Es innegable el poder de los medios audiovisuales y el desarrollo de la tecnología en los últimos tiempos, esto nos obliga a desacomodarnos y a salir del letargo para abrirnos a nuevas posibilidades de aprendizaje y para ofrecer herramientas diferentes de evangelización. Sigo pensando, sintiendo y racionalizando la necesidad del contacto personal, pero en ningún momento desconfío, ni desconozco la obra del Espíritu Santo de Dios en cada persona necesitada de su dirección y de su amor; y que así como derramó sus dones y carismas en las comunidades cristianas de los primeros siglos, y antes a todos sus pueblos de acuerdo a cada necesidad y se glorificó grandemente en cada situación, también ahora nacen nuevos carismas entre nosotros los hombres de los últimos tiempos y este es uno de ellos donde todos estamos llamados a participar para llevar el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo a todas las naciones, Él prometió acompañarnos todos los días y nos envió después de recibir todo poder en el cielo y en la tierra (Mateo 28,18-20). Es imperante la necesidad de utilizar todas las ayudas y todos los recursos de los cuales disponemos para obedecer a este mandato.