Fecha: Mon, 29 Sep 2003 07:10:03 -0400
De: politicaconosur@...
Asunto: CHILE 30 AÑOS DESPUES DE 1973
CHILE 30 AÑOS DESPUES DE 1973
POR JOAN E. GARCES
El Colegio de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, el
Centro de Estudios Sociológicos y la Unidad Iztapalapa nos han
invitado a reflexionar sobre Chile. Voy a tratar de responder a la
invitación desde la perspectiva de las relaciones internacionales y
entre la sociedad y el Estado chilenos.
I
El 4 de septiembre de 1970 los electores de Chile votaron a
favor de la candidatura del Dr. Salvador Allende a la Presidencia de
Chile. En el siguiente mes de octubre el Congreso Nacional, reunido
en sesión plenaria, lo eligió como Jefe del Estado, descartando al
candidato conservador que obtuvo la segunda mayoría electoral.
El proyecto nacional del Gobierno Allende consistía en desarrollar
la soberanía popular, las libertades, la democracia participativa y
la igualdad social mediante la transformación del sistema
socio-económico. Promovía, asimismo, impulsar la integración de
América Latina en una perspectiva emancipadora respecto de EE.UU. y
su intervencionismo.
Los principales instrumentos con que contaba el Gobierno reposaban en
la solidez de las instituciones del Estado y de las organizaciones
sociales y civiles. El marco externo lo configuraba el sistema de las
Naciones Unidas (del que Chile era miembro fundador desde 1945), el
Pacto Andino (del que Chile era fundador y miembro junto con
Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela) y el Grupo de Países no
Alineados (en el que Chile se incorporó durante el Gobierno Allende).
El sistema de las Naciones Unidas está basado en los principios de
igualdad de derechos y de libre determinación de los pueblos (art. 1º
2), de respeto efectivo a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales de todos (arts. 1º 2, 55 y 56), de igualdad soberana,
integridad territorial e independencia política (art. 2º.1 y 4) y no
intervención en los asuntos internos (art. 2º 7).
El Grupo de Países no Alineados propiciaba una política de
cooperación autónoma respecto de EE.UU. y la Unión Soviética.
El Gobierno Allende entendía que era interés nacional de Chile no
subordinarse a la servidumbre de las fronteras ideológicas de una u
otra Potencia, sino mantener relaciones de amistad y cooperación con
todos los Estados del Mundo. A este fin el Gobierno incrementó las
relaciones con todos los países de Europa y del Tercer Mundo, y
reconoció a Estados que, como China, Viet-nam y Cuba, los EE.UU.
denegaba entonces el derecho a existir.
En el ámbito económico, en abril de 1971 el Congreso de Chile
ejercitó a instancia del Gobierno Allende el derecho de los pueblos
al dominio de sus recursos naturales y nacionalizó la gran minería
del cobre.
Ejercitó Chile, asimismo, el derecho a elegir democráticamente su
sistema económico al ampliar el área de propiedad social de la
economía y apoyar el régimen común de inversiones extranjeras del
Pacto Andino. Este último, aprobado en Viña del Mar el 31 de
diciembre de 1970 ("Decisión Nº 24"), aunque no llegó a aplicarse
contemplaba que al menos el 51% del capital de las empresas de
propiedad de inversores extranjeros debía haber sido transferido a
inversores privados nacionales dentro de un plazo de 12 años.
Al mismo tiempo, Chile mantuvo relaciones con EE.UU. según los
principios de la Naciones Unidas, tanto las bilaterales como en el
seno de los organismos regionales que ambos Estados integraban desde
su formación, como el Tratado de Seguridad Colectiva -firmado en Río
de Janeiro en 1947- y la Organización de Estados Americanos -creada
en 1948.
El comportamiento de la Administración Nixon con respecto al Gobierno
Allende fue muy distinto. A lo largo de la década de los años sesenta
las Administraciones Kennedy y Johnson ya habían financiado
clandestinamente campañas electorales de candidaturas opuestas a la
del senador Allende, y financiaron también las campañas de propaganda
negra del Diario El Mercurio contra la persona y el proyecto político
del Dr. Allende. En las elecciones presidenciales de 1964 el Gobierno
de EE.UU. financió en secreto la candidatura del democristiano
Eduardo Frei, y en las elecciones presidenciales de 1970 invirtió de
nuevo abundantes recursos financieros en propaganda negra contra la
candidatura del Dr. Allende.
