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Los Hombres de verdad llevan joyas V. 2.0.   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #1987 de 2261 |
Bueno, aquí teneis la traducción (que pasa, se me había olvidado :P). Si
veis algún nombre "raro", echad la culpa al corrector ortográfico, que lo
tengo en automático y me habrá echo de las suyas :'(

Mae

Los hombres de verdad lucen joyas

Al oir otra ronda de risitas sonando en la atiborrada habitación adjunta a
la biblioteca, Elrond se aclaró la garganta y mojó su pluma de ganso en el
frasco de tinta. "Antes que ninguno de vosotros mencione que mi hija,
'ilumina vuestro cielo', ¿puedo recordaros a todos que tengo relaciones
cercanas con los Valar y seguramente podría recomendaros para un largo
castigo?

Hubo un momento de silencio; Elrond sonrió y continuó escribiendo.

"Pues como iba diciendo." Haldir dirigió una nerviosa mirada a través de la
puerta, la rítmica ola de su tricep tambaleando. "Las cosas se apagaron
bastante en la Tierra Media tras la derrota de Sauron. Galadriel se marchó y
Lorien empezó a pudrirse. Ni siquiera Celeborn se quedó cerca. Los Hombres
se extendieron como cucarachas y lo tomaron todo. Eras afortunado si podías
encontrar una botella de vino de más de veinte años." Sorbió por las
narices, disgustado.

Cerca de él, Saeros hacía flexiones en frente de una pared cubierta de
espejos. "Yo personalmente, no beberé nada que haya sido tocado por un
mortal durante un siglo o más. Pero seguramente mis gustos son más
refinados, habiendo vivido en Doriath." Sonrió afectadamente mientras
levantaba una mano para peinar su cabello, pero rápidamente frunció el ceño.
Se volvió hacia un largo y lastimoso gemido.

"Daeron, ¿dejarás ya de hablar de la chica?. Todos sabemos que fue la mas
Bella que bla bla bla. Vamos, escribe una balada sobre la guerra, o sobre
algo interesante... como yo."

Beleg, que entraba en la habitación siguiendo a Glorfindel, rió con sarcasmo
mientras pasaba junto al rimbombante elfo. "Me alegro de verte con tus
ropas, Saeros" le recriminó. El débil halo brillante que flotaba sobre su
cabeza disminuyó de repente y estropeó su cráneo. "Oh!" exclamó. "Dadme un
respiro! He sido bueno durante miles de años, que no es tarea fácil cuanto
tu mejor amigo es un sicópata incestuoso y esquizofrénico. Dejadme estar
amargado!".

Glorfindel se acercó a Ecthelion, que estaba medio tumbado en un banco.
"Bien, bien, bien" sonrió el último, levantando una plateada barra de pesas
sobre su pecho. "Mira quien ha vuelto. Me echabas de menos, eh?".

El hermoso elfo rió mientras bajaba hasta el suelo, extendiendo las largas
piernas con elástico vigor. "No fué tan excitante la segunda vez. Del tipo
"ya había estado allí, hice ya de todo, sabes?".

"De todo menos casarse" corrigió Ecthelion, y la pareja compartió una risita
de camaradería, pagados de si mismos como licenciados mata-balrogs.

Celeborn, que estaba descansando cerca de ellos, envolvió su cuello en una
toalla y miró a los dos elfos con envidia. "Ojalá uno de vosotros hubiera
estado a mi alrededor para detenerme cuando cometí aquel error."

En la biblioteca, Finarfin, hasta entonces absorbido por una tensa partida
de ajedrez con Círdan el carpintero de barcos, giró lentamente la cabeza y
sus ojos entrecerrados se fijaron rápidamente en la cara del esposo de su
hija. Elrond pareció divertido y dejando a un lado la pluma se dispuso a
observar.

Inconsciente de la penetrante mirada que estaba recibiendo, Celeborn se
sintió más animado a continuar cuando se formó una pequeña concurrencia a su
alrededor. "Aparte de ser la mas bella de la Casa de Finwë, cuando a una
chica la comienzan a llamar Doncella-Hombre, te empiezas a preguntar algunas
cosas." Levantó sus cejas y se estremeció. "Oh, por supuesto era una gran
dama, cruzó el Hielo Crujiente. Pero nunca se descongeló después de
aquello." Hubo una algarabía de risas y el omitido Señor de Lothlorien
pareció bastante complacido con su audencia. "Incluso así las cosas podrían
haber ido bien, de no haber tenido aquel Espejo. El romance se reduce cuanto
tu mujer pasa la mayor parte de su tiempo en el futuro o en la vida de otras
gentes. A veces habría jurado que aquel Espejo engendró a Celebrían." Meneó
la cabeza. "Llegó el día en que el Espejo le contó que le era infiel."

