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Grandes fiascos del cine: Popeye, de Robert Altman   Lista de mensajes  
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Grandes fiascos del cine (1)

Auténticos TITANIC del séptimo arte, peliculas catastróficas que pusieron a sus productores de rodillas, con presupuestos faraónicos y pobres resultados en la taquilla, rodajes apocalípticos y estrenos fallidos: obras del cine que pretendían (o pretendieron) ser ambiciosas y que resultarían en un fiasco magistral sembrando la ruina y la desolación. He aquí la primera entrega.

Popeye (1980), de Robert Altman

En su desdén por los financistas y productores, Robert Altman decía: "Ellos venden zapatos, yo fabrico guantes". Pero se olvidaba de algo: son ellos quienes aportan el dinero, la pasta, las monedas, la plata, en otras palabras, lo esencial.
POPEYE fue el proyecto más surrealista de Robert Altman: concebido por un productor hollywoodense cocainómano, interpretado por un actor con sobredosis de estímulos (también cocainómano), realizado por un equipo de técnicos adictos al polvo blanco, POPEYE fue un fracaso no solamente histórico sino de dimensiones cósmicas.
 
Milagro del mundo del arte: de un dibujo animado y una historieta divertida y contundente desde el punto de vista de la solidez de sus personajes y su universo interno, Altman hizo una película que deshace por los cuatro costados, con canciones tan melodiosas como el sonido de un camión frenando, coreografías tan elevadas artísticamente como comerse los mocos, y decorados que parecen diseñados por un estrábico.
 
Incluso el mismo Robin Williams lo recuerda con terror: "Mientras prepárabamos el film yo me decía: `Ya está, todo está bien'. Me veía en la ceremonia de entrega de los Oscares, agradeciendo a todo el mundo, y a mi mamá. Desde que comenzó el rodaje, perdí las ilusiones. Un dia después, me dije: `No necesariamente todo tiene que ser bueno' Al final me rogaba a Dios porque todo terminara".
 
Evidentemente, Dios no tenía nada que ver. Robert Evans, el productor, era el verdadero arquitecto del desastre. Retomemos el punto: en 1978, Evans estaba en la cima de la gloria. Pequeño de estatura, nervioso, bronceado, nuevo rico, había sido el exitoso productor de EL PADRINO y CHINA TOWN, era amigo de Warren Beatty y de Jack Nicholson, salía a cenar con las conejitas más lindas de Playboy, se levantaba en las mañanas preguntándole a la mujer de servicio cómo se llamaba la chica que dormía con él a su lado, y mantenía una reputación de wonder boy, de genio que lo logra todo, de mago del hit parade.
 
Una noche en Nueva York, fue a ver "ANNIE" (conocida en castellano como "Anita La Huerfanita") en Broadway, una comedia musical que acababa de pasar la barrera de las 2 000 representaciones. Se pregunta: ¿por qué no hacer una película? La fórmula es simple (y ha funcionado antes): "ANNIE" fue inspirada por una historieta, por lo tanto puede ser adaptada como se quiera, sin demasiadas preocupaciones. Evans corre entonces a comprar los derechos de autor, pero se encuentra con que ya han sido adquiridos por Columbia. Mientras cena con una ensalada César (con sus espinacas y cuscurros), recibe de pronto la iluminación: quien dice "espinacas" dice "Popeye", quien dice "Popeye" dice "Paramount" (porque los derechos del personaje pertenecen a su productora desde la noche de los tiempos). De inmediato, toda la máquina Paramount se pone en movimiento.
 
