Gracias a Myshel!!!!!
Entrevista de Trigueirinho de la revista
Visão Social
Ano 1 no. 3 Nov/Dez 2005
Visão Social: En un artículo del boletín “Señales de Figueira” nº 9 usted dice que “nuestra época presenta grandes desafíos” y que “los valores éticos parecen haber desaparecido, los diversos sistemas de gobierno resultan inadecuados, la violencia y el hambre aumentan ilimitadamente....” Este escenario que usted describe nos remite al Brasil, que vive una de las más graves crisis de valores, principalmente en el campo político y ético. ¿Qué pueden hacer la sociedad y el ciudadano para cambiar este escenario desolador?
Trigueirinho: El mayor cambio comienza a nivel individual. Cada individuo consciente de su propio papel (consigo mismo, y ante la humanidad y el planeta) vale más que millones de personas inconscientes. No son necesarios muchos para atraer, del Cosmos, la ayuda que el mundo tanto necesita. Algunos llaman “oración” a este trabajo especial.
V.S.: Incluso antes de que la Responsabilidad Social sensibilice a grupos cada vez más representativos de la sociedad brasilera, la comunidad de Figueira, localizada en la ciudad de Carmo da Cachoeira - del estado de Minas Gerais - ya practicaba algunos principios básicos de ese concepto, como por ejemplo, la estrecha integración con los habitantes de las comunidades situadas en los alrededores. Cuéntenos algo sobre esa experiencia.
T.:Nuestra experiencia con las comunidades vecinas ha sido positiva. Atribuimos esto a muchos factores, entre los cuales está el hecho de que esas comunidades sean receptivas a nuestra energía. Además, hay un aspecto importante en esos contactos: todos perciben que no queremos adoctrinar a nadie ni tampoco atraer a las personas para ningún tipo de movimiento, sino sólo prestar servicios.
V.S.: Las recientes catástrofes que están ocurriendo en diferentes partes del mundo parecen querer mostrar que el ser humano está tratando muy mal al planeta que lo acoge. A este ritmo, ¿qué podremos esperar para nuestros hijos y nietos? ¿Cómo revertir esas amenazas inminentes que ponen en riesgo la supervivencia de la especie humana?
T.: Sí, el ser humano es uno de los principales responsables por el estado actual en que se encuentra el planeta. La situación de desequilibrio, a esta altura, ya es irreversible y están por suceder cambios globales. Lo que podemos esperar, para nuestros hijos y nietos, es que tomen consciencia de su propio papel en un planeta que deberá ser reconstruido. En cuanto a la especie humana que habita en la Tierra, no hay dudas de que sobrevivirá independientemente de lo que ocurra, porque las almas pueden continuar su trayectoria evolutiva en diferentes planos de consciencia y no sólo en el físico concreto.
V.S.: Además de la miseria crónica en la que vive una considerable cantidad de brasileros, estamos viendo ahora la sequía en plena Amazonia. Esto demuestra que nuestros gobernantes no tienen la suficiente voluntad política para poner límites a los absurdos que se cometen contra nuestros ecosistemas. ¿Cuál es la actitud que los ciudadanos conscientes deben asumir para sensibilizar a la sociedad brasilera en general, llevándola a protestar con vehemencia contra la deforestación y otros crímenes ambientales?
T.: Los libros que escribimos ya anunciaron, hace años, que la aguas cambiarían de posición en el planeta. No nos debemos sorprender que se vacíen las grandes represas, que tierras hoy habitadas se inunden e incluso se transformen en mares. Aguas contaminadas o sin vida pueden pasar largos períodos en el interior del planeta para recuperarse por medio de procesos naturales desconocidos para la ciencia de hoy. Los gobiernos, en general, tienen conocimiento de muchos cambios ambientales que nos esperan, pero no tienen la consciencia suficientemente elevada para tratar el tema. Y mientras hoy a uno u otro ciudadano, a uno u otro grupo se los vea ocupándose del tema, eso está muy lejos de ser suficiente para reeducar la mentalidad común. Las poblaciones son permanentemente deseducadas por los grupos dominantes interesados en el aumento de capital y en la comercialización de productos, en gran parte superfluos. Sensibilizar a la sociedad es una tarea hercúlea; mas, puede ser llevada a cabo por pocos, los que deben estar libres del inmediatismo e imbuidos de fe y de paciencia.
V.S.: ¿Es posible que pueda sostenerse a sí misma una sociedad cuya actividad rural se basa en la actividad ganadera y en la producción de granos para alimentar al ganado? ¿Qué representa esto energéticamente para el Brasil, el eterno “país del futuro”? A pesar del récord de la producción agrícola y ganadera, continuamos siendo el país con mayor desigualdad social en el mundo. ¿No hay algo equivocado en este modelo económico?
T.: No tengo ninguna relación con la actividad ganadera y mis contactos con la agricultura son indirectos. Pero tengo algunas ideas y sé que hay personas que las comparten. Según mi modo de ver, mientras el hombre derrame sangre de animales habrá guerras en el mundo, porque las guerras son una de las formas en las que la sangre humana se derrama en una proporción que puede llegar a compensar, por la Ley del Karma, esta continua masacre. Las guerras surgen por muchos motivos, pero todos ellos, juntos, no serían suficientes para provocar tanta tragedia. Con respecto a la agricultura, debo decir que podría ser un excelente medio para que ayudemos al reino vegetal en su desarrollo y también una oportunidad para que aceptemos con gratitud lo que nos ofrece. Pero difícilmente vemos a la agricultura, como una colaboración entre nosotros y la naturaleza, en general sólo se la considera una actividad utilitaria. Debe ser también por esto que tantas personas tienen hambre, aunque la tierra produzca alimentos para todos.
V.S.: ¿Cómo puede influir la alimentación en las actitudes sociales y en la salud física, mental y espiritual de los seres humanos?
T.: La alimentación contribuye a la formación física y psíquica del ser humano. Ciertos alimentos favorecen la elevación de la consciencia mientras que otros mantienen al ser humano aprisionado a antiguos hábitos y formas de pensar. La ingestión de proteína animal, por ejemplo, torna más denso al cerebro. Tengo la impresión de que el ser humano no llegó a comprender en profundidad innumerables cuestiones fundamentales para su propia existencia, debido a la vibración animal que continuamente introduce en su cuerpo volviéndolo más lento de lo que debería ser. Y es obvio que la esencia del ser humano encuentra más dificultades para expandirse en un cuerpo animalizado de esa forma. Si el lector tuviera interés en profundizar este tema, encontrará informaciones valiosas en Annie Besant y Leadbeater, autores teosóficos. Hoy, en las librerías, hay muchas publicaciones disponibles, sobre diferentes líneas de vegetarianismo.
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