"Lo fuiste?".

Callándose bruscamente, los ojos de Celeborn se dilataron y giró en torno a
si, tambaleándose bajo el peso mortal de los ojos de Finarfin. Tartamudeó,
"El espejo, uh, enseña muchas cosas... ni el más sabio puede decir..."

Turgon, sentado en un banco cercano y con aspecto sudoroso (aunque,
sospechosamente, nadie podía recordar haberle visto hacer ejercicio) fue al
rescate de Celeborn, apareciendo menos asustado ante su tío. "Estoy de
acuerdo con Celeborn. Y la peor parte del matrimonio es - es librarse de
él!". Parpadeó, levantando el negro cabello sobre su hombro. "Elenwë
simplemente no lo entendió. 'Si, me rebelo contra los Valar para seguir a
Fëanor y a sus hijos a la Tierra Media, para vivir como un exiliado, aunque
seguramente me matarán a corto plazo, y tendré que cruzar una gran cosa
fría para ir allí, y cuando ya hallamos llegado seguro que la mitad de
nosotros morimos pronto en batalla.' Suena eso como si estuviera disfrutando
de la vida de casado en Valinor? Y que dice ella? Dijo 'Voy contigo'.
Píllalo, mujer. Tomé el maldito Helcaraxë para librarme de ella."

Se giró hacia su hermano y frunció el ceño. "Y ahí estas tú. Yo soy el
inteligente de la familia. Como fué que escapaste a los lazos de la vida de
casado?".

Fingon, sentado a una pequeña mesa, ocupado en echar un pulso que parecía
llevar consigo un número innecesario de gruñidos, detuvo la lucha y en su
lugar cubrió tiernamente la única mano de su oponente. "Para qué necesitaría
a una mujer? Tengo a Maedhros."

(N. del T.: Hijo de mala madre...)

Turgon respondió echando hacia atrás la cabeza y golpeando su rodilla con un
puño, riendo a carcajadas. Al final notó el silencio a su alrededor y se
atragantó con su saliva, y entonces intentó de manera impresionante
calmarse. "Oh, y lo dirás en serio" fue su torpe observación.

De pié, con los brazos cruzados y el rostro mostrando su desprecio, Eöl
clavó los ojos en su cuñado (un lazo que nunca estuvo especialmente contento
de reconocer). "Compartí veinte años de vida con tu hermana en los cuales
aprendí que no necesitaba una mujer. Mi primera lección, creo, fue al
comienzo de mi primer viaje a Nogrod tras habernos casado. Preparado y
montado a caballo, pedí mi espada. No la trajo. Pregunté una segunda vez y
me dijo donde estaba. Pregunté una tercera vez, pues sabía que tenía que
tener paciencia con ella, una dama mimada que no conocía sus deberes como
esposa. La cuarta vez que pregunté, me dijo donde podía meterme la espada.
Desde luego, no en el lugar habitual, debo añadir."

De repente, el elfo oscuro dirigió una mirada gélida hacia un rincón de la
habitación. "Esto fue, por supuesto, antes de que mi hijo envenenase su
mente y huyeran, llevándose mi espada con ellos. Me estremezco al pensar en
sus débiles manos tocando mi mango [N. del Autor: jo, esto ha salido
totalmente mal...]

Maeglin estaba en cuclillas en el rincón con Dieron y Gwindor (juntos
formaban una activa sociedad anti-hombres llamada "El Daño de los Edain"), e
ignoró a su padre. Sus ojos, en cambio, estaban fijados al otro lado de la
habitación, en la cara de Tuor (que parecía estar más bien incómodo y
sintiéndose aparte al ser el único mortal contado entre la raza de los eldar
y rescatado del destino del Hombre). Maeglin susurró algo a Gwindor, que se
levantó con los ojos en llamas.

(N. del T.: Huy, "El Daño de los Edain", como Curufin y Celegorm :P)

"Primo de Túrin!". Gwindor dijo, como una maldición, saltando hacia delante
y escupiendo a los pies del desconcertado Tuor.

