El Museo de Altamira ha publicado una monografía que revoluciona el conocimiento sobre los Neandertales, que ya no puede ser considerado como un salvaje oportunista, sino un experto cazador, con unas capacidades intelectuales semejantes a las nuestras, Homo Sapiens. “Neandertales Cantábricos, estado de la cuestión” es el nuevo título de las “Monografías del Museo de Altamira” editado este mes de febrero.
Los contenidos de esta publicación pueden ser consultados en la web del Museo de Altamira: www.museodealtamira.es
El libro recoge los resultados de la Reunión Científica celebrada en el Museo de Altamira en octubre de 2004, y que congregó a los principales especialistas en la investigación del Neandertal en la región cantábrica.

Es la primera monografía que aúna a todos los equipos de investigación que durante los últimos diez años han estudiado a los humanos que habitaron el Norte de la Península Ibérica durante el Paleolítico Medio, entre el inicio de la última glaciación y su desaparición de la región cantábrica, hace unos 35.000 años. Son 33 ponencias y comunicaciones de gran interés científica, realizadas por hasta 68 especialistas en Arqueología, Antropología Física, Geología, Paleobotánica, Paleontología de España y Francia. Constituye un libro de referencia para las futuras investigaciones sobre el Paleolítico de la Península Ibérica.
Los prejuicios sobre los Neandertales se han visto superados por rigurosos estudios científicos que dejan poco margen a especulaciones sin fundamento. Los nuevos avances de la investigación arqueológica han permitido clarificar aspectos fundamentales para conocer al Neandertal, su vida, el medio natural y el clima del tiempo en que habitaron el norte de la Península, entre 180.000 y 35.000 años. Además de las herramientas que fabricaron, su organización social, sus comportamientos y la economía que desarrollaron son objeto de las ponencias.
Más allá del salvaje oportunista, un experto cazador
Neandertal es el único humano propiamente europeo; el único homínido que apareció, habitó y se extinguió en Europa, y el único humano que ha convivido en Europa con nosotros, los Homo Sapiens, que somos originarios de África.
Ya no podemos pensar en Neandertal como un humano perdido por un territorio inhóspito, gélido, sin amparo, cuya preocupación diaria era la pura supervivencia en el día a día. Ni en un cazador ocasional, sin recursos técnicos, mero recolector de lo que encontraba en su penoso caminar. Esta ha sido la imagen que se ha
atribuido, tradicional y supuestamente, por su escasa inteligencia y pobre capacidad para comunicarse y expresar sus sentimientos o creencias.
Por el contrario, investigaciones como la que aquí se presentan, a partir de los trabajos realizados en las cuevas de Güelga y El Conde (Asturias), El Esquilleu, El Castillo y Covalejos (Cantabria) o Axlor (País Vasco), vienen a demostrar la cercanía de este “pariente próximo”.
En la actualidad se puede afirmar que los Neandertales
conocían el territorio que habitaban y que aprovechaban sistemáticamente su medio natural. Fueron capaces de centrarse en la caza de determinados animales, en función de la ubicación del campamento y de la estación del año. Y no hay duda de la sofisticación técnica de algunos de los utensilios que fabricaron. Se nos presenta un ser que no distaba mucho de los primeros Sapiens que hace 38.000 años empezaron a ocupar Europa y acabaron empujando y sustituyendo a los Neandertales.
Tradicionalmente, el estudio del Paleolítico Medio (la fase del Paleolítico en que los Neandertales fueron los únicos pobladores de Europa) y de la cultura neandertal (conocida en Europa como Musteriense), se había centrado principalmente en el análisis
de los objetos líticos, y más raramente en otros aspectos relacionados con el medioambiente o las formas económicas. Quizás fruto de ello, la historiografía arqueológica no había tratado demasiado bien a los Neandertales.
“El estudio que presentamos exhibe un abundante material gráfico, acompañado por las últimas investigaciones en los yacimientos del Paleolítico Medio cantábrico y del norte de la Península Ibérica, con precisos datos sobre el registro paleoambiental, las industrias líticas, los restos antropológicos y las excavaciones arqueológicas” comenta Ramón Montes Barquín, coordinador del libro y la Reunión, junto a José A. Lasheras, director del Museo de Altamira. El volumen está dedicado a la Doctora Victoria Cabrera
Valdés, que falleció días después de haber participado en la reunión de Altamira, con sus trabajos en la cueva de El Castillo.
Fuente: Santander Ciudad Viva, 5 de febrero de 2006
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