Apenas once días después de las elecciones presidenciales del 4 de
septiembre de 1970, el propietario del diario El Mercurio, Agustín
Edwards, se reunía en Washington con el Presidente Nixon y le pedía
que promoviera una insurrección militar para impedir que el Dr.
Allende asumiera la Presidencia de Chile en la fecha
constitucionalmente establecida, el siguiente 4 de noviembre. Nixon
ordenó a sus servicios movilizar todos los recursos para organizar un
golpe militar, invirtiendo en el mismo cuantos millones de US$ fueran
necesarios y recurriendo incluso al secuestro, seguido de asesinato,
del Comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider. Para
propiciar y justificar la insurrección armada Nixon ordenó "hacer
gritar de dolor a la economía chilena" (make the economy scream). Así
lo ha explicado el entonces Director de la CIA, Richard Helms.
Con todo, la intervención clandestina de EE.UU. en los asuntos
internos de Chile no logró evitar que en 1970 el Dr. Allende ganara
las elecciones y asumiera la Presidencia de Chile. Durante los
siguientes tres años EE.UU. continuó aplicando a Chile un vasto
programa de actuaciones secretas dirigido a una "desestabilización"
económica, social y política que pavimentara el camino hacia la
insurrección armada del 11 de septiembre de 1973, a pesar de que en
diciembre de 1972 el Presidente Allende había denunciado ante la
Asamblea General de las NN.UU. la intervención norteamericana en los
asuntos internos de Chile.
Tras la muerte violenta del Presidente Allende fueron destruidas
todas las instituciones republicanas de Chile.
En primer lugar, fue destruido el Ejército republicano profesional.
Por primera vez en la historia de Chile fue convertido en una banda
armada, fuera del control de las instituciones representativas de la
soberanía nacional, que se mandó a sí mismo y se atribuyó la facultad
de torturar, asesinar y expoliar a su propio pueblo.
Simultáneamente, fue suprimida la forma representativa de Gobierno y
el Congreso Nacional fue clausurado, por primera vez en la historia
de Chile. Fueron igualmente abolidos las libertades y derechos
civiles, democráticos y sociales. Tanto el derecho a la vida y a la
libertad como el derecho de sufragio, de prensa, de información, a la
propiedad, etc. Un ejemplo paradigmático de ello fue la confiscación
y disolución de la principal empresa periodística de Chile editora
del Diario CLARÍN, el de mayor venta, que hoy sigue confiscado.
Tres décadas después
I.1
El Congreso de EE.UU. ha manifestado en reiteradas oportunidades su
repudio a la intervención de la Administración Nixon y de los
servicios secretos de EE.UU. en Chile. Los ejemplos más conocidos son
el Informe de la Comisión del Senado presididida por Frank Church, de
1975; las audiencias sucesivas de la Cámara de Representantes entre
el 1 de julio de 1971 y el 18 de septiembre de 1974 ; la Enmienda
Hinchey, aprobada en la Cámara de Representantes en 1999.
Los Tribunales de EE.UU. fueron los primeros en investigar, juzgar y
condenar la red terrorista Cóndor de agentes del Estado de Chile,
dirigida por Augusto Pinochet, así como en condenar al Estado chileno
por su responsabilidad en el asesinato en Washington, en 1976, de
Orlando Letelier, Ministro del Gobierno Allende.
El Ejecutivo de EE.UU. ha lamentado en varias ocasiones la política
de la Administración Nixon respecto del Gobierno Allende. Recordemos
aquí la declaración del Embajador ante las Naciones Andrew Young, en
1977; la declaración en 1999 de la Secretaria de Estado Madelaine
Allbright, reconociendo que EE.UU. había cometido errores en su
política de apoyo a dictaduras en América Latina; la declaración de
abril de 2003 del Secretario de Estado Colin Powell de que EE.UU. no
se siente orgulloso de la política seguida hacia el Gobierno del Dr.