Afortunadamente, Ereinion Gil-Galad escogió este oportuno momento para hacer
su entrada. Empujando la puerta desde el vaporarium, permaneció en pié
envuelto en una nube de vapor vistiendo solamente una toalla por debajo de
la cintura. Finalmente satisfecho de haber llamado la atención de todos,
Gil-Galad caminó sin rumbo con toda su gloria de Rey Supremo hasta unirse a
Glorfindel y Ecthelion, poniendo las mandos sobre las caderas y prguntando,
"Tíos, habeis visto a esa Undómiel?" Silbó, levantando una ceja. "Oidme,
puede alumbrar mis noches en cualquier momento. Eh? Eh?." Sonrió y le dió un
codazo a Glorfindel.

En la biblioteca, Elrond partió su pluma por la mitad.

Turgon miró a Ereinion con el gesto levemente torcido. "Otro licenciado. Te
odio".

Gil-Galad no pareció especialmente molesto por su anuncio, aunque hizo una
pausa y entornó los ojos, pensando. "Te conozco" le dijo un momento después,
levantando un dedo hacia su tío. "Tu robaste mi corona".

Turgon jadeó, indignado. "Desde luego que no! No podías esperar gobernar
como Rey Supremo de los Noldor siendo un niño. Un niño, podría añadír, de
cuestionables orígenes." Sus ojos giraron hacia su hermano soltero, que
enrojeció.

"Bueno" empezó Fingon a decir, a regañadientes. "Hubo aquella chica..."

Los ojos de Maedhros, bajo shock, se dilataron "Nunca oí hablar de eso".
Parecía triste.

Fingon pareció sentirse aún más incómodo. "Bueno... porque era tu chica..."

(N. del T.: Como era aquello? Además de cornudo, apaleado? Es igual...)

Sin previo aviso Eärendil cruzó la habitación, el silmaril atado a su frente
y cegando temporalmente a los presentes. Fëanor saltó para ponerse en pié,
sujeto con una camisa de fuerza versión Mandos (seda bordada, de agradable
estética) y gruñó enconadamente a la espalda de su presa, chasqueando los
dientes ocasionalmente, lo que solo sirvió para hacer que Eärendil diese un
salto.

"Uno baja un rato buscando algo de paz y tranquilidad y.." El marinero
bendito dijo desmayadamente, antes de abandonar la atiborrada habitación.
Fëanor cargó tras él, los ojos puestos en el brillo del silmaril, la boca
torcida en una horrible mueca y... babeando?

"Es tan embarazoso" murmuró Maglor, evadiendo su cabeza y levantando una
mano para proteger su cara. Se giró hacia el elfo a su lado buscando un oído
compasivo y continuó. "No sabíamos que hacer con él! Estaba trabajando
pacíficamente haciendo joyas y al minuto siguiente estaba matando Teleri y
llamando a la rebelión. Madre nos contó que simplemente estaba hipernervioso
y que cuando estaba así, lo único que podía hacerse era darle la razón en
todo. Nadie esperaba aquel terrible Juramento. Quiero decir, honestamente,
crees que nos gustaba hacerle la Guerra a todos?".

Fue entonces cuando descubrió que el "oido compasivo" pertenecía a Elu
Thingol, cuyos ojos estaban clavados en el otro elfo con una mirada de
acero. "Por qué no me cuentas cuanto te gustaba hacerla?" dijo suavemente.
"Y yo te contaré cuanto me vá a gustar aplastar tus dedos bajo mi pie."
Sonrió.

En la parte delantera de la habitación un elfo saltó a una cinta mecánica,
se balanceó en los manillares y sacudió los brazos para llamar la atención.
"Disculpen" gritó, y la conversación descendió gradualmente. "Disculpen! Soy
Argon, el hijo menor de Fingolfin. Crucé el Helcaraxë para llegar a la
Tierra Media y entonces me mataron en la Batalla de Lammoth. Solo quería
informarles a todos de que existo."

Unos pocos momentos de silencio siguieron. Orodreth se inclinó para golpear
ligeramente el brazo de su tío, bisbiseando, "Quien es?".

Fingolfin se encogió de hombros y se rascó la nuca. "Que me maten si lo sé.
Hasta donde yo recuerdo solo tengo dos hijos: Fingon y Turgon - Bueno, tres,
supongo, si contamos a Aredhel" se rió entre dientes, ganándose una sospecha
mirada de Eöl.

Turgon frunció el ceño a su padre antes de hablarle a Orodreth. "Desde luego
no es uno de nosotros. Algún impostor, sin duda, intentando colarse en la
Familia Real."

