-------- Original Message --------
| Subject: | [diaspora-latina] Chile |
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| Date: | Wed, 05 Feb 2003 20:29:42 +0000 |
| From: | "Rolando Gabrielli" <panaglobal@...> |
| Reply-To: | diaspora-latina@yahoogroups.com |
| To: | diaspora-latina@yahoogroups.com |
Rolando
Gabrielli
Analista
Internacional
La ausencia obligada de la patria, por razones políticas o económicas, es una muerte cívica para el más desarraigado de los individuos. De ello no hay dudas, y se cuentan por miles los casos, de quienes entraron un día al limbo. Hay que estar en el pellejo de los apátridas, para entender que se siente cuando alguien siente la sensación de estar pisando en el aire, tomando agua con el dedo o inflando globos de arena. Esa sensación de la nada menos cero igual la eternidad de la incertidumbre en al sombras, hay que experimentarla, vivirla, para sentirla y patearle el trasero por miserable. Tanto esa realidad, como a quien la decretó en nombre de la perversidad, merecen algo más que un escupitajo en el ojo.
En 27 años fuera de Chile he visto desfilar desde la patológica, infernal, ridículamente tenebrosa letra L hasta el suicidio desde un balcón por la negación del derecho a vivir en la tierra que lo vio nacer, sin olvidar a quienes deambulaban sin rostro por el mal ausencia de patria.
Miles decidieron nacionalizarse para poder seguir viviendo en un mundo cada día más insolidario, nacionalista, chauvinista, cerrado a pesar de las ofertas de la globalización, del desplante de las políticas a favor de los Derechos Humanos, de la retórica democrática que recorre hoy el mundo como un fantasma de terror.
Cuántas banderitas chilenas en improvisados estudios, entre los libros,en Francia, México, Australia, Holanda, Panamá o Costa Rica, en una muda reafirmación de las raíces, mientras los burócratas se afilan las uñas en losdecretos que imponen las arbitrarias medidas contra los chilenos exiliados o que abandonaron el país por razones económicas, que dicho sea de paso, alcanzan la no despreciable suma de un millón, de los cuales, no pocos, se nacionalizaron en el extranjero.
Poco saben de humanismo los que no conocen las vicisitudes de la diáspora, quienes no han salido a la esquina comerse un helado por miedo a perder el empleo, y hasta deshonran los más caros y nobles valores de lapatria.
30 años después del Golpe de Estado, la dignidad anda en silla de ruedas en Chile, aún con el asunto de los ex chilenos, lo que no tiene presentación ética, ni política, ni de ninguna clase ante decretos que borran, niegan una y otra vez la existencia de quienes nacieron en el suelo patrio y por circunstancias ajenas a su voluntad tuvieron que adquirir otra nacionalidad.
El sistema democrático sigue cojeando del estratégico Talón de Aquiles en el Chile que se globaliza por segundos y que al interior sigue nadando en contra vía en materia de derechos.
Ciertamente lo único que puede significar una pérdida real de la nacionalidad, es que uno renuncie expresamente a ella. En un país de tantos constitucionalistas, con tradición enlas más diversas, complejas ya arbitrarias materias legales, no hay derecho que no se haga justicia en derecho, por la razón o la fuerza.
Que los 10 mil compatriotas
que andan volando bajo el desamparo de estas leyes del embudo, sean reconocidos
cuanto antes como chilenos y se legisle de una vez por toda con sentido
común y de auténtica chilenidad a favor de todos los nacionales,
como le corresponde a una democracia que se respete y funcione.