¿De dónde viene "POPEYE"? En inglés es un nombre formada a partir de la expresión POP – EYE (ojo saltado o sacado), en alusión al ojo perdido del marinero. Era una historieta de Elzie Segar (1894-1938), que comenzó a publicarse en 1929 en el diario "New York Evening Journal". Un muchacho ve a un marino con una pipa en un andén y le pregunta: "¿Eres marino?", y Popeye responde "¿Acaso piensas que soy un vaquero?". Un nuevo héroe ha nacido. Inmediatamente adoptado por los lectores del diario, el marino de los grandes brazos, superdotado a causa de comer espinacas, pasa al cine en 1932, cuando los hermanos Max y Dave Fleischer lo hacen un héroe de los dibujos animados. Por 24 años y 234 episodios, radios, libros, figuritas, emisoras de televisión, Popeye estará presente en todas partes. En 1978, precisamente, la pantalla chica emite un programa dedicado a él: "The All New Popeye Hour", lo cual encaja estupendamente.
 
Evans se frota las manos. Contacta a un amigo suyo, un actor entonces de moda, Dustin Hoffman. El lo conoce bien porque ambos acostumbran jugar al tenis en la residencia de Evans. El actor nunca ha cantado, pero qué importa. Tomará cursos si es necesario. ¿Presupuesto? Grande, muy grande, asegura Evans: casi 10 millones de dólares, una suma astronómica para la época (era el PNB anual de un país como Azerbaiján). Paramount refunfuña. Evans tiene una idea (otra más): asociar a Walt Disney al proyecto (50%-50% entre ambas). Luego le viene otra idea (una mejor aún): le confía el guión a Jules Feiffer, quien es, antes que nada, un caricaturista político, pero que se ha anotado un éxito cinematográfico al escribir el guión de un film exitoso: CARNAL KNOWLEDGE (1971). Es conocido por su espíritu mordaz y su cinismo abrasivo (al recibir un premio dijo en una ocasión: "Heredé el físico de mi padre, su manera de hablar, du manera de ser, y sus opiniones. También heredé el desprecio que mi madre sentía por él").
Evans dicta sus instrucciones: Popeye es un individualista, él es como es, simplemente. Eso encaja en el espíritu de los tiempos: cada quien que se las arregle como pueda (los años Reagan que vendrán a continuación serán la prueba de ello). Feiffer se pone a trabajar: escribe, reescribe, produce 8 versiones sucesivas del guión. Finalmente, a petición de Dustin Hoffman, va a ver a éste a su residencia. Hoffman es conocido por su costumbre de ser muy intervencionista con los guiones. Con frecuencia reescribe los diálogos directamente durante el rodaje de una escena. Y Feiffer lo sabe. Tan nervioso se encuentra con la cita con Hoffman, que llega a ella con varios tragos encima. Evidentemente, la corriente no pasa entre los dos. Hoffman reclama y exige a la Paramount que despida a este guionista recalcitrante. Patalea para que su decisión se tome en cuenta. Pero Evans no lo toma en cuenta. Caprichos del destino, Evans decide mantener a Feiffer como guionista, y deshacerse de Hoffman para el papel principal. Esto significará la ruptura de la amistad entre ambos, y no se cruzarán de nuevo palabra (ni siquiera se darán los "buenos días" durante años).
 
Es necesario ahora reemplazar la cabeza principal del elenco. ¿Quién es ese cómico que aparecía hace una semana en la portada de la revista TIME? ¿Robin qué? ¿Robin "Williams"? Es gracioso, incluso genial, cuando improvisa en escena, se dice. No ha hecho sino una sola película hasta ahora (cuyo título no puede ser más inverosímil: `¿Puedo seguir haciéndolo hasta que necesite anteojos?).A los 27 años, Robin Williams consigue el contrato. Ni siquiera pregunta quién será el director. En realidad, no lo hay aún. Paramount sugiere Hal Ashby. Disney apunta a Mike Nichols ("El graduado"). Evans, por su parte, quisiera que fuera Arthur Penn ("Bonnie and Clyde"). Se presenta un candidato: Robert Altman.
 
