue una niñez feliz, aunque solitaria. "No me gustaban los otros niños, y yo no les gustaba a ellos", dice, "pero siendo un niño, no temía a nada". Eso cambió cuando tuvo 8 años. Entonces su madre desapareció brevemente, y cuando volvió, su padre explicó que ella había tenido un bebé muerto al nacer. En realidad, según Oldfield descubrió más tarde, el niño había nacido con síndrome de Down, y fue puesto en una casa, donde sobrevivió durante un año. "Ese es un gran secreto que guardar para una familia", dice. "Mi madre tuvo una depresión, le recetaron barbitúricos - creo que son ilegales ahora - y se hizo adicta". Ella también comenzó a beber, algo que Raymond Oldfield aguantó con una impávida implacabilidad, incluso cuando su esposa le suplicara una medicación que él no podía prescribir. "Ella se convirtió en una criatura atontada y medio anestesiada", dice Oldfield. "Perdió su dignidad". Hubo un momento en el que un sacerdote católico fue llamado para exorcizar la mala atmósfera de la casa. Habiendo sido ingresada forzosamente por primera vez en 1962, Maureen volvía al hospital aproximadamente cada tres meses, y salía con una aparente mejoría. Entonces su condición empeoraba rápidamente de nuevo. Oldfield dice que el ciclo de recuperación y pérdida de su madre fue casi peor que la desolación que causa una muerte. "La música era mi santuario", dice. Habiendo aprendido a tocar la guitarra de manera autodidacta, Oldfield tocaba en clubs de folk locales a la edad de 13 años, y abandonó la escuela a los 15 con un título de nivel ordinario ("O-Level") en inglés oral. Ayudó a su hermana Sally - entonces una prometedora cantante folk con conexiones con la realeza del rock a través de su amiga de la escuela Marianne Faithfull - en su álbum de debut. Más tarde formó una banda de corta vida con su hermano Terry, antes de unirse a la banda de Kevin Ayers como guitarrista, ya con 16 años. Había, de forma natural durante aquellos tiempos, drogas a su alrededor, y a los 17 años Oldfield tuvo un mal viaje con el LSD. Empezó a ver a los humanos como a máquinas, y sintió que la vasta y sin sentido incomprensibilidad del Universo le había sido revelada. Le produjo su primer ataque de pánico. "Te entra el miedo, tu corazón se acelera y te parece seguro que vas a morir, pero no lo puedes explicar", dice. Aunque nunca volvería a tocar el LSD de nuevo, el pánico comenzó a apuntalar su vida. Se volvió introvertido y de humor cambiante, aterrorizado con viajar y con los espacios abiertos. El año siguiente, de gira en Holanda con Kevin Ayers, sufrió un desplome que ahora reconoce como una crisis nerviosa, y se retiró a la casa a la que sus padres se habían mudado en Harold Wood. No podía comer o dormir. "Creía que estaba poseído", dice, "que lo que fuera que hubiera sido exorcizado de mi madre había vuelto y se había pegado a mí". Encontró que la bebida ayudaba a aliviar el temor, y así comenzó un periodo de severa dependencia del alcohol. "Mi lado irlandés me lleva a beber, pero es también de donde obtengo mi música, así que no puedo quejarme", dice. Al separarse la banda de Kevin Ayers, Oldfield empezó a manipular de forma obsesiva un riff en el que había estado trabajando. Grababa diferentes instrumentos en una vieja grabadora de cinta y después iba a casa y se sentaba a beber con su madre por la noche. Un hombre llamado Simon Draper pasó esas grabaciones amateur a Richard Branson, que fichó a Oldfield para su naciente compañía de discos, Virgin, y dio apoyo financiero a la grabación de Tubular Bells. Aunque las ventas fueron lentas al principio, el álbum se posicionó en el número uno, y con el tiempo pasaría 250 semanas en las listas de ventas: ahora ha vendido más de 16 millones de copias. El éxito trajo consigo sus propios problemas. Oldfield era ahora profundamente introvertido y paranoico, y tras su primer roce con los medios, una entrevista con Melody Maker, dijo a Branson que sentía como si hubiera sido violado. Branson le persuadió de que tocara Tubular Bells en concierto en el Queen Elizabeth Hall (ofreciéndole su coche Bentley), pero Oldfield se negó rotundamente a ir de gira. En vez de eso, se compró una casa en la frontera galesa, y comenzó a trabajar en el siguiente álbum, Hergest Ridge, a base de brandy y valium, que guardaba en su cartera para "tomar un poco". En 1975 su madre vino para estar con él en Navidad, le echó un vistazo y dijo "sabes lo que se siente, ¿verdad, Mike?". El mes siguiente ella murió. El juez de instrucción