Las excavaciones en O Carme confirman el trazado de la vía XIX del Itinerario de Antonino. El hallazgo de una sepultura indica la posible existencia de una necrópolis.
El gran yacimiento arqueológico que es Lugo aporta nuevos datos sobre el pasado romano a poco que los historiadores desentrañan los secretos de su subsuelo. Los sondeos efectuados en O Carme, en un amplio terreno entre la primera ronda (la de A Muralla) y la segunda, han confirmado el trazado de la calzada XIX del Itinerario de Antonino, así como la existencia en este
ámbito de un barrio alfarero. Las investigaciones se llevaron a cabo en el marco del programa europeo Vías Atlánticas, en el que participan ciudades españolas y portuguesas.
Los arqueólogos acaban de rematar el informe preliminar del resultado de las investigaciones en O Carme. Los sondeos permitieron confirmar y definir el trazado de la calzada romana, que desde la Porta Miñá de la Muralla conducía hasta el puente sobre el Miño. Era una de las entradas principales a la ciudad romana.
Las catas dejaron al descubierto un trozo de la calzada, en el que los arqueólogos han determinado dos fases constructivas, relacionadas con otros tantas etapas en el desarrollo de la ciudad romana. En el altoimperio, la citada vía formaba parte del entramado urbano. En ese momento, esta zona estaba integrada en la ciudad; posteriormente, con la construcción de la Muralla, quedó fuera de ella. La calzada altoimperial tiene las características propias de una vía urbana: el firme era de piedras de río. Tenía una acera lateral porticada.
Cambio
En la época bajoimperial, construida ya la Muralla, la calzada dejó de ser una calle y se convirtió en una vía de acceso. Sufrió una considerable reforma como consecuencia de la construcción de una cloaca que discurría bajo su pavimento y que canalizaba las aguas residuales al exterior de la urbe romana. También se conservan vestigios de la citada canalización.
Correspondiente a la etapa bajoimperial, los arqueólogos localizaron lo que creen que pudo ser una necrópolis, que debía extenderse hacia el noroeste, situada al pie de la calzada. De hecho, hallaron una sepultura, de sección
triangular y recubierta de tégula roja, característica de los siglos IV y V después de Cristo.
Coincidencia
En la parte baja de los terrenos en los que se desarrolló la investigación, el camino denominado Regueiro dos Hortos está históricamente asociado a la calzada romana y posteriormente al Camino Primitivo. Los sondeos confirmaron la antigüedad de este camino. Los arqueólogos documentaron varias fases de su pavimentación, mediante cantos de río. La
parte más antigua, según los especialistas, podría corresponderse con la etapa romana y, por tanto, con la calzada XIX del Itinerario de Antonino. La tradición señala que en el entorno del Regueiro dos Hortos estuvo la casa natal de San Froilán (año 832), patrón de la capital lucense.
Un ramal de la calzada y un horno para fabricar piezas de cerámica
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación arqueológica
llevada a cabo en la capital lucense en la zona de O Carme, financiada con fondos Interreg, es que permitió localizar un posible trazado alternativo de la calzada romana XIX. Parece tratarse de un ramal secundario, que coincide con el actual camino del Carme, en su parte inferior, que también conduce al puente romano sobre el Miño. Esta vía, a juzgar por los restos encontrados por los arqueólogos, debió de tener un ancho de 2,20 metros. Parece corresponderse únicamente con la época altoimperial (siglo I al III después de Cristo).
Estructuras
De los resultados de la investigación, los arqueólogos destacan la localización de estructuras arquitectónicas en varios puntos del área en el que llevaron a cabo los sondeos. En la parte más alta de los terrenos de O Carme, estas estructuras -indican los especialistas- parecen coincidir con el perímetro de la ciudad altoimperial, es decir, anterior a la Muralla. En el bajoimperio, esta área sufrirá algunos cambios, entre los que podría estar la creación de un barrio artesanal, dedicado a la alfarería. Entre las construcciones relacionadas con la citada actividad, los arqueólogos identificaron un horno, de planta semicircular y otras estructuras que parecen estar vinculadas con la alfarería. La existencia de este ámbito artesanal sugiere que por aquí pudo haber un ramal de la calzada XIX, con acceso directo a la puerta de Santiago, señalan los autores del informe.
Topografía
Los arqueólogos destacan que los sondeos han permitido analizar las condiciones topográficas del terreno sometido a investigación en época romana y su evolución posterior.
En la ciudad romana, la estructura
topográfica de este terreno fue modificada, como indica -señalan los especialistas- el considerable relleno efectuado en una zona, con una profundidad de entre tres y cuatro metros.
Fuente: Enrique G. Souto / La Voz de Galicia, 27 de febrero de 2006
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