
Se localizaron más de 50 objetos prehispánicos.
Podría tratarse de un descubrimiento sin precedente, pues aunque es un sitio prehispánico parecido al encontrado en El Cañón de Bolaños, ubicado cerca de la Sierra de Morones, posiblemente éste es más antiguo.
De hecho, en todo el norte del país no se han descubierto vestigios de una cultura tan temprana como ésta.
“Siendo muy
objetivos y sin sembrar falsas expectativas, esta (cultura encontrada) de Juchipila se convertiría en la más importante”, reveló el arqueólogo Armando Nicolau.
Por la forma en que estaban sepultados tanto los objetos como la osamenta, se deduce que se trata de una sepultura que podría formar parte de una “zona de tumbas de tiro” o un cementerio prehispánico.
El hallazgo ocurrió en enero, en la comunidad Rinconada, mientras los trabajadores rebanaban parte de un cerro para la construcción de una carretera que unirá la localidad Pueblo Viejo, la más apartada y pobre del municipio.
Por el tipo de objetos se presume que sea similar a una cultura contemporánea descubierta en Chupícuaro, Guanajuato.
No obstante, aclaró el arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se presume que este sitio puede ser único, pues pocos lugares en México tendrían una presencia explorada tan antigua como ésta.
La tumba fue encontrada a unos 250 metros de distancia del sitio arqueológico conocido como El Cerro de Las Ventanas, donde se asentó una
comunidad más moderna que la recién descubierta.
En una primera visita de inspección del lugar donde ocurrió el hallazgo, Nicolau explicó que la osamenta podría ser de una mujer importante, por las figurillas encontradas con ella que hacen alusión a la fertilidad.
Detalló que se descubrieron pequeños fragmentos óseos de los que se espera recuperar esqueletos completos.
Sobre las vasijas de barro, explicó, fueron trabajadas con una
técnica conocida como “al negativo” y muchas de éstas todavía se conservan en excelentes condiciones.
EL LUGAR

Esperan hallar más indicios de la cultura que ocupó el lugar.
(FOTOS: María del Refugio Hernández / IMAGEN)
Luego de una primera inspección realizada por el arqueólogo, deduce que en la zona pudieron asentarse dos culturas distintas.
No obstante que resultó de una importancia ilimitada, en la zona del hallazgo, en el año de 1994 alguien ya se había adelantado y con maquinaria rasuró una parte del cerro para crear una plancha de estacionamiento.
De ahí que sin ningún cuidado los responsables pudieron haber destruido una gran parte de este tesoro prehispánico.
Sin embargo, dijo el arqueólogo, de no haberse iniciado la construcción de esta carretera no se habría descubierto esta riqueza.
La próxima tarea, después del estudio a que están sometidos los objetos encontrados, será iniciar una investigación en un abanico de 50 metros alrededor de la tumba.
Aunque, aclaró el arqueólogo, no se cuenta con los recursos suficientes para meterse de lleno a supervisar el terreno que está repleto de vestigios.
Pero una tarea que se puede lograr es convencer al propietario de esas tierras sobre la importancia que representa vigilarlo, y un detalle a favor es la disponibilidad del presidente municipal para que el lugar se proteja, aseguró.
Durante el recorrido el alcalde Rafael Jiménez prometió al arqueólogo bajar recursos del Instituto Nacional de Federalismo (Inafed)
para realizar íntegramente esta tarea.
Un grupo de trabajadores encontraron una osamenta, al parecer de mujer, junto con aproximadamente 50 vasijas y figurillas estilo Chupícuaro y Morales, que datan, por lo menos, de 300 años antes de Cristo.
Podría tratarse de un descubrimiento sin precedente, pues aunque es un sitio prehispánico parecido al encontrado en El Cañón de Bolaños, ubicado cerca de la Sierra de Morones, posiblemente éste es más antiguo.
De hecho, en todo el norte del país no se han descubierto vestigios de una cultura tan temprana como ésta.
“Siendo muy objetivos y sin sembrar falsas expectativas, esta (cultura encontrada) de Juchipila se convertiría en la más importante”, reveló el arqueólogo Armando Nicolau.
Por la forma en que estaban sepultados tanto los objetos como la osamenta, se deduce que se trata de una sepultura que podría formar parte de una “zona de tumbas de tiro” o un cementerio prehispánico.
El hallazgo ocurrió en enero, en la comunidad Rinconada, mientras los trabajadores rebanaban parte de un cerro para la construcción de una carretera que unirá la localidad Pueblo Viejo, la más apartada y pobre del municipio.
Por el tipo de objetos se presume que sea similar a una cultura contemporánea descubierta en Chupícuaro, Guanajuato.
No obstante, aclaró el arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se presume que este sitio puede ser único, pues pocos lugares en México tendrían una presencia explorada tan antigua como
ésta.
La tumba fue encontrada a unos 250 metros de distancia del sitio arqueológico conocido como El Cerro de Las Ventanas, donde se asentó una comunidad más moderna que la recién descubierta.
En una primera visita de inspección del lugar donde ocurrió el hallazgo, Nicolau explicó que la osamenta podría ser de una mujer importante, por las figurillas encontradas con ella que hacen alusión a la fertilidad.
Detalló que se descubrieron
pequeños fragmentos óseos de los que se espera recuperar esqueletos completos.
Sobre las vasijas de barro, explicó, fueron trabajadas con una técnica conocida como “al negativo” y muchas de éstas todavía se conservan en excelentes condiciones.
Fuente: María del Refugio Hernández / IMAGEN / México, 30 de abril de 2006
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