León. Los viejos mapas que seguían las huellas del León romano colocaban iconos por casi toda la provincia: capitales, ciudades, villas, campamentos, castros, minas de oro y otros minerales, villas con mosaicos, puentes, fuentes, etc. Si hoy coges aquellos viejos mapas y rastreas aquel León romano tendrías que ir borrando señales pues en cuchos casos sólo encontrarías un maizal, unas ruinas o nada.
La villa romana de Navatejera espera y necesita una urgente actuación. / J.M. LOPEZ
Villas romanas desaparecidas. Un caso muy significativo, que explica y ofrece una visión de conjunto de lo que ha sucedido con los vestigios romanos de nuestra provincia es el de las villas romanas, de las que se habían documentado más de dos decenas a lo largo y ancho de las distintas comarcas leonesas y en la actualidad sólo queda
'en medianamente buen estado' una de ellas, la de Navatejera, al lado de León, en el municipio de Villaquilambre.
La mayoría han desaparecido y poco más de algunos restos se pueden encontrar en lugares como Santa Colomba de Somoza, Riego de la Vega, Quintana del Marco, Cimanes de la Vega, Villaquejida, Galleguillos, Puente Almuhey, Villacalabuey, Cuadros, San Martín de la Falamosa y tantos otros lugares.
Uno de los casos más sangrantes de destrucción y olvido es el de
Quintana del Marco, del que ya hablamos en esta misma sección en el periódico del pasado día 31 de diciembre. Una villa romana riquísima en mosaicos que quedó prácticamente enterrada por las máquinas de una concentración parcelaria que se llevó a cabo cuando ya había sido declarada Bien de Interés Cultural. De poco o nada le sirvió a la villa tener esta figura de ¿protección?.
Excavadas y tapadas. El ejemplo de Quintana del Marco, expoliada y vendidas sus piezas para los lugares más variados, seguramente estuvo presente en la mente de quienes propiciaron y realizaron algunas excavaciones en otras villas romanas. Así las de Santa Colomba de Somoza, excavada por Julio Carro Carro ya hace décadas o la de Las Médulas, que excavó
Sánchez Palencia, fueron posteriormente tapadas de nuevo para evitar el expolio que seguramente se produciría si quedaran con «sus piedras al aire». Algo parecido ocurre en Las Rubias, en el Teleno, que fue un importante centro de control de la zona minera.
También en este tipo de comportamientos, proclives al expolio y venta, son los que propician otra situación también curiosa. Pese a las muchas denuncias que se han hecho, en prensa y otros ámbitos, de actuaciones lesivas para el patrimonio en las grandes ciudades (en el caso leonés en la capital de la provincia, Ponferrada y Astorga, fundamentalmente, aunque la ciudad maragata también se ha puesto muchas veces como ejemplo positivo) resulta que los restos mejor conservados
son precisamente los de León (campamento romano) y Astorga (capital del convento jurídico), precisamente por tener núcleos urbanos sobre ellos, lo que no ha evitado la 'voracidad' de las grandes urbanizaciones, que siempre tratan de evitar «el inconveniente económico y de tiempo» que supone la aparición de restos arqueológicos en el suelo.
La esperanza, de cara al futuro, está puesta en otras villas romanas que permanecen sin excavar. Para el arqueólogo del Instituto Leonés de Cultura, Jesús Celis, «es evidente que hay varias en el entorno de Lancia. Aunque siempre surge la discusión sobre lo que es exactamente una villa se puede decir que hay algunas entendidas como una mansión señorial de latifundista, con pars rústica y pars
urbana.
Navatejera. Así las cosas, la villa romana de Navatejera se ha convertido en el último reducto de las villas romanas leonesas. Y no está su situación como para tirar cohetes pues precisa una intervención urgente. No hace muchos días recogían los medios de comunicación la noticia de que necesita una urgente inversión de 400.000 euros para ser rehabilitada.
Se da en ella la curiosa situación de que las lluvias fueron las que propiciaron su descubrimiento y las lluvias
pueden anegarla ya que está situada en la falda de una colina y en diversas épocas del año se convierte en una auténtica piscina, poniendo en grave riesgo tanto sus ricos mosaicos como los muros de las construcciones.
Esta de Navatejera fue una de los primeras villas excavadas en España seguramente como fruto de la prontitud de su descubrimiento, en el año 1885. Está declarada como Monumento Histórico Artístico desde el año 1931 y ahora permanece a la espera de ser rehabilitada por una parte y de ser convertida en museo, pues ya hace diez años se elaboró un proyecto arquitectónico que contenía actuaciones calificadas de absoluta urgencia para la supervivencia del yacimiento. Es una villa de galería, característica de las
regiones nórdicas del Imperio, a diferencia de las villas de patio, tipo El Soldán, en Santa Colomba de Somoza, y Los Villares, en la localidad de Quintana del Marco, lo que la hace prácticamente única. Además de los mosaicos se han encontrado en el yacimiento piezas de gran valor, entre ellas una pequeña estatua de mujer semidesnuda en clásico contraposto y que sostiene una espiga o palma que la identifica con la abundancia.