"Usurpador" siseó Curufin.

"Atrás, chico, tengo águilas"

Curufin se retiró, murmurando algo para sí mismo hasta que sus ojos
encontraron una figura en particular luchando con la máquina de remo. Sonrió
burlonamente y se sentó en cuclillas cerca del elfo, riendo disimuladamente.
"Hola, Belleza."

Enfadado, Dior el Bello retiró unas gotas de sudor de la comisura de los
ojos, gritando, "Por que no me dejais en paz? No debería haber dejado Tol
Galen, nunca! Todos fastidiándome..." Sorbió de manera sonora por la nariz,
dirigiendo una mirada colérica por encima de los hombros de Curufin. "A el
le llaman "El Hermoso" exclamó, señalando a Celegorm. "Por qué no os burlais
de él?".

Celegorm sujetó sus manos. "Eh, eh, eh. Totalmente diferente. A mi nunca me
confundieron con mi madre - y por mi padre, nada menos". Miró a Thingol, que
en aquel momento estaba demasiado ocupado cazando a Maglor por la habitación
para responder.

"Al menos no le llamaron Carpintero el Carpintero" la voz de Círdan retumbó
desde la biblioteca.

Legolas Hojaverde saltó graciosamente a la vista de los presentes, gritando
"Ay, amigo, to también comparto tu apuro."

"Siéntate" ladró Thranduil. Mortificado, Legolas se hundió de nuevo en su
asiento. Thranduil sacudió la cabeza, diciéndole a Erector en un aparte,
"Mandé al chico lejos para que dejara de molestarme. Y que hizo ese
afeminado medio-elfo? Lo convirtió en un maldito heroe!. Donde quiera que
voy hay gente a su alrededor corriendo para preguntarle, y el chico de las
flores se jacta de ello."

Aegnor entró en la atiborrada habitación, una toalla echada sobre su hombro,
y miró alrededor, inseguro. El silencio se hizo sobre todos en la habitación
y, con un suspiro, Aegnor comenzó a cruzarla.

"Pervertido" llegó un siseo anónimo.

"Viejo sucio elfo" llegó otro.

Aegnor se detuvo y lanzó la toalla contra el suelo. "Ella era mortal! Una
mortal! Ellos envejecen de manera diferente a nosotros, lo juro!".

"Oh, seguro, como si nunca hubieramos oido eso antes" se burló Caranthir.

"Vale, de acuerdo dejadle solo" Finrod intervino, extendiendo
reconciliadoramente sus manos. Intentó sonreir seductoramente. "Por que no
podemos llevarnos todos bien?".

"Marica" tosió Elrond en voz alta, mientras entraba en la habitación.
"Escuchad todos" gritó, examinando su carpeta. "Hoy tenemos lucha de
gemelos: Elladan y Elrohir contra Amrod y Amras. Las probabilidades están
igualadas. Hagan sus apuestas, caballeros, el encuentro comenzará en,
aproximadamente, media hora."

"Esto no vá a ser tan divertido, ni de cerca, como Maedhros contra Beren"
Saeros se quejó cuando los elfos se agolparon alrededor de Elrond.

(N. del T.: ¬¬! Beren me aguanta dos leches, que yo no soy Curufin)

De repente, una gran nada llenó la habitación, y directamente de su centro
llegó una voz profunda. "Me gustaría apostar por Elladan y Elrohir".

El gentío de elfos se convirtió en un grupo notablemente educado, situandose
en filas hacia Elrond y pacientemente esperando su turno. "Si, por supuesto,
Señor Mandos, Señor" dijo Elrond suavemente.

La nada podría haber asentido -quien puede decirlo?- y susurró algo al oído
de Elrond. Entonces comenzó a moverse, deteniéndose solo una vez, cerca de
una pareja de gemelos fëanorianos que parecía nerviosa.

"Ganad" dijo la voz profunda, "Y os reencarnaré en mujeres."




Mar, 9 de Mar, 2004 10:54 am

maedhros_cur...
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Bueno, aquí teneis la traducción (que pasa, se me había olvidado :P). Si veis algún nombre "raro", echad la culpa al corrector ortográfico, que lo tengo...
Maedhros
maedhros_cur...
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9 de Mar, 2004
10:54 am

Hola Hay un pequeño error de traducción de la palabra "bachelor": "Everything except get married," amended Ecthelion, and the pair shared a hearty,...
Ithilien
tania_ithilien
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17 de Mar, 2004
10:25 am
Avanzado

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