Allende ni del apoyo a la Dictadura posterior. Al cumplimentar la
Enmienda Hinchey, la propia dirección de la CIA ha criticado
formalmente los actos ilícitos e ilegales cometidos en Chile por la
Agencia para desestabilizar el sistema democrático y apoyar la
subsiguiente política criminal de la Dictadura (Informe Hinchey, 18
de septiembre de 2000).
I.2
En contraste, el país que sufrió la intervención de EE.UU. y sus
consecuencias, Chile, no ha logrado aún hoy recuperar su condición de
Estado republicano, es decir democrático y soberano, ni su
establishment manifiesta gran empeño en reivindicarla.
Desde 1989 se ha permitido a los ciudadanos recuperar el derecho a
elegir un Jefe del Estado, pero dentro del marco de la estructura
creada durante la Dictadura a fin de perpetuar la sustancia
anti-republicana de la estructura estatal construida mediante una
Dictadura.
Ni los Gobiernos que se han sucedido desde el 11 de septiembre de
1973 hasta hoy, ni nadie en el Congreso abierto en Valparaíso desde
1990, han censurado la intervención de EE.UU. en los asuntos internos
de Chile. No han seguido en este punto los ejemplos dados por el
Congreso de EE.UU., o por miembros del Ejecutivo como el Embajador
Andrew Young y los Secretarios de Estado Allbright y Powell.
Obviamente, ningún representante de Chile la ha denunciado ante las
NN.UU.
La clave de bóveda del actual andamiaje estatal mantiene a las
organizaciones armadas fuera de control efectivo de los órganos
representativos de la soberanía popular. En la cúspide se encuentra
el Consejo de Seguridad Nacional, la mitad de cuyos miembros son
militares y donde el voto del Jefe del Estado tiene igual peso que el
del jefe de los Carabineros.
Desde el 11 de septiembre de 1973, y también hoy, al pueblo de Chile
se le niega algo consustancial a dicha República desde su fundación:
que los órganos representativos de su soberanía, es decir el Congreso
y el Presidente de la República, tienen la autoridad suprema y
efectiva sobre los cuerpos armados del Estado. Este es un principio
consustancial a un Ejército profesional, con mayor motivo cuando se
reclama de la tradición prusiana. El Alto Estado Mayor del Ejército
prusiano nunca se sublevó contra el Jefe del Estado, ni siquiera
cuando éste era el Canciller Hitler y conducía Alemania a su
destrucción y ocupación por ejércitos extranjeros.
Hasta el 11 de septiembre de 1973 en Chile ningún teniente-coronel
era ascendido a coronel sin autorización del Senado, solamente el
Presidente de la República podía ascender a un Coronel a general,
quien no podía permanecer en su cargo si perdía la confianza del
Presidente de la República.
Hoy, sin embargo, ni el Congreso Nacional ni el Poder Ejecutivo de
Chile tienen control efectivo sobre la promoción y ascensos de la
oficialidad armada, ni de las finanzas de los cuerpos militares, ni
de su gasto, ni de la definición y ejecución de los fines y medios
estratégicos de la Defensa Nacional.
Desde 1990 los Jefes de Estado y los Gobiernos que se suceden en
Chile tienen el estigma de ser los únicos del Mundo cuya Constitución
les desposee de la Jefatura Suprema de las FF.AA. y de la policía
militarizada. Inclusive les prohibe nombrar, ascender y remover a los
mandos militares y de los Carabineros.
Por ello pocas dudas caben de que más avanzará Chile en restablecer
sus libertades republicanas, más se volverá a encontrar con el
proyecto nacional de soberanía popular, democracia participativa e
igualdad social que impulsaba el Presidente Allende.
I.3
Hoy Chile está más disociado de América Latina que en 1973. No está
integrado en el Pacto subregional Andino, ni en el Mercosur impulsado
por sus vecinos Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En continuidad
con el régimen de la Dictadura, Chile ha aumentado su grado de
absorción dentro de la zona de influencia económica de EE.UU. El año
2003 ha preferido incorporarse al Tratado de Libre Comercio de
América del Norte antes que al Mercosur.
