
Hasta ahora, las técnicas de inducción electromagnética empleadas han conseguido detectar cambios en las propiedades físicas de los materiales que conforman el subsuelo y distintas formas geométricas, lo que puede indicar la presencia de distintos tipos de estructuras, así como de diferentes épocas de edificación, ha señalado Casas.
Por su parte, Isabel Rodà, directora del Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC), ha revelado que el material localizado es "muy valioso", ya que debajo del pavimento de la Catedral se adivinan "estructuras arquitectónicas y edificios", que podrían pertenecer al templo de Augusto. "Tenemos la esperanza de que así sea, pero todavía es pronto para afirmarlo", ha dicho Rodà, que ha pedido "prudencia" hasta que no se conozcan los resultados de las prospecciones y los estudios arqueológicos posteriores.
Se calcula que en unos dos meses se dispondrá de la imagen tridimensional del subsuelo de la Catedral y, posiblemente a finales de año se tendrá una primera interpretación de los restos. Después, se podrían realizar algunas intervenciones arqueológicas selectivas.
Los datos obtenidos serán de consideración en la definición de la cuarta fase del Plan Director de la Catedral, ha anunciado Francesc Gallart, decano del Capítulo del templo.
Ya en los Anales de Tácito queda documentada la existencia de un templo de culto dedicado al emperador Augusto en la antigua Tarraco, e incluso parece probado que una embajada tarraconense viajó a Roma en el siglo I dC, y obtuvo el permiso de Tiberio, sucesor de Augusto, para la construcción del recinto.
Lo cierto es que después de la muerte de Augusto, datada en el año 15 dC, y de la construcción del monumento, se acuñaron monedas con la imagen del templo que le dedicaron en Tarraco y sus ocho columnas frontales, si bien la ubicación del mismo sigue siendo un misterio.
"No sabemos si la imagen acuñada en las monedas se corresponde con el templo real y tampoco creemos que podamos encontrar grandes estructuras. Nos daremos por satisfechos si localizamos los cimientos", ha dicho Josep M. Macias, arqueólogo del ICAC.
Durante años, se ha creído que el recinto de culto se ubicaba en el Fórum de la Colonia, en la Part Baixa, donde se desarrollaba la vida económica y social de la ciudad, pero las excavaciones realizadas en la zona no han arrojado luz a estas hipótesis y sólo han podido documentar la existencia de un templo republicano.
El convenio firmado el pasado mes de febrero entre el Arzobispado de Tarragona y el ICAC para la realización de la radiografía del subsuelo, encargada a un equipo de prospección geofísica de la UB y de la Universidad de Palermo (Italia), podría resolver el enigma.
Además del templo de Augusto, se espera localizar la Catedral visigoda de Tarragona, edificada hacia el siglo V.
Fuente: EFE. Tarragona / La Vanguardia, 13 de septiembre de 2007
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