La villa está anexionada al Museo de León (propiedad de la Junta) y está en terrenos del Ministerio, lo que ofrece el escenario idóneo para la colaboración pues también los dos ayuntamientos se han mostrado proclives a incluirla en la 'ruta de yacimientos arqueológicos de León' pues no en vano la villa
servía de abastecimiento para la Legio VII. «Estuvieron unidas en su nacimiento y deben seguir estándolo», decía el alcalde de Villaquilambre no hace muchas fechas.
Almenara de Adaja. También en este campo de la musealización y conservación existen ejemplos cercanos en los que se podría mirar la provincia de León. Sin ir más lejos, los arqueólogos alaban la política que se viene utilizando en Palencia y en lo referente a musealización las miradas siempre se dirigen a la localidad vallisoletana de Almenara de Adajas, donde se ha creado el Museo de las Villas Romanas, pese a que es evidente que la riqueza de esta villa es inferior, por ejemplo, al repetido ejemplo leonés de Quintana del Marco.
Este museo, abierto en 2003, es el primer centro turístico-cultural de este tipo en España. Su objetivo prioritario es tanto la recuperación y consolidación de los valiosos restos arqueológicos que contiene como la divulgación de los conocimientos que proporcionan. Con esta intención se ha acondicionado un amplio conjunto de instalaciones que incluye un espacio museístico, donde se aportan datos y explicaciones para comprender mejor el contexto en el que se sitúan estos restos arqueológicos, y el área recuperada de la villa romana. El Museo de las Villas Romanas de Almenara de Adaja-Puras, en la provincia de Valladolid, abierto en el año 2003 podría ser un buen ejemplo de lo que se puede hacer y se hizo en otra provincia dependiente de la misma
administración que las veinte villas que en la provincia de León han desaparecido, con el ejemplo sangrante de Quintana del Marco. Queda Navatejera, al lado de León, todavía no está todo perdido... si el agua quiere.
Fuente: FULGENCIO FERNANDEZ / El Mundo, 3 de enero de 2006
(2) Yacimientos tan valiosos como Castro Ventosa o las canalizaciones de La Cabrera también sufren el olvido.
Castro Ventosa espera ayudas para consolidarse como un importante yacimiento.
Las villas han centrado esta mirada, seguramente porque resulta más explicativa su situación del proceso de olvido y deterioro que sufren los restos romanos de esta tierra. Pero la visión podría y seguramente debía ser mucho más amplia, pero la realidad se repetiría hablando de las ciudades, las minas de oro y otros minerales, los núcleos
prerromanos, los castros astures en época romana, los puentes, las fuentes y otra larga serie de hallazgos muy interesantes.
Ahí están los avatares del singular castro de Chano, en Peranzanes, si se quiere aún más valioso pues es anterior a la época romana. Pero las penas de los castros también tienen su escenificación en la etapa romana con su rico Castro Ventosa (Bergidum), en el que ya se ha abordado la restauración de la torre y los accesos además de alguna intervención en las puertas, pero sigue pendiente su excavación interior. En el transcurso de los trabajos de excavación para sacarla a la luz ha aparecido multitud de diversa cerámica, bronce, una moneda de Claudio II el Godo y hasta un trozo de peine, posiblemente de
época visigoda.
Por otra parte, en la excavación que Francisco Ollero está llevando a cabo en la zona superior, en una porción de terreno de cuatro por cuatro metros, se han sacado a la luz dos niveles bien definidos. En el primero, por debajo de un metro del actual, ha aparecido uno de ocupación de lo que el arqueólogo ha denominado «tardantiguo», correspondiente a los siglos V al VII, es decir la época de transición de los romanos a los visigodos. En este citado estrato ha aparecido también «gran número de cerámica estampillada».
Los trabajos de otro arqueólogo, Tomás Mañanes, también demuestran que existió además otro poblado prerromano.
¿Y qué decir de la minería que se extendió por más de media provincia? Las Médulas son su escaparate pero a su sombra hay muchísimo patrimonio, en el que como tantas otras veces, La Cabrera es un lugar realmente privilegiado... y olvidado. Los kilómetros de canalizaciones que recorren su geografía y las pequeñas minas de oro que la jalonan son otra verdadera joya desconocida.
Hasta la ciudad indígena de Lancia, una de las más conocidas, tiene sus miserias. El arqueólogo Jesús Celis, que ha dirigido allí muchas excavaciones, reconoce que «no es oro todo lo que reluce» y recuerda que hay intervenciones pendientes a causa del 'deterioro'. «No olvides que que vale más patrimonio tapado que patrimonio robado».
¿Y los puentes? Hay expertos que aseguran que 'romano-romano' ya no queda ninguno
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