sugirió que se habría ahogado con gachas de avena, pero Oldfield piensa que pudo haber sido suicidio. En aquél momento sintió que un enorme e invisible cordón umbilical había sido arrancado. No hablaba con su padre durante aquella época, sufría constantes ataques de pánico, y aún hoy no puede apenas recordar los tres años que transcurrieron hasta que su hermana Sally le convenció de que probara con el seminario Exégesis, organizado por Robert Daubigni (su apellido real, Fuller). "Está aún bastante extendido en los Estados Unidos, aunque tiene un nombre diferente ahora", dice Oldfield. "Pasé por una experiencia de renacimiento, donde sentí todo el pánico fluír fuera de mí". Él es consciente de la mala prensa que la organización ha tenido desde entonces, reconoce que tenían tendencias sectarias, y admite que la pura exultación de estar libre de temor le llevó a un imprudente matrimonio de un mes de duración con la hermana de Daubigny, Diana (Fuller). Aún tenía sólo 25 años. Y los demonios no habían terminado con él. Habiéndose adaptado al estilo de vida de estrella del rock, se encontró a sí mismo teniendo crisis nerviosas durante un tour en 1980. "No podía dormir, así que me daban píldoras para dormir cada noche", dice. "Me hizo darme cuenta de que aunque había sacado lo más grande en el seminario, aún había mucho dolor". Empezó con la psicoterapia en una consulta de Harley Street. "Sentí como si mi dolor fuera un gran globo dentro de mí", dice. "Durante la terapia, símplemente lloraba durante meses hasta que sentía como se había reducido a un tamaño manejable". Estuvo entrando y saliendo de terapias durante 25 años, y en 1990, cuando los ataques de pánico volvieron una vez más, su hermana Sally le introdujo en la meditación trascendental, lo cual ayudó, al igual que el tai chi, pero Oldfield considera un signo de estabilidad mental el hecho de que se haya aburrido de la terapia hace un año. Este esbozo, como su autobiografía, deja gran parte de su vida sin tratar. En 1980 tuvo una relación con la relaciones públicas Diana Cooper, con la que ha tenido tres niños: Molly, Dougal y Luke. A finales de los 80 estuvo con la cantante noruega Anita Hegerland, con la que tuvo a su hija Greta y su hijo Noah. Esa relación terminó de forma cáustica ("hubo abogados de por medio") a mediados de los 90. Según se iba vislumbrando el milenio, Oldfield dejó de forma poco ceremoniosa a su novia alemana Miriam embarcándose en una serie de aventuras amorosas gestionadas a través de las columnas personales del Sunday Times. Ahora está casado con Fanny, una criadora de caballos de 30 años. Se conocieron en 1996, en Ibiza, donde había construído una casa y se había embarcado en un poco juicioso periodo de hedonismo, viviendo, tal como dice, los años de adolescente que había perdido. Pero no volvieron a juntarse hasta 1999, tras los juguetones flirteos en pequeños anuncios de periódico que él describía, por aquél entonces, como intentos fallidos de "rescatar" a mujeres de corta estatura, morenas y neuróticas que le recordaban a su madre. Él y Fanny tienen ahora un hijo, Jake, de tres años, que le está permitiendo al fin disfrutar su paternidad. "Salgo a dar un largo paseo cada mañana, y Jake viene conmigo. He comenzado a enseñarle, no cómo meditar, sino cómo disfrutar estando en silencio. Y encuentra muy gracioso cuando hago tai chi". En la actualidad, Oldfield parece estar en paz. Admite que, con los royalties acumulados, no necesita trabajar de nuevo. Sigue siendo un poco raro, pues me dice que tiene "apariciones" de seres de otras realidades, pero es irónicamente consciente de sonar como "un viejo hippy" o "un lunático" (sus palabras). Y aún sigue trabajando. Su último proyecto se llama "Music of the Spheres", en el cual está trabajando con el compositor clásico Karl Jenkins. Justo esa mañana, los dos tuvieron una discrepancia. "Me recordó a mi profesor de matemáticas echándome la bronca en la escuela", dice Oldfield. "Después recordé una pelea en el patio de recreo, y entonces toda clase de memorias empezaron a amontonarse. En el pasado todo ello me habría abrumado, pero ahora puedo dar un paso atrás y esperar a que se vaya alejando. De alguna manera, siento que escribir el libro ha cerrado el capítulo en ese sentido". Changeling, por Mike Oldfield, está publicado por Virgin Books. Precio: £18.99 Todos los beneficios de los dos primeros años van a la organización caritativa de salud mental SANE (www.sane.org.uk) Traducido por Octavio Molano