Albanio Pi, Harad, enviado especial.
Nos encontramos, como cada cuatro años, fieles a nuestra cita mundialista,
esta vez en las lejanas tierras del Lejano Harad y dispuestos a ofrecerles
de primera mano el más vivo relato de todo lo que aquí acontezca.
Las primeras impresiones al llegar a Harad es que está muy lejos.
Efectivamente, y para que se hagan una idea, llegar desde Cepeda hasta aquí
es como ir y venir de Delagua a Hobbiton 17.456 veces (*). Las segundas
impresiones tampoco son mancas. Nosotros tenemos la idea de Harad como una
tierra de grandes extensiones y naturaleza salvaje. Nada más lejos (nunca
mejor dicho): la gente vive muy apiñada, y la sensación es muy
claustrofóbica, signifique lo que signifique esta palabra... Tanto es así
que resulta muy dificultoso andar por la calle sin ir provisto de unos
zapatos de suela dura y unas coderas al uso. Es más, la economía nacional de
Harad se sustenta en la manufacturación de coderas de cuero y otros
materiales sintéticos, siendo el mayor productor y exportador mundial de
estos adminículos, con un IFT del 13,45%, una tasa GFH del 54% y un Indice
Sostenido Equivalente Interanual Reciclable de 1.356 puntos (**).
La gente aquí es muy simpática, aunque algo rara. Es casi imposible
establecer una conversación, porque cada tres palabras los nativos juntan
las palmas de las manos, sonríen, e inclinan la cabeza en señal de
asentimiento, incluso cuando quieren decir que no. Así no hay forma de
entenderse. Estamos teniendo bastantes dificultades a la hora de pedir la
comida. Tras varias pruebas fallidas, por fin hemos encontrado algo
comestible, una sustancia llamada 'a-loz' en el idioma local, y que se
parece horrores a nuestro arroz. Como no nos atrevemos a pedir otra cosa,
vamos a estar el proximo mes comiendo solo a-loz. Nos han dicho que también
se puede pedir un pescado crudo que al parecer saben cocinar muy bien los
haradrim, pero como el que ha dicho esto ha sido el enviado especial del
Heraldo de Mordor, enseguida me he dado cuenta de que estaba bromeando, pues
si cocinas el pescado crudo, deja de estar crudo y ya no es pescado crudo.
Me tomará por tonto, éste.
Seguiremos informando.
(*) fuente: Instituto Delagüense de Topografía y Numismática
(**) fuente: también el Instituto Delagüense de Topografía y Numismática