Esta situación contrasta, sin embargo, con el mayor margen de
autonomía interna de que disponen los Estados del conjunto del Mundo
en comparación con hace 30 años. El final de la Guerra Fría ha
reemplazado la bipolarización entre EE.UU. y la URSS por una
estructura internacional orientada a una multipolaridad creciente en
las relaciones políticas, económicas y culturales. La Comunidad
Europea integra hoy a 25 Estados, frente a 6 en 1973, y su autonomía
económica prefigura una mayor autonomía política y hasta militar
futura. China, Rusia, la India, Brasil, Japón, tienen hoy una mayor y
más aceptada libertad de acción internacional.
El futuro del desarrollo chileno requerirá su dominio sobre los
recursos propios, mejor cooperación con América Latina y mayor
autonomía respecto del conjunto del Mundo. Más avanzará por ese
camino más se reencontrará con los postulados del Presidente Allende.
I.4
Chile está hoy en una posición más marginal que antes del 11 de
septiembre de 1973 respecto del resto del Mundo, en particular en lo
que se refiere a los cambios producidos en la toma de conciencia de
la responsabilidad de cada Estado hacia de otros y hacia los
ciudadanos del propio Estado.
Chile está en la actualidad al margen del desarrollo de las normas
internacionales que buscan impedir y sancionar los crímenes de guerra
y contra la Humanidad, siendo así que hasta 1973 estaba en la
vanguardia, en coherencia con el proyecto nacional humanista que
inspiraba al Presidente Allende.
En la medida que en el Chile de hoy subsisten el andamiaje
institucional antirrepublicano y prácticas no democráticas, ha sido
la cooperación judicial internacional la que, a partir del proceso
penal iniciado en España en 1996 contra Pinochet y sus cómplices, ha
quebrado la impunidad absoluta que se concedieron a sí mismos los
mayores criminales que ha conocido la historia Chile.
En agosto de 2003, mientras Argentina abolía las leyes de impunidad y
en Uruguay la Corte Suprema incoaba un proceso contra el ex
Presidente Bordaberry por su responsabilidad en el golpe de Estado de
27 de junio de 1973, mientras Perú solicitaba a Japón la extradición
del ex Presidente Fujimori para juzgarlo por crímenes contra la
Humanidad, el Presidente de Chile, Ricardo Lagos, reafirmaba la
vigencia del decreto de auto-amnistía de Pinochet de 1978.
En la medida que recupere sus libertades cívicas, la sociedad chilena
se reencontrará con el pensamiento y la acción del Dr. Salvador
Allende, y se distanciará de quienes impulsaron y sostuvieron la
destrucción de sus instituciones republicanas.
I.5
El desarrollo de la soberanía popular, de las libertades, de la
democracia participativa y de la igualdad social hizo posible que
durante el Gobierno Allende alcanzara Chile el mayor nivel de empleo,
de consumo y de desarrollo de la mayor parte de los indicadores de
calidad de vida y bienestar social de su Historia.
La recuperación del desarrollo del bienestar social y de la
democracia participativa será posible en la medida que reanude Chile
la democratización de su sistema socio-económico. Al avanzar por ese
camino los chilenos volverán a reencontrarse con el proyecto
nacional y social impulsado por el Dr. Allende.
1.6
El proyecto nacional del Presidente Allende estaba enraizado en la
realidad histórica desarrollada por el pueblo de Chile, en América
Latina y en su relación con el resto del Mundo. Fue un proyecto
común, construido democráticamente durante cuatro décadas de
desarrollo democrático y social, a lo largo de las cuales el Dr.
Allende fue Ministro de Estado del Gobierno de Frente Popular elegido
en 1938, Diputado y, también, representante en el Senado,
sucesivamente, de todas y cada una de las circunscripciones
electorales, desde Arica a Magallanes. El gobierno del Frente Popular
mantuvo a Chile neutral durante la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945); ni la construcción del muro de Berlín en 1961 afectó a
la identidad y autenticidad del proyecto nacional gestado en Chile,
ni la destrucción del muro en 1989 alteró el vigor y proyección de un
proyecto nacional identificado con los valores humanos más genuinos
y, a un tiempo, universales, del pueblo de Chile. Más recuperarán sus
libertades y se liberará de las ataduras impuestas por una dictadura,
más se reencontrarán los chilenos con los valores y principios que
inspiraban el proyecto nacional, democrático y popular por el que
luchó el Dr. Allende.
