Los expertos están convencidos de que el topónimo guarda relación con las calzadas imperiales que iban de la Cordillera a la costa de Gijón.

El equipo de arqueólogos, en la vía romana de La Mesa.
Las investigaciones llevadas a cabo desde hace tres años por los arqueólogos Jorge Camino, Rogelio Estrada y Yolanda Viniegra están deparando importantísimas aportaciones a los orígenes de la romanización de Asturias y el ocaso de la civilización indígena. Además de descubrir los vestigios del impresionante escenario bélico ligado al paso de la vía Carisa por la Cordillera, ahora anuncian que tienen prácticamente probado que el origen del popular barrio ovetense de La Carisa está ligado a esta calzada y al avance de las tropas imperiales por el centro de la región en busca de los puertos de mar.
Los arqueólogos Yolanda Viniegra, Jorge Camino y Rogelio Estrada tienen comprobado que el origen del nombre del barrio ovetense de La Carisa está directamente relacionado con la vía Carisa y con la red de penetración romana en busca tanto de los valles interiores del territorio que hoy ocupa Asturias como del puerto de Gijón. La ruta y el topónimo recuerdan a Publio Carisio, comandante en jefe de la de las tropas imperiales que combatieron en el frente astur, una amplia franja que iba de Burgos a Zamora, pasando por Palencia, Cantabria y León. Además, el insigne militar, gobernador de Lusitania, fue el fundador de Emérita Augusta, la actual Mérida, en la que tuvo su sede.
Publio Carisio, allá en el siglo I antes de Cristo, fue el impulsor de la vía romana que, partiendo de la localidad leonesa de Busdongo, atravesaba la Cordillera por la Cochá Propinde para, después, a través del actual límite entre los concejos de Aller y de Lena, descender hasta la localidad mierense de Ujo, donde confluía con las rutas de Pajares y de San Isidro. Como es lógico, las calzadas romanas no se quedaban ahí, sino que continuaban hacia el centro de la región en busca de la costa. Jorge Camino, Yolanda Viniegra y Rogelio Estrada, encargados de las investigaciones en el enclave astur-romano del monte Curriechos, han llegado a la conclusión de que La Carisa ovetense es un topónimo viario ligado a la romanización del territorio que hoy ocupa Asturias y al emblemático militar que dirigió las campañas del imperio contra los astures.
La vinculación del popular barrio ovetense con la invasión romana de la región es una más de las importantes conclusiones que están obteniendo los arqueólogos del estudio del enclave astur-romano de La Carisa y de las principales vías de penetración imperial. Las dos primeras campañas de los estudios, que cuentan con el patrocinio de Cajastur y de la Consejería de Cultura del Principado, ya permitieron identificar el campamento romano del monte Curriechos y la muralla defensiva indígena del cercano pico Homón de Faro. En la presente temporada, que comenzó hace algo más de un mes, los investigadores ya han conseguido localizar una segunda línea de defensa indígena a base de, al menos, tres fosos con una profundidad de diez metros. Se encuentran en un paraje conocido como La Cava y su descubrimiento da pie a pensar que los antiguos pobladores, en su afán por impedir el avance de las legiones imperiales, también pudieron
levantar una serie de construcciones laterales para cerrar su estrategia defensiva.
El tamaño y la disposición de las construcciones astures ligadas a la vía Carisa demuestran que las tribus autóctonas se unieron en una especie de confederación para defender un territorio que sentían como propio.
Carbono 14 para la muralla de La Mesa
La campaña arqueológica que desarrollan este verano los arqueólogos Jorge Camino, Yolanda Viniegra y Rogelio Estrada en la Cordillera se amplía al Camín Real de La Mesa, donde tratan de probar la adscripción de un sistema defensivo conocido como El Muro a la estrategia astur para evitar la invasión romana de sus territorios.
Las primeras investigaciones de los arqueólogos en La Mesa apuntan a que esta construcción puede ser coetánea a la muralla del pico Homón de Faro, en el entorno de la vía Carisa. Es más, la hipótesis con la que trabajan es que formaba parte de una estrategia común de las tribus indígenas para fortificar los principales pasos hacia los valles interiores de la región y a sus principales puertos costeros.
Sin embargo, Viniegra, Camino y Estrada han comprobado en sus primeras prospecciones que la muralla de La Mesa tiene numerosos añadidos de distintas épocas, por lo que han recogido varias muestras para realizar pruebas de carbono 14 y averiguar así su datación exacta.
El sistema defensivo de la vía de La Mesa se localiza a 1.650 metros de altitud y está integrado por un muro de piedra y un foso exterior que, en conjunto, suman una longitud de 200 metros.
Se da la circunstancia que, al igual que sucede en La Carisa, la muralla ocupa un lugar estratégico, en pleno eje de sierra y en un lugar desde el que se controla toda la zona ante un posible avance de la tropa imperial.
Fuente: Pola de Lena, José A. ORDÓÑEZ / La Nueva España, 3 de agosto de 2005
Enlace: http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pIdNoticia=315235&pIdSeccion=39&pNumEjemplar=989
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