Los restos de perros, vacas, cerdos, gallos y caballos se encontraban en el interior de una antigua cisterna de agua Datan del siglo V, en plena decadencia del Imperio Romano.
ÚLTIMOS HALLAZGOS

Septiembre de 2005
Hallan restos humanos de la época romana. Los arqueólogos destacaron entonces la importancia de este descubrimiento porque en aquella época el ritual funerario acababa con la incineración.
Marzo de
2006
Descubren que Veleia es el mayor yacimiento del País Vasco de la época prerromana (desde el siglo VIII a. C. hasta el comienzo de la nueva era). Veleia, según las investigaciones, tiene una superficie de unas 100 hectáreas, lo que equivale a cien campos de fútbol.
Marzo de 2006
Hallan en el interior de una antigua cisterna de agua huesos de medio centenar de especies de animales domésticos, como perros, vacas,
caballos, burros, gallos, un jabalí o un ciervo. Datan del siglo V d. C.
El yacimiento alavés de Iruña Veleia es una caja de sorpresas, una valiosa colección de joyas arqueológicas que no termina de crecer. Un hallazgo de restos de animales del siglo V ha vuelto a llenar de satisfacción al equipo de arqueólogos que trabajan en el antiguo poblado romano, situado en un meandro del río Zadorra, entre las poblaciones de Trespuentes y Víllodas, a unos doce kilómetros de Vitoria.
Se trata de cráneos, columnas vertebrales e infinidad de huesos de hasta medio centenar de
especies de animales domésticos que vivieron en el siglo V, en plena decadencia del Imperio Romano. Entre los numerosos restos encontrados destaca el «excelente» estado de conservación de tres perros y de un burro -que se han encontrado intactos- de otros dos cráneos de can y de infinidad de huesos aislados de vacas, ovejas, gallos o cerdos, tanto «recién nacidos como ejemplares adultos».
«Estos animales se destinaban a la caza, a la compañía y al cuidado de la casa, como demuestran las inscripciones 'cave canem' (cuidado con el perro) que aparecen en numerosos mosaicos de la época romana, en las zonas de acceso a las viviendas», explica el especialista en fauna de la excavación, Óscar Escribano. Ahora bien, el tamaño de los cráneos encontrados y los estudios arqueozoológicos llevados a cabo
sobre todos estos restos han permitido determinar que «se trata de perros de tamaño medio, cuyo destino era, probablemente la práctica de la caza», argumenta Escribano.
Este nuevo hallazgo del equipo de arqueólogos dirigido por Eliseo Gil ha tenido lugar en el fondo de lo que en la época tardorromana fue una cisterna de agua de unos dieciocho metros cúbicos de capacidad. Se encuentra situada en la zona central del yacimiento, junto a una de las vías principales de acceso.
Según atestiguan las últimas investigaciones de los expertos, en un momento de la quinta centuria después de Cristo aquel antiguo
aljibe cayó en desuso y quedó sellado con el derrumbe de la estructura de cubierta. «Restaurando un sector colindante que ya se había excavado en los años cincuenta descubrimos una especie de depósito. Empezamos a excavar y nos dimos cuenta de que se trataba de una antigua cisterna de agua. Y bajo sus escombros, sobre el suelo del depósito, se encontraba una auténtica alfombra de huesos», recuerda la subdirectora de la excavación, Idoia Filloy.
No fue la única «sorpresa» que se llevó el equipo de arqueólogos encargado de la investigación. La segunda llegó tras descubrir que junto a los restos de animales descansaban también varios cráneos humanos. «Llama la atención la presencia de restos humanos y animales, en lo que constituye una asociación inédita para la arqueología romana de nuestro
entorno», revela Filloy.
Mezclados
A pesar del importante volumen de huesos encontrados en el interior de esta cisterna, el antiguo depósito de agua no es, ni mucho menos, un lugar de enterramiento. Entonces, ¿por qué aparecen mezclados todos estos restos? ¿Y por qué dentro de una cisterna? «Lo más probable es que haya una necróplis cercana», responde la subdirectora de los trabajos.
Esta
intuición, casi una certeza, abre ahora todo un panorama científico de acercamiento a la antropología física de la época romana tardía en el yacimiento alavés de Iruña Veleia. De hecho, el equipo de arqueólogos que trabaja en las excavaciones confía en que las catas que se están llevando a cabo en el exterior del perímetro amurallado del yacimiento conduzcan a corto plazo al descubrimiento de esta esperada necróplis. «Todos lo estamos esperando», concluye Idoia Filloy.
Fuente: MARÍA ZABALETA / El Correo Digital, 19 de marzo de 2006
Enlace: http://servicios.elcorreodigital.com/alava/pg060318/prensa/noticias/Alava/200603/18/ALA-ACT-329.html
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