Diversas organizaciones de chilenos en el extranjero y compatriotas en muchas
partes del
mundo están promoviendo con entusiasmo la aprobación de una ley que nos dé
derecho a
voto, si no en todas las elecciones que se realizan en nuestra patria, por lo
menos en las
más importantes a nivel nacional.
Yo no quiero ese derecho a voto.
Yo no quiero ese derecho a voto mientras no se remplace el sistema de elecciones
binominal heredado de la dictadura por uno proporcional, que permita una
auténtica
representación de todas las corrientes políticas.
Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero avalar con mi voto, un sistema
electoral
que es injusto y antidemocrático.
Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero encontrarme en la disyuntiva de
tener
que votar por "el mal menor", como ha tenido que hacer hasta hoy la mayoría de
los
compatriotas que viven en el país.
Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero legitimizar con mi voto a una
clase
política que en su conjunto ha engañado abiertamente al país con promesas
electorales
incumplidas por 16 años.
Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero que con él se me imponga el
dilema de
tener que ejercerlo responsablemente en la ausencia de candidatos que puedan
representarme.
Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero ser cómplice de la faramalla de
democracia que existe en nuestra patria.
Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero ser partre de la farándula
política
chilena.
Gracias!