Gracias a Yerom por sus traducciones!!!!

Los Filtros de la Dualidad por Solara
Todo lo que hemos experimentado en la Tierra hasta ahora, ha sido visto través de los filtros de la dualidad.
Todas nuestras percepciones han sido veladas por la ilusión. Esto incluye desde lo que vemos con nuestros ojos físicos hasta nuestras verdades espirituales más elevadas. Hemos estado viviendo nuestra vida, tomando decisiones, creando nuestras relaciones, persiguiendo nuestras metas bajo un sistema de realidad y de verdad disminuido.
Es como sentarse ante una pequeña mesa y concentrarse en los objetos que hay sobre ella. Seriamente movemos los objetos sobre la mesa, tratando de acomodarlos en un orden que nos resulte agradable y que tenga un significado para nosotros, dándole a los pequeños objetos tanto de nuestra atención concentrada que no nos damos cuenta de cuán grandes realmente somos. Recuerda cuando éramos niños y jugábamos con automóviles de juguete o muñecas, se parece mucho a eso. Incluso entonces, siempre éramos mucho más grandes que los mundos que creábamos. Bueno, es tiempo de mirar alrededor, tiempo de examinar la realidad en forma más elevada. Podrías empezar por notar que no eres un pequeño objeto sobre la mesa. No solo eres más grande, sino que tienes la capacidad de mover los objetos que hay sobre la mesa adonde quieras. ¡Incluso puedes sacarlos y agregar nuevos! Tal vez no somos tan insignificantes ni ineptos.
Ahora, aparta tu vista de la mesa por un minuto. ¡Oh! ¿Qué ves? Existe mucho más que esta mesa a la que le has prestado atención durante tanto tiempo. La mesa está ubicada en una habitación y su espacio es VASTO comparado con la mesa. Mira cuán pequeña es, comparada con lo que tú realmente eres. Has hecho un salto cuántico a otro sistema de realidad.
Ahora, comencemos a ejercitar nuestra recién descubierta libertad. Levántate de tu silla. Deja la mesa. Nada que esté sobre ella se va a ir a ningún lugar sin ti. Te necesita para que le des vida. Sin tu atención se vuelve estática e inmóvil. Lo mismo se aplica a la dualidad. La única razón por la que existe es porque creemos en ella. Y solo podemos vivir en la dualidad empequeñeciéndonos.
Vayamos ahora hacia otra habitación. Aquí hay otro universo esperando ser descubierto. Estamos ejercitándonos para explorar nuestras realidades multidimensionales. Tu hogar es un mapa bastante correcto de los numerosos sistemas de realidad a nuestra disposición, en todo momento. Como ves, no es difícil viajar entre los mundos.
Si estás listo para otro salto cuántico, contáctate con la inconmensurable vastedad de la naturaleza. ¡Qué complejidad imponente! La naturaleza está llena de mapas grandes y pequeños que puedes explorar cuando lo desees. Ahora recuerda la mesa. Cuán importante era y qué atrapado estabas en lo que hacías. Y cómo te sentías tan real en ese momento.
Hay mundos dentro de mundos esperando ser explorados.
Estos mundos se pueden encontrar dentro y fuera tuyo. Siempre están disponibles. Para encontrarlos no debes prestar atención a los pequeños sistemas de realidad, debes abrir tu ser y explorar lo Desconocido.
Es siempre tu elección en qué sistema de realidad vas a vivir tu vida. Nosotros somos, inherentemente, seres vastos, capaces de vivir en miríadas simultáneas de realidades o en la Realidad Mayor misma. Es penoso que tanta gente quede aprisionada en los límites de la dualidad, permitiendo que sus miedos a lo desconocido dicten sus limitados parámetros. Por supuesto, una vez que pruebas la vastedad que está disponible, se hace cada vez más difícil permanecer más pequeño. Con repetidas inmersiones en el vivificante Patrón de la Unicidad, nos volvemos tan amplios que, aunque lo intentemos, ya no cabemos en nuestro estrecho viejo mundo. Es posible liberarse de los temores a lo Desconocido que nos imponen nuestros parámetros limitados. Y, por supuesto, una vez que le tomas el gusto a la vastedad que está disponible para ti, se hace sumamente difícil permanecer pequeño. Con repetidas inmersiones en el vivificante Patrón de la Unicidad, llegamos a ser tan amplios que, por más que tratemos, no podemos ajustarnos a nuestro estrecho mundo viejo.
Los filtros de la dualidad realzan la ilusión de separación.
El mundo físico no es un reflejo adecuado de la Realidad Mayor. Es importante darse cuenta de eso, si deseamos remover los filtros de la dualidad y ver las cosas como realmente son. Dado que hemos nacido en un sistema de realidad basado en la dualidad, casi todo lo aprendido es anticuado.
¿Somos realmente seres físicos que tienen experiencias espirituales, o a la inversa?
Somos tanto seres físicos como espirituales. Cada uno es igualmente importante y cada uno forma parte de nuestro Ser Unico más vasto. Nuestra tarea es concentrarnos en encarnar ese Ser Unico.
En realidad genera más temor y es más incómodo ser fragmentos de nuestro Verdadero Ser. No hay nada más seguro que estar concientemente entretejidos en el Uno.
El nacimiento y la muerte son, simplemente, puntos de transición o umbrales para entrar o salir de la forma física. Nuestro Verdadero Ser es eterno. Morir es similar a irse a dormir por la noche y renacer por la mañana.
El concepto de Dios como una personificación del Uno, separado de nosotros, es una distorsión causada por los filtros de la dualidad. En el Patrón de la Unicidad nada está separado del Uno.
¡Por supuesto que no! Tenemos que volvernos suficientemente Amplios como para poder ver dónde estamos. Cuando lo hagamos, podremos ver que todo está alrededor de nosotros, justo aquí, justo ahora.
Solo en el Patrón de la Dualidad. Cuando estamos entretejidos en la Unicidad formamos parte de una armónica más profunda, de una nueva Matriz. Nuestro ser aún conserva una perspectiva única o patrón basado en su actual punto de vista dentro del todo del Uno, pero la envoltura del alma que nos mantiene separados, se disuelve.
¿Cuál es la diferencia entre un árbol y un ganso salvaje?
Es muy pequeña en realidad. Permítanme explicar esto a través de una historia: hace unos años estaba visitando un refugio de pájaros en Nuevo Méjico. Era avanzada la tarde cuando nos detuvimos a la orilla de un lago para observar el atardecer. Cuando miré hacia el lago, vi las cosas habituales, como árboles de la rivera reflejados en el agua, gansos sobrevolando por encima de nuestras cabezas, nubes en el cielo. Entonces, sucedió algo mágico e inesperado; los filtros de la dualidad comenzaron a disolverse. Repentinamente, toda la escena ante mi se había transformado. Era como si viera por primera vez. Totalmente maravillada, comencé a reir por la inmensa alegría de estar viendo finalmente con claridad. Todo se había transformado.