El difícil retorno de los viejos tercios: Tras la negativa de Pablo Rodríguez Grez a avalar la reorganización de Patria y Libertad, sus impulsores apuestan a mantener el apoyo del ex segundo hombre de la entidad, Roberto Thieme, único capaz de atraer a los denominados "dirigentes históricos".
El próximo fin de semana será clave en la posible reestructuración del movimiento Patria y Libertad. Quienes lideran la iniciativa apuestan a que el sábado 30 de octubre, en un hotel de Santiago cuyo nombre mantienen en secreto por motivos de seguridad, 160 ex militantes se reunirán para analizar el futuro del grupo. Sin embargo, el éxito del proyecto está en duda, pues quienes han aparecido convocando al acto no son los llamados "dirigentes históricos" que crearon Patria y Libertad hace tres décadas, sino más bien personeros que en aquella época ocuparon roles secundarios.
El próximo fin de semana será clave en la posible reestructuración del movimiento Patria y Libertad. Quienes lideran la iniciativa apuestan a que el sábado 30 de octubre, en un hotel de Santiago cuyo nombre mantienen en secreto por motivos de seguridad, 160 ex militantes se reunirán para analizar el futuro del grupo. Sin embargo, el éxito del proyecto está en duda, pues quienes han aparecido convocando al acto no son los llamados "dirigentes históricos" que crearon Patria y Libertad hace tres décadas, sino más bien personeros que en aquella época ocuparon roles secundarios.
Por ahora, sólo uno de los "históricos" ha apoyado la idea: Roberto Thieme, ex segundo hombre del organismo después del líder natural del movimiento, Pablo Rodríguez Grez, con quien mantiene cercanos lazos de amistad.
Ambos llegaron a crear once sedes de Patria y Libertad en todo Chile y además lograron que cerca de 1. 200 personas trabajaran en ese movimiento de manera activa entre 1970 y 1973, teniendo como fin único el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende. Al grupo se le vinculó con numerosos hechos de carácter terrorista.
Ambos llegaron a crear once sedes de Patria y Libertad en todo Chile y además lograron que cerca de 1. 200 personas trabajaran en ese movimiento de manera activa entre 1970 y 1973, teniendo como fin único el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende. Al grupo se le vinculó con numerosos hechos de carácter terrorista.
A Thieme, de 57 años, sus pares siempre lo valoraron como un gran ideólogo, incluso se dice que él creó el famoso ícono con forma de araña que identifica a Patria y Libertad. Pero el respeto que se granjeó entre sus pares no sólo proviene de sus aptitudes de estratega. A comienzos de 1973, en una acción inédita, hizo creer a todo el país que el avión que pilotaba se había estrellado en el mar cerca de Concepción. No fue más que una maniobra distractiva para encubrir su huida hacia Argentina. Thieme había aterrizado en la Colonia Dignidad, desde donde continuó por tierra su viaje al otro lado de la cordillera. En territorio trasandino trabajó clandestinamente para el movimiento, hasta el 11 de septiembre de 1973, cuando regresó a Chile. Durante el gobierno militar trabajó en la empresa de muebles que mantiene hasta hoy en la comuna de Huechuraba. A mediados de los ochenta se instaló en Estados Unidos, desarrollando actividades empresariales, las que interrumpió en 1988 para volver al país para participar en el plebiscito. En 1992 volvió a hacer noticia cuando se casó con Lucía Pinochet Hiriart, la mayor de las hijas del general (r). El matrimonio duró sólo hasta 1996.
Este currículum convierte a Thieme en una figura casi irresistible para los nostálgicos de Patria y Libertad. Como reconocen algunos de los precursores de la resurrección del movimiento, su presencia es simplemente clave. Se asegura que de él depende el reclutamiento de los "históricos" y que sin ellos la iniciativa tendría un final seguro... y abrupto. Quienes aseguran conocer bien a Thieme, señalan que éste mira con buenos ojos el renacimiento del organismo que animó sus días de juventud, pero que no estaría dispuesto a ser el único líder histórico involucrado.
Es más, se comenta que estaría esperando la incorporación de otros ex dirigentes antes de dar su apoyo total.
Pero el panorama no es simple, desde el momento en que la pieza fundamental del engranaje ha sido y será Pablo Rodríguez. Se sabe que existió mucha frustración tras su rotunda negativa a participar. En todo caso, se comenta que, en privado Rodríguez Grez ha sido menos distante. No sólo mantendría un contacto relativamente fluido con quienes encabezan la reedición de Patria y Libertad, sino que incluso habría autorizado que su "libro Azul" sobre el nacionalismo sea usado de base para adoctrinar a los nuevos militantes. Los actuales voceros del movimiento creen que es muy difícil la marginación definitiva del abogado y aseguran que de manera implícita igual tienen su respaldo, "ya que son muchos años juntos en esto", comenta uno de ellos.
Quienes han aparecido como los nuevos rostros de Patria y Libertad son Sergio Rezzio, de 45 años y Víctor Grez, de 49. El primero fue un activista disciplinado desde los inicios del movimiento, incluso llegó a ser vicepresidente en la V Región. Siempre estuvo vinculado al área operativa y en 1972 formó parte activa de la toma de la Universidad Católica de Valparaíso. En 1989 fue jefe de campaña de Pablo Rodríguez, cuando fue candidato al Parlamento. En la actualidad, Rezzio tiene locales de venta de artículos de oficina, tanto en Santiago como en Valparaíso. Por su parte, Grez perteneció a la cúpula directiva de la Región Metropolitana y se comenta que por méritos propios, no tanto por ser sobrino de Rodríguez.
Otro punto en común que tienen los actuales rostros de Patria y Libertad es su paso por el Partido del Sur. Mientras Rezzio estuvo afiliado a la colectividad, Thieme llegó a ser consejero y vicepresidente.
Todos coinciden en que reclutar adherentes es una tarea difícil, aunque comentan que ya tienen cerca de 300 simpatizantes a lo largo del país.
Dicen que se reúnen con jóvenes de distintas regiones, con el objetivo de instruirlos en temas de política y sobre todo sobre el nacionalismo. Estas reuniones semanales, se realizan desde hace unos seis meses.
Dicen que se reúnen con jóvenes de distintas regiones, con el objetivo de instruirlos en temas de política y sobre todo sobre el nacionalismo. Estas reuniones semanales, se realizan desde hace unos seis meses.
En Santiago tienen dos sedes, una en calle Huérfanos y otra en el sector norponiente de la capital, las que se unen a las dos que existen en Valparaíso y Concepción.
Sus actuales gastos operacionales son cercanos a los dos millones y medio de pesos mensuales, que se traducen en pago a secretarias, arriendo de sedes y los costos que generan los viajes de los dirigentes a las regiones. Estos reconocen que el financiamiento ha sido uno de los escollos más difíciles de sortear, pero que los aportes de los simpatizantes hasta ahora han sido suficientes para cubrir los gastos esenciales.
Rezzio y Grez reconocen que la empresa de revivir Patria y Libertad surgió a partir de la detención del senador Augusto Pinochet en Londres. Aseguran que de no producirse este hecho difícilmente hubieran podido concretar el apoyo de algunos sectores.
Enfatizan que no son una organización violenta, por lo que las acciones terroristas están marginadas de plano. De todos modos, advierten que si los agreden no se quedarán tranquilos.