Madrid, 18 de septiembre de 2003
De: politicaconosur@...
Asunto: CHILE 30 AÑOS DESPUES DE 1973
CHILE 30 AÑOS DESPUES DE 1973
POR JOAN E. GARCES
El Colegio de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, el
Centro de Estudios Sociológicos y la Unidad Iztapalapa nos han
invitado a reflexionar sobre Chile. Voy a tratar de responder a la
invitación desde la perspectiva de las relaciones internacionales y
entre la sociedad y el Estado chilenos.
I
El 4 de septiembre de 1970 los electores de Chile votaron a
favor de la candidatura del Dr. Salvador Allende a la Presidencia de
Chile. En el siguiente mes de octubre el Congreso Nacional, reunido
en sesión plenaria, lo eligió como Jefe del Estado, descartando al
candidato conservador que obtuvo la segunda mayoría electoral.
El proyecto nacional del Gobierno Allende consistía en desarrollar
la soberanía popular, las libertades, la democracia participativa y
la igualdad social mediante la transformación del sistema
socio-económico. Promovía, asimismo, impulsar la integración de
América Latina en una perspectiva emancipadora respecto de EE.UU. y
su intervencionismo.
Los principales instrumentos con que contaba el Gobierno reposaban en
la solidez de las instituciones del Estado y de las organizaciones
sociales y civiles. El marco externo lo configuraba el sistema de las
Naciones Unidas (del que Chile era miembro fundador desde 1945), el
Pacto Andino (del que Chile era fundador y miembro junto con
Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela) y el Grupo de Países no
Alineados (en el que Chile se incorporó durante el Gobierno Allende).
El sistema de las Naciones Unidas está basado en los principios de
igualdad de derechos y de libre determinación de los pueblos (art. 1º
2), de respeto efectivo a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales de todos (arts. 1º 2, 55 y 56), de igualdad soberana,
integridad territorial e independencia política (art. 2º.1 y 4) y no
intervención en los asuntos internos (art. 2º 7).
El Grupo de Países no Alineados propiciaba una política de
cooperación autónoma respecto de EE.UU. y la Unión Soviética.
El Gobierno Allende entendía que era interés nacional de Chile no
subordinarse a la servidumbre de las fronteras ideológicas de una u
otra Potencia, sino mantener relaciones de amistad y cooperación con
todos los Estados del Mundo. A este fin el Gobierno incrementó las
relaciones con todos los países de Europa y del Tercer Mundo, y
reconoció a Estados que, como China, Viet-nam y Cuba, los EE.UU.
denegaba entonces el derecho a existir.
En el ámbito económico, en abril de 1971 el Congreso de Chile
ejercitó a instancia del Gobierno Allende el derecho de los pueblos
al dominio de sus recursos naturales y nacionalizó la gran minería
del cobre.
Ejercitó Chile, asimismo, el derecho a elegir democráticamente su
sistema económico al ampliar el área de propiedad social de la
economía y apoyar el régimen común de inversiones extranjeras del
Pacto Andino. Este último, aprobado en Viña del Mar el 31 de
diciembre de 1970 ("Decisión Nº 24"), aunque no llegó a aplicarse
contemplaba que al menos el 51% del capital de las empresas de
propiedad de inversores extranjeros debía haber sido transferido a
inversores privados nacionales dentro de un plazo de 12 años.
Al mismo tiempo, Chile mantuvo relaciones con EE.UU. según los
principios de la Naciones Unidas, tanto las bilaterales como en el
seno de los organismos regionales que ambos Estados integraban desde
su formación, como el Tratado de Seguridad Colectiva -firmado en Río
de Janeiro en 1947- y la Organización de Estados Americanos -creada
en 1948.
El comportamiento de la Administración Nixon con respecto al Gobierno
Allende fue muy distinto. A lo largo de la década de los años sesenta
las Administraciones Kennedy y Johnson ya habían financiado
clandestinamente campañas electorales de candidaturas opuestas a la
del senador Allende, y financiaron también las campañas de propaganda
negra del Diario El Mercurio contra la persona y el proyecto político
del Dr. Allende. En las elecciones presidenciales de 1964 el Gobierno
de EE.UU. financió en secreto la candidatura del democristiano
Eduardo Frei, y en las elecciones presidenciales de 1970 invirtió de
nuevo abundantes recursos financieros en propaganda negra contra la
candidatura del Dr. Allende.