Altman es un rebelde, un agitador. Ha sido piloto de bombarderos, le encanta el whisky y las bellas mujeres, y simboliza, sobre todo, la nueva tendencia anti-Hollywood: su película M.A.S.H. ha tenido un éxito inmenso en 1970. Es cierto que su manera de ser es algo extraña: le encanta hacer la gran fiesta con su equipo de trabajo, se desplaza con una caravana oriental de técnicos y actores, escucha las opiniones de todo el mundo (incluso invita a la cantinera a expresar su opinión durante la conferencia de trabajo de cada mañana), y no le gusta sino trabajar en medio de un caos permanente. Además, le gusta apostar, tomar riesgos, caminar al borde del precipicio. ¿Los productores? ¡Parásitos! ¿Los banqueros? ¡Crápulas!
Altman es, además, un director "comprometido" (políticamente). "El mundo de Popeye es un microcosmos de nuestra sociedad actual". Evans lo entiende: o es Marx, o sino la muerte. Mientras tanto, Evans busca a un músico: ¿Leonard Cohén? ¿John Lennon? ¿Paul McCartney? Altman se bate por Harry Nilsson, quien había escrito la canción de "Midnight Cowboy". Nilson es alcohólico, drogadicto y anda con una suerte de perros: la cantante principal del cuarteto THE MAMAS AND THE PAPAS ha muerto en su casa, el baterista de THE WHO, Keith Moon, también, y su amigo John Lennon morirá asesinado unos meses más tarde. En resumen: lo que le gusta a Altman, quien decide, manu militari, rodar lo más lejos que se pueda de Hollywood.
 
Se decide a filmar en la isla de Malta (las locaciones se convertirían luego en atracciones turísticas en la isla) y opta por una pequeña ensenada maltesa, Anchor Bay, para reconstruir allí la ciudad imaginaria de Sweethaven, cuya particularidad es que todos sus edificios y casas están torcidos. Nada fácil. Los obreros hacen todo al revés, como es de esperar. ¿Cómo explicarles que, precisamente, todo debe colgar y doblarse? Las sesiones de filmación son turbulentas: "¡¡¡Inclinadas, las casas tienen que estar inclinadas!!!" Los lugareños observan a los atribulados cineastas con conmiseración. Es la "maltarena", que llaman (la nostalgia del hogar), piensan ellos. Pero terminan por entender: el director está borracho.
 
El fastidio con Anchor Bay, además, es que está aislada de todo. Altman hace trazar carreteras, crear diques con ruinas compradas a precio de oro, trae la madera desde Austria, y los techos desde Canadá. Además, exige que las casas sean verdaderas casas de 3 dimensiones y no solamente fachadas. Un viejo barco es hundido en la bahía para servir de plataforma para el decorado del casino, se instalan un estudio de grabación, varias mesas de montaje, una sala de proyección. ¿El presupuesto? ¡A quién le importa! Altman se quita la pregunta de encima con un gesto displicente de su mano. Todo va a estar bien. Además, en Malta, se puede rodar en exteriores: el clima es sistemáticamente caliente y seco. Eso permite economizar en otros lados.
 
El 28 de enero de 1980 comienza el rodaje. Disney gira instrucciones de que no haya malas palabras. Evans está ocupado en otro lado con la post produccion de "Urban Cowboy" (con John Travolta), y la tribu se instala. Los amigos, las familias, los hijos, las amantes de los técnicos: todo el mundo se instala en Malta y comienza la fiesta. Robin Williams se encuentra bajo vigilancia: su esposa de entonces no lo deja ni a sol ni a sombra. Feiffer, en su esquina, reescribe incesantemente los diálogos, que deben ser breves, como en la historieta. Altman altera algunas líneas de diálogo, las asigna a otros personajes. Quiere también que las canciones sean grabadas en vivo, lo que es prácticamente imposible, especialmente para Robin Williams quien, fiel a su personaje, debe tener una pipa de maíz en la boca, hablar (o cantar) con la comisura de los labios, y tener un ojo permanentemente cerrado. Además, debe cargar con las prótesis de goma de los brazos, importadas desde Cinecittà, en Roma, que le paralizan las manos. Cada hora, debe suspenderse la filmación, sacarse las prótesis, masajearse los brazos y antebrazos, y volver a poner todo en su sitio de nuevo.
 
