Entrar
¿Usuario nuevo? Regístrate
unapaginadecine · Una Pagina de Cine
? ¿Ya estás suscrito? Entrar en Yahoo!

Consejos de Yahoo! Grupos

¿Sabías que...?
Puedes añadir enlaces en tu web relacionados con tu grupo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
Sicko, de Michael Moore   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #109 de 363 |
Comentario
Luego de haber atacado el comercio y el mercado de armas en los Estados Unidos en Bowling for Columbine (de sus tres últimos trabajos, indudablemente el de mejor calidad tanto por la imagen como por el contenido) y de atacar a la administración republicana antes de las elecciones de 2004 con Farenheit 9/11, panfleto que le valió la Palma de Oro en Cannes ese año, Michael Moore se dirige ahora a otro objetivo sensible a la opinión estadounidense: el sistema de salud y de seguridad social.
 
En escena de nuevo su enfoque de ir directamente al terreno de los acontecimientos, buscando testimonios que apoyen sus tesis. En este caso, el planteamiento es más simple (lo mismo que su realización): en Estados Unidos, la nación más rica y poderosa del planeta, un sexto de sus habitantes (50 millones de personas, el doble de habitantes de un país pequeño como Venezuela, un poco más de los habitantes de España) no tiene seguro médico ni protección social que le asegure atención médica en caso de necesitarla. Pero no sólo eso: aún los que cuentan con seguros (pagados por ellos o, en la mayoría de los casos, por las empresas para las que trabajan) no están "seguros" de recibir aquello por lo que han pagado ya que las empresas aseguradoras son especialistas en recibir el dinero de sus abonados para enriquecimiento de sus dueños, pero hacen lo imposible por evitar cualquier desembolso en caso de accidente, enfermedad, etc.
 
Con el mismo estilo caústico de sus precedentes documentales, Michael Moore revisa varios casos concretos, para luego pasar al plano internacional a buscar ejemplos de otros países desarrollados y subdesarrollados que hacen exactamente lo opuesto que Estados Unidos.
 
Pero vayamos por partes.

Cinematográficamente hablando, Sicko es probablemente el peor de los documentales hechos hasta ahora por Moore. La primera hora es una retahíla de casos, cada cual más escabroso que el otro, en el que parece deleitarse en filmar las lágrimas de desesperación de sus interlocutores. Evidentemente, hay un problema serio de salud en los Estados Unidos al punto que el famoso Universal Health Care, o Seguro Social Universal, se ha convertido en tema caliente de campaña electoral en los últimos meses y hasta bastiones del conservadurismo, como Arnold Scharwezenegger, gobernador de California (republicano, no lo olviden, casado con Maria Shriver, miembro de la familia Kennedy, de la tolda demócrata), lo han enarbolado como prioridad para los próximos años. Desconozco los detalles, pero planteado de esa manera, el problema es realmente atroz. No está mal, por supuesto, sacar a la luz aquello que los medios de comunicación americanos ignoran o no dicen o tratan de ocultar (el film está hecho para el público norteamericano, y no el internacional, por la forma en que Michael Moore habla y se dirige a la audiencia). Lo que llega a incomodar es la utilización de la miseria humana para fines propagandísticos. Pienso que se puede hacer exactamente lo mismo con mayor dignidad, tanto del realizador, como para con los entrevistados.
 
Cuando Michael Moore pasa revista a lo que sucede fuera de las fronteras estadounidenses, su primera parada es Canadá —a quien ya había utilizado de ejemplo ampliamente en Bowling for Columbine—, luego Gran Bretaña, para pasar luego a Francia y finalmente... Cuba. Es cierto: todos estos países gozan de seguridad social y asistencia médica prestada por el Estado para todos sus habitantes, incluso los extranjeros, pero la comparación es engañosa: es obvio que Moore no critica el sistema de economía liberal a la americana (vigente en Canadá y sobre todo en Gran Bretaña, en menor medida en Francia) ni promueve un sistema de gobierno comunista como el de Cuba (el tema no lo toca). Su objetivo es más directo y simple: si países menos ricos y poderosos que Estados Unidos pueden asegurar cuidados médicos a sus habitantes (ciudadanos o no), ¿qué impide a los estadounidenses hacer lo mismo? La pregunta, desafortunadamente, queda sin respuesta. Y queda sin respuesta porque Moore no explora las razones del endiablado sistema de salud americano. Apenas si arroja algunas sombras de culpa en Richard Nixon, Ronald Reagan y George W. Bush (la respuesta a estos intentos de corregir las fallas del sistema de seguridad, a grandes rasgos, era que socializar la salud implicaría mover la nación norteamericana hacia una especie de socialismo, impensable en los años de la guerra fría).
 