Apenas once días después de las elecciones presidenciales del 4 de
septiembre de 1970, el propietario del diario El Mercurio, Agustín
Edwards, se reunía en Washington con el Presidente Nixon y le pedía
que promoviera una insurrección militar para impedir que el Dr.
Allende asumiera la Presidencia de Chile en la fecha
constitucionalmente establecida, el siguiente 4 de noviembre. Nixon
ordenó a sus servicios movilizar todos los recursos para organizar un
golpe militar, invirtiendo en el mismo cuantos millones de US$ fueran
necesarios y recurriendo incluso al secuestro, seguido de asesinato,
del Comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider. Para
propiciar y justificar la insurrección armada Nixon ordenó "hacer
gritar de dolor a la economía chilena" (make the economy scream). Así
lo ha explicado el entonces Director de la CIA, Richard Helms.
Con todo, la intervención clandestina de EE.UU. en los asuntos
internos de Chile no logró evitar que en 1970 el Dr. Allende ganara
las elecciones y asumiera la Presidencia de Chile. Durante los
siguientes tres años EE.UU. continuó aplicando a Chile un vasto
programa de actuaciones secretas dirigido a una "desestabilización"
económica, social y política que pavimentara el camino hacia la
insurrección armada del 11 de septiembre de 1973, a pesar de que en
diciembre de 1972 el Presidente Allende había denunciado ante la
Asamblea General de las NN.UU. la intervención norteamericana en los
asuntos internos de Chile.
Tras la muerte violenta del Presidente Allende fueron destruidas
todas las instituciones republicanas de Chile.
En primer lugar, fue destruido el Ejército republicano profesional.
Por primera vez en la historia de Chile fue convertido en una banda
armada, fuera del control de las instituciones representativas de la
soberanía nacional, que se mandó a sí mismo y se atribuyó la facultad
de torturar, asesinar y expoliar a su propio pueblo.
Simultáneamente, fue suprimida la forma representativa de Gobierno y
el Congreso Nacional fue clausurado, por primera vez en la historia
de Chile. Fueron igualmente abolidos las libertades y derechos
civiles, democráticos y sociales. Tanto el derecho a la vida y a la
libertad como el derecho de sufragio, de prensa, de información, a la
propiedad, etc. Un ejemplo paradigmático de ello fue la confiscación
y disolución de la principal empresa periodística de Chile editora
del Diario CLARÍN, el de mayor venta, que hoy sigue confiscado.
Tres décadas después
I.1
El Congreso de EE.UU. ha manifestado en reiteradas oportunidades su
repudio a la intervención de la Administración Nixon y de los
servicios secretos de EE.UU. en Chile. Los ejemplos más conocidos son
el Informe de la Comisión del Senado presididida por Frank Church, de
1975; las audiencias sucesivas de la Cámara de Representantes entre
el 1 de julio de 1971 y el 18 de septiembre de 1974 ; la Enmienda
Hinchey, aprobada en la Cámara de Representantes en 1999.
Los Tribunales de EE.UU. fueron los primeros en investigar, juzgar y
condenar la red terrorista Cóndor de agentes del Estado de Chile,
dirigida por Augusto Pinochet, así como en condenar al Estado chileno
por su responsabilidad en el asesinato en Washington, en 1976, de
Orlando Letelier, Ministro del Gobierno Allende.
El Ejecutivo de EE.UU. ha lamentado en varias ocasiones la política
de la Administración Nixon respecto del Gobierno Allende. Recordemos
aquí la declaración del Embajador ante las Naciones Andrew Young, en
1977; la declaración en 1999 de la Secretaria de Estado Madelaine
Allbright, reconociendo que EE.UU. había cometido errores en su
política de apoyo a dictaduras en América Latina; la declaración de
abril de 2003 del Secretario de Estado Colin Powell de que EE.UU. no
se siente orgulloso de la política seguida hacia el Gobierno del Dr.
