¿Has creído en los duendes y en las hadas?



¿Has creído en los duendes y en las hadas?
Desde que estaba pequeña me fascinaban las haditas del jardín del Paraíso lugar donde pasé mi infancia en Caracas, mi mamá estimulaba mi “fantasía” diciendo que si existían y que estaban allí en las flores y las hojas de los árboles, que los duendecitos habitaban en las raíces de los árboles y debajo de los paraguas de los hongos.
Toda mi vida recordé estos tiempo con mucho amor y con un sentimiento de maravilla propio de los niños, que siempre he mantenido durante toda mi búsqueda primero como artista en la creación de climas poéticos y luego como meditadora en la búsqueda de la verdad.
En Junio del 2004 en Irlanda tuve la gracia de experimentar un día extraordinario en las colinas de Tara, lugar donde los antiguos reyes irlandeses realizaban el matrimonio sagrado con la Diosa Madre, es decir con la Tierra , antes de tomar posesión de su reinado. Allí pude compartir un día/noche especial donde el sol y la luna se enfrentaban bajo la presencia de Venus por esta vez muy cercana a la tierra. Digo compartir porque sincrónicamente nos habíamos dado cita allí un chamán Celta y un grupo de amigos irlandeses que había conocido en las Danzas Sagradas con Solara. Lo más notable de ese día/noche fue que la bajar el sol y comenzar a subir la luna llena, a eso de las 11 de la noche del verano, fuimos al famoso y secreto árbol de las hadas, lugar por todos respetado y mantenido en silencio para no perturbar su energía. Bajo la guía del chamán celta cuyo aspecto era el de un duende, comenzamos a invocar a las hadas entonando sonidos y danzando en círculo, para nuestra sorpresa súbitamente el clima cambió y una suave brisa nos abrazo con un sonido de risas y alegría, burbujas de luz flotaban a nuestro alrededor, nos sentimos realmente eufóricos con la experiencia. Yo recordé muchas de mis antiguas andanzas en el jardín del Paraíso y esa misma energía de alboroto juguetón.
Al día siguiente regresé al árbol y al santuario de la Diosa, que John el chamán me había mostrado como parte de una iniciación. Pedí permiso y le tomé fotos al árbol de las hadas, prometí honrar a la Diosa Madre y proteger las hadas y los duendes hasta la medida de mis posibilidades. De allí salió un taller que llame Reconexión con al Diosa Madre, que luego pude compartir al regresar a Venezuela.
Durante el tiempo restante he seguido honrando a estos seres elementales, dejando en las zonas donde sé que están presentes, chocolates, caramelos, pequeñas cuentas de collar, fragmentos de espejo ordenados en mosaico, cualquier bisutería, que se que les encantan. He meditado sobre una majestuosa piedra gris ( que llamo la ballena )a diario respetando su labor de guardianes de mi bosque interno y externo.
Siempre me pregunte si esas pequeñas burbujas de energía se podían fotografiar, pero solo fue después de descubrir que las cámaras digitales captan un rango mayor del espectro electromagnético y especialmente el infrarrojo donde todos los seres etéricos se encuentran, fue que comencé a fotografiarlos. Algunas personas llaman estas burbujas orbitas y no todas son haditas pero estas yo les aseguro que si son. Aquí les mando una de las fotos de la mata de mango de mi jardín llena de haditas nocturnas, tomadas desde el balcón. Que conste que no he ni tocado, ni retocado las fotos son originales. Este último es el árbol de las hadas en las colinas de Tara en Irlanda.
Los quiero mucho
Abjini Arráiz
