A Julio César Cantero:
Entiendo que un medio como este se pueda, y casi se
deba, ser rápido con las pistolas, pero tiemblo si se
dice usted historiador pero no se toma la molestia, al
hacer acusaciones tan graves, de leer lo que aparece
claramente como "FUENTE:" al final del mensaje. Creo
que José Luis merece una disculpa, pues ha fusilado
usted al mensajero.
En general: El que ha escrito ese "artículo" es
sencillamente tonto. Y como tal, lo peor que puede
hacerse es ir al trapo. Es lo que tiene internet,
cualquiera escribe cualquier tontería y llega hasta a
discutirse a varios miles de kms. Como profesional de
este tinglado, no tengo nada que decir a ese señor que
escribe lo que le pasa por la cabeza en una paginita
sin criba de internet. No procede. No es historiador,
ni utiliza bibliografía, ni fundamenta sus
razonamientos. Jugamos (esta lista en general) en
divisiones distintas. La gran tragedia de internet es
que estas divisiones cualitativas no están siempre
claras para todos.
Sobre estas cuestiones hay bibliografía seria y
científica, que me parece que es a lo que se debe
acudir. P.e. Enrique Dussel. Y sobre los "y si", como
subgénero historiográfico puede tener su interés, en
especial en el mundo anglosajón, donde algunos de
estos "what if" han tenido cierto éxito y a veces son
bastante serios. Ignoro si hay algo parecido para el
asunto que nos ocupa.
--- Jose Luis Santos Fernández
<terraeantiqvaeblog@...> escribió:
> De cuando en cuando escuchamos o leemos versiones
> tremendistas sobre la conquista española de México,
> y en su caso de toda América Latina. La obsesión
> enfermiza de acusar a España de todos los males
> posibles para con los pueblos autóctonos americanos
> es deplorable. Se trata de un falso indigenismo.
> Repasemos un poco la historia.
>
> Al celebrarse los quinientos años del
> descubrimiento de América por Cristóbal Colón, se
> utilizó la acertada expresión "el encuentro de dos
> mundos". Pero indigenistas fanáticos y gente
> desinformada adoptaron la propuesta de "el
> encontronazo", les encantó.
>
> Incluyen a quienes cada 12 de octubre, frente a la
> estatua de Colón en el Distrito Federal, lo
> vilipendian y reclaman que si no hubiera venido,
> América sería algo así como "el mundo feliz". No
> había tal mundo feliz.
>
> Esta errónea interpretación parte de falsos
> supuestos, y de enorme ceguera histórica, a veces
> por no leer ni entender y otras por mentalidad
> torcida.
>
> Para comenzar, los pueblos indígenas de América no
> vivían en el Edén. Siempre hubo nutrición
> insuficiente, enfermedades, falta de educación del
> pueblo; industria y agricultura rudimentarias, y
> vivienda insalubre e insuficiente, entre otras
> cosas. Nada de eso lo trajeron los españoles, ya
> estaba.
>
> Pero cuando se ve al imperio español como
> dominador llegado de ultramar, se olvida que en
> México ya había un gran imperio, de un pueblo
> llegado del Norte y que se hizo guerrero
> conquistador: el imperio Azteca. Muchas comunidades
> indígenas quedaron bajo el control político y
> económico de los aztecas.
>
> Los caballeros águila, los caballeros tigre y
> otras figuras guerreras y legendarias aztecas no
> nacieron frente a Cortés y sus seguidores; no, ya
> tenían larga carrera militar: se habían dedicado a
> guerrear, matar y dominar a sus vecinos, con la
> principal y honrosa resistencia de los tlaxcaltecas.
>
> Muchos pueblos indígenas solamente cambiaron de
> amo, como de Tenochtitlán a España, esa es la
> verdad. Igual sucedió en otras regiones
> latinoamericanas. La explotación y diversas formas
> de vida esclavizada existían desde siempre en
> América, sin que tuvieran que llegar los
> conquistadores de la península ibérica.
>
> España trajo a América muchas cosas olvidadas por
> "mala leche" o por desinformación de los
> anti-hispánicos y sus seguidores. Trajo medicina,
> educación, infraestructuras urbanas, industria,
> artes y oficios. También trajo y llevó productos,
> especies animales y vegetales para beneficio de
> todos.
>
> España y Portugal trajeron también a América una
> nueva religión de amor, en vez de religiones que en
> ocasiones incluían sacrificios humanos, como en
> Tenochtitlán (desagradable verdad histórica que
> muchos quisieran desaparecer por arte de magia, pero
> no pueden, la evidencia arqueológica los
> contradice).
>
> No, nunca hubo en América el Edén, la vida feliz y
> satisfactoria que se supone destruyeron los
> conquistadores ibéricos. En términos generales, no
> fueron los indígenas de más a menos.
>
> Es verdad que muchos que vivían más libres, se
> encontraron "encomendados" a falsos protectores, que
> utilizaron su mano de obra para su servicio, a
> cambio de muy poco. Sí, hubo abusos en las
> encomiendas, pero no era así la toda la Encomienda:
> hubo de todo, bueno, regular y malo.
>
> La América precolonizada nunca tuvo defensores de
> derechos humanos como los frailes llegados de
> España, que se enfrentaron a los explotadores, que
> además educaron, curaron y enseñaron artes y oficios
> que antes eran desconocidos en este continente.
>
> Es útil la comparación con los británicos en
> Norteamérica y su genocidio: "el mejor indio es el
> indio muerto". Nunca los asimilaron, no hacían
> matrimonios interraciales, los recluyeron en
> "reservaciones"; pero sobre todo los asesinaron. No
> hubo una nueva cultura mestiza como en la
> colonización ibérica.
>
> Si podemos hablar de una nueva raza mexicana,
> indígena y española, fue porque los conquistadores y
> luego sus descendientes y los nuevos colonizadores
> tenían diferente mentalidad. De ellos nació el
> mestizaje que nos caracteriza.
>
> El orgullo mexicano por sus ciudades coloniales y
> su nueva cultura, con sus manifestaciones
> literarias, musicales y de otras artes, no puede
> explicarse sin la parte española que las compone,
> fusionada con las culturas autóctonas.
>
> Mucha cultura culinaria tradicional en México es
> imposible sin cerdos y aves europeas, por ejemplo, y
> mucha música también tradicional se toca con
> violines, guitarras y otros instrumentos europeos de
> origen.
>
> Muchos argumentos, evidencias materiales y
> culturales, historia pura y mente abierta nos dicen
> que el fanatismo antiespañol es inaceptable; que
> España no destruyó imperios y reinos locales a
> cambio de nada, que el balance entre lo explotado y
> lo aportado es finalmente favorable, sin negar los
> daños pero reconociendo los méritos.
>
> Si así no fuera, México y otros países
> latinoamericanos serían, desde la colonia y por
> mucho tiempo, sociedades decadentes dominadas por
> amos implacables, por guerreros sometiendo a sus
> vecinos y hasta con sacrificios humanos a sus
> dioses.
>
> La insalubridad, la ignorancia y la miseria serían
> la regla -con excepción de castas privilegiadas-.
> Pero no es así, aún con toda la pobreza que persiste
> y que ya como países liberados no hemos podido
> acabar. En esto España no tiene culpa alguna, somos
> responsables los mismos latinoamericanos de la
> postcolonia.
>
> Fuente: IGNACIO REYES ESTRELLO / Novedades.com.mx,
> 4 de marzo de 2008
>
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