Allende ni del apoyo a la Dictadura posterior. Al cumplimentar la
Enmienda Hinchey, la propia dirección de la CIA ha criticado
formalmente los actos ilícitos e ilegales cometidos en Chile por la
Agencia para desestabilizar el sistema democrático y apoyar la
subsiguiente política criminal de la Dictadura (Informe Hinchey, 18
de septiembre de 2000).
I.2
En contraste, el país que sufrió la intervención de EE.UU. y sus
consecuencias, Chile, no ha logrado aún hoy recuperar su condición de
Estado republicano, es decir democrático y soberano, ni su
establishment manifiesta gran empeño en reivindicarla.
Desde 1989 se ha permitido a los ciudadanos recuperar el derecho a
elegir un Jefe del Estado, pero dentro del marco de la estructura
creada durante la Dictadura a fin de perpetuar la sustancia
anti-republicana de la estructura estatal construida mediante una
Dictadura.
Ni los Gobiernos que se han sucedido desde el 11 de septiembre de
1973 hasta hoy, ni nadie en el Congreso abierto en Valparaíso desde
1990, han censurado la intervención de EE.UU. en los asuntos internos
de Chile. No han seguido en este punto los ejemplos dados por el
Congreso de EE.UU., o por miembros del Ejecutivo como el Embajador
Andrew Young y los Secretarios de Estado Allbright y Powell.
Obviamente, ningún representante de Chile la ha denunciado ante las
NN.UU.
La clave de bóveda del actual andamiaje estatal mantiene a las
organizaciones armadas fuera de control efectivo de los órganos
representativos de la soberanía popular. En la cúspide se encuentra
el Consejo de Seguridad Nacional, la mitad de cuyos miembros son
militares y donde el voto del Jefe del Estado tiene igual peso que el
del jefe de los Carabineros.
Desde el 11 de septiembre de 1973, y también hoy, al pueblo de Chile
se le niega algo consustancial a dicha República desde su fundación:
que los órganos representativos de su soberanía, es decir el Congreso
y el Presidente de la República, tienen la autoridad suprema y
efectiva sobre los cuerpos armados del Estado. Este es un principio
consustancial a un Ejército profesional, con mayor motivo cuando se
reclama de la tradición prusiana. El Alto Estado Mayor del Ejército
prusiano nunca se sublevó contra el Jefe del Estado, ni siquiera
cuando éste era el Canciller Hitler y conducía Alemania a su
destrucción y ocupación por ejércitos extranjeros.
Hasta el 11 de septiembre de 1973 en Chile ningún teniente-coronel
era ascendido a coronel sin autorización del Senado, solamente el
Presidente de la República podía ascender a un Coronel a general,
quien no podía permanecer en su cargo si perdía la confianza del
Presidente de la República.
Hoy, sin embargo, ni el Congreso Nacional ni el Poder Ejecutivo de
Chile tienen control efectivo sobre la promoción y ascensos de la
oficialidad armada, ni de las finanzas de los cuerpos militares, ni
de su gasto, ni de la definición y ejecución de los fines y medios
estratégicos de la Defensa Nacional.
Desde 1990 los Jefes de Estado y los Gobiernos que se suceden en
Chile tienen el estigma de ser los únicos del Mundo cuya Constitución
les desposee de la Jefatura Suprema de las FF.AA. y de la policía
militarizada. Inclusive les prohibe nombrar, ascender y remover a los
mandos militares y de los Carabineros.
Por ello pocas dudas caben de que más avanzará Chile en restablecer
sus libertades republicanas, más se volverá a encontrar con el
proyecto nacional de soberanía popular, democracia participativa e
igualdad social que impulsaba el Presidente Allende.
I.3
Hoy Chile está más disociado de América Latina que en 1973. No está
integrado en el Pacto subregional Andino, ni en el Mercosur impulsado
por sus vecinos Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En continuidad
con el régimen de la Dictadura, Chile ha aumentado su grado de
absorción dentro de la zona de influencia económica de EE.UU. El año
2003 ha preferido incorporarse al Tratado de Libre Comercio de
América del Norte antes que al Mercosur.
