Los regordetes pies de Blandin Seso de Roble oscilaban indolentes,
rozando el agua. El ex-alumno, de paso por su viejo Campus, estaba
dsfrutando de una apacible tarde en la arena de la nueva playa
artificial frente al mar.
-No había estas cosas cuando yo estudiaba -se dijo, aprobatorio. Pero
luego dejó escapar un suspiro. En realidad, todo estaba hermoso y muy
moderno, pero él se estaba aburriendo.
Finalmente agitó un dedo conminatorio, como dirigiéndose a las
gaviotas que surcaban el cielo, y exclamó:
-Lo que se echa de menos aquí es una radio.