La tesis de Moore, aunque no lo dice expresamente si bien lo insinúa, es que una economía de mercado no es incompatible con un sistema universal de seguro médico para los habitantes. Canadá y, aún mejor, Gran Bretaña (Margaret Tatcher modificó todas las reglas del juego económico pero mantuvo intacto el NHS, National Health System) están ahí para demostrarlo, y ello tampoco implica, sigue diciendo, que los médicos verán descender su nivel de vida (temor de los galenos estadounidenses): un joven médico británico (de evidente ascendencia india o pakistaní) tiene un tren de vida de ejecutivo de empresa.
 
Mención aparte (porque lo conozco bien) merece el caso de Francia que Moore se complace en poner como un paraíso. En la segunda parte del documental entrevista a un médico francés del Hôpital Saint Antoine, a una pareja francesa y a un pequeño grupo de americanos que viven desde hace años en París. Las 5 semanas de vacaciones al año (contra dos en EE.UU.), las niñeras pagadas por el Estado, los cuidados médicos en caso de accidente, etc: todo ello es cierto. Lo que Moore no menciona (y es la crítica mayor que le hago a su documental) es la carencia de cifras que hablen de lo que está detrás de todo ello. Por supuesto, no menciona (o ignora) el enorme déficit que el sistema social francés arrastra desde hace años y que no cesa de crecer. Uno de los temas calientes que el flamante gobierno de Nicolás Sarkozy tendrá que enfrentar ese precisamente la propuesta de aumentar el IVA para financiar el déficit insostenible del sistema de seguridad social francés, algo que le ha dado frío en la espina dorsal a muchos.
 
Y Moore no da una sola cifra, una sola estadística, de cómo el sistema americano está constituido. En Francia, por ejemplo, es falso que el Estado corra con todos los gastos. Los empleados (publicos y privados) tienen reembolsos por parte del Estado hasta un cierto porcentaje (dependiendo del tipo de tratamiento o dolencia), y luego el resto debe ser cubierto con una pólizza privada de seguros (la mutuelle) que cada quien debe comprar a una empresa aseguradora, por su parte y riesgo, aunque algunas empresas, especialmente las grandes, acostumbran dar a sus empleados pólizas de seguro cubiertas en parte por ellos y en parte por el empleado. El sistema funcionaría a las mil maravillas si no fuese por los abusos (por ejemplo: la tarjeta de seguro médico no tiene fotografía, por ejemplo, lo que da pie a incontables estafas) que normalmente terminan pagando los más débiles. Moore, pues, sólo está interesado en denunciar, en el amarillismo de la noticia. No provee ningún análisis ni datos para un análisis.
 
El momento cumbre del documental, sin embargo, y debe ser una bofetada en el rostro de muchos políticos de su país, es cuando lleva varios voluntarios que trabajaron durante las labores de remoción de escombros en Ground Zero, el sitio donde se desplomaron las Torres Gemelas, y que desarrollaron, debido a ello, algunas enfermedades graves,  a curarlos nada menos que a Guantánamo (donde pareciera, según muestra, que los prisioneros viven en una especie de paraíso, lo que todos sabemos que no es cierto) para luego hacerlos recibir atención en el Hospital General de La Habana. Es poco menos que humillante, imagino yo, para la opinión pública americana ver a estos compatriotas suyos ser atendidos en sus momentos de desdicha por sonrientes médicos y enfermeras cubanas, utilizando técnicas que en su país no pueden pagar.
 
Me pregunto si veremos ahora balsas llenas de inmigrantes estadounidenses tratando de llegar a las costas de Pinar del Río o la Habana, buscando el Paraíso terrenal y no a los cientos de cubanos que tratan cada año de ganar las costas de Florida. Al menos, sabemos que Estados Unidos permite a Michael Moore hacer documentales sobre las fallas -terribles- sin duda, de su sistema de vida y su sociedad, pero sabemos también que Cuba no permite lo mismo a los suyos.
 
 
Saludos.

Antonio W.


Building a website is a piece of cake.
Yahoo! Small Business gives you all the tools to get online.

Do, 9 de Sep, 2007 1:15 pm

antonio_ward...
Sin conexión Sin conexión
Enviar mensaje Enviar mensaje

Reenviar Mensaje #109 de 363 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

Comentario Luego de haber atacado el comercio y el mercado de armas en los Estados Unidos en Bowling for Columbine (de sus tres últimos trabajos,...
David A. Ward
antonio_ward...
Sin conexión Enviar mensaje
9 de Sep, 2007
1:17 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Todos los derechos reservados.
Política de Privacidad Actualizada - Condiciones del servicio - Directrices - Ayuda