Esta situación contrasta, sin embargo, con el mayor margen de
autonomía interna de que disponen los Estados del conjunto del Mundo
en comparación con hace 30 años. El final de la Guerra Fría ha
reemplazado la bipolarización entre EE.UU. y la URSS por una
estructura internacional orientada a una multipolaridad creciente en
las relaciones políticas, económicas y culturales. La Comunidad
Europea integra hoy a 25 Estados, frente a 6 en 1973, y su autonomía
económica prefigura una mayor autonomía política y hasta militar
futura. China, Rusia, la India, Brasil, Japón, tienen hoy una mayor y
más aceptada libertad de acción internacional.
El futuro del desarrollo chileno requerirá su dominio sobre los
recursos propios, mejor cooperación con América Latina y mayor
autonomía respecto del conjunto del Mundo. Más avanzará por ese
camino más se reencontrará con los postulados del Presidente Allende.
I.4
Chile está hoy en una posición más marginal que antes del 11 de
septiembre de 1973 respecto del resto del Mundo, en particular en lo
que se refiere a los cambios producidos en la toma de conciencia de
la responsabilidad de cada Estado hacia de otros y hacia los
ciudadanos del propio Estado.
Chile está en la actualidad al margen del desarrollo de las normas
internacionales que buscan impedir y sancionar los crímenes de guerra
y contra la Humanidad, siendo así que hasta 1973 estaba en la
vanguardia, en coherencia con el proyecto nacional humanista que
inspiraba al Presidente Allende.
En la medida que en el Chile de hoy subsisten el andamiaje
institucional antirrepublicano y prácticas no democráticas, ha sido
la cooperación judicial internacional la que, a partir del proceso
penal iniciado en España en 1996 contra Pinochet y sus cómplices, ha
quebrado la impunidad absoluta que se concedieron a sí mismos los
mayores criminales que ha conocido la historia Chile.
En agosto de 2003, mientras Argentina abolía las leyes de impunidad y
en Uruguay la Corte Suprema incoaba un proceso contra el ex
Presidente Bordaberry por su responsabilidad en el golpe de Estado de
27 de junio de 1973, mientras Perú solicitaba a Japón la extradición
del ex Presidente Fujimori para juzgarlo por crímenes contra la
Humanidad, el Presidente de Chile, Ricardo Lagos, reafirmaba la
vigencia del decreto de auto-amnistía de Pinochet de 1978.
En la medida que recupere sus libertades cívicas, la sociedad chilena
se reencontrará con el pensamiento y la acción del Dr. Salvador
Allende, y se distanciará de quienes impulsaron y sostuvieron la
destrucción de sus instituciones republicanas.
I.5
El desarrollo de la soberanía popular, de las libertades, de la
democracia participativa y de la igualdad social hizo posible que
durante el Gobierno Allende alcanzara Chile el mayor nivel de empleo,
de consumo y de desarrollo de la mayor parte de los indicadores de
calidad de vida y bienestar social de su Historia.
La recuperación del desarrollo del bienestar social y de la
democracia participativa será posible en la medida que reanude Chile
la democratización de su sistema socio-económico. Al avanzar por ese
camino los chilenos volverán a reencontrarse con el proyecto
nacional y social impulsado por el Dr. Allende.
1.6
El proyecto nacional del Presidente Allende estaba enraizado en la
realidad histórica desarrollada por el pueblo de Chile, en América
Latina y en su relación con el resto del Mundo. Fue un proyecto
común, construido democráticamente durante cuatro décadas de
desarrollo democrático y social, a lo largo de las cuales el Dr.
Allende fue Ministro de Estado del Gobierno de Frente Popular elegido
en 1938, Diputado y, también, representante en el Senado,
sucesivamente, de todas y cada una de las circunscripciones
electorales, desde Arica a Magallanes. El gobierno del Frente Popular
mantuvo a Chile neutral durante la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945); ni la construcción del muro de Berlín en 1961 afectó a
la identidad y autenticidad del proyecto nacional gestado en Chile,
ni la destrucción del muro en 1989 alteró el vigor y proyección de un
proyecto nacional identificado con los valores humanos más genuinos
y, a un tiempo, universales, del pueblo de Chile. Más recuperarán sus
libertades y se liberará de las ataduras impuestas por una dictadura,
más se reencontrarán los chilenos con los valores y principios que
inspiraban el proyecto nacional, democrático y popular por el que
luchó el Dr. Allende.
Madrid, 18 de septiembre de 2003
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