¿Y habíamos dicho que era el clima perfecto, caliente y seco? Pues la mala suerte comienza a intensificarse. Las lluvias llegan y se forma un diluvio. La gente se encierra a esperar que el clima mejore, y comienzan a aparecer las disputas. Robin Williams se aburre y se va a dar una vuelta por los bares, con la nariz empolvada con el polvo que llaman "la colombiana". Delante de los malteses, comienza a hacer improvisaciones: Mickey Mouse, martillo, mosquito tse-tsé, Eva Braun. Los lugareños lo ignoran es uno de los tipos de la pelicula, un débil mental sin duda, piensan ellos. El compositor Harry Nilsson hace las maletas y se larga. Los amigos, familias, amantes e hijos comienzan a impacientarse. El consumo de alcohol aumenta. Y el de la cocaína también. Se organiza un auténtico tráfico. Los conflictos empeoran, el ambiente se degenera.
 
¿La coreografía? Muy rara. El cineasta exige que los personajes de las historietas continúen siéndolo. Por lo tanto, los actores tienen que bailar como azadones. Presintiendo el desastre, los productores de Paramount y Disney toman el avión para apersonarse en Malta. La cuenta es pesada: ya van por los 20 millones de dólares. A Altman no le importa un carajo. La situación se degenera. Evans es llamado al rescate.
Cuando Evans llega, se da cuenta de que sus maletas no vienen con él. Ahora bien, su equipaje estaba ahíto de cocaína. Es el pánico. Llama a Hollywood y a las embajadas respectivas, para evitar un incidente diplomático. Henry Kissinger, secretario de Estado, es despertado en medio de la noche. Encuentran las maletas pero, un mes más tarde, Evans es acusado de tráfico. Esta vez, hará intervenir a Sidney Korshak, abogado de la Mafia, padrino de los padrinos, uno de los hombres más poderosos de Estados Unidos. Robert Evans recibirá una amonestación de la justicia americana. Mientras tanto, "POPEYE" está casi terminado. Solamente queda una escena por filmar, la de la pelea con el pulpo gigante. No funciona. Los cables eléctricos están muertos. Cae la lluvia. La ruta, enlodada. Altman exige a los actores simular que se baten contra la bestia en plástico, tan impresionante como batirse en duelo con un bol de espaguettis. Esta vez, los productores están al borde. Envian a todo el mundo de regreso a Estados Unidos.
Disney edulcora los diálogos, hace quitar una escena en la que aparece la palabra "shit!". Los canciones son dobladas en estudio en Los Angeles. Robin Williams se divorcia. Altman no logrará recuperarse hasta varios años después, pasando por otro rotundo fracaso, "Prêt-à-porter". En cuanto a Robert Evans, va a encontrarse con otro fiasco: COTTON CLUB, e incluso se sospechará de que ha encargado el asesinato de un ejecutivo.
 
En el momento de su salida en las pantallas, POPEYE es acogida con entusiasmo (finalmente hizo el doble de dinero que costó), para luego dar paso a una estupefacción incrédula: "¿qué vaina es esta?", se preguntaron los críticos y el público. POPEYE es tan divertida como una partida de ajedrez narrada por radio. MAD haría una parodia con un título de antología: FLOPEYE (flop = fiasco).
¿Qué queda del POPEYE de Altman? Antebrazos de anime, una irritante canción ("I yam what I yam"), y la silueta de Shelley Duvall en el papel de Olivia (esta mujer nació, sin duda, predestinada para ese personaje). El pequeño pueblo de Sweethaven quedó en pie y el gobierno de la isla ha sabido sacarle provecho turístico desde entonces, junto con la nueva especialidad culinaria de la isla: sopa de espinacas.
 
 
 
Saludos,

Antonio Ward
 


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Mar, 28 de Ago, 2007 4:44 pm

antonio_ward...
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David A. Ward
antonio_ward...
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28 de Ago, 2007
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Avanzado

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