Produjo Dios el caballo, y el hombre fabricó un coche. Produjo Dios
el fuego y la piedra, y el hombre las utilizó, el uno para encender
candiles y la otra para cortar adoquines. Produjo Dios un terreno
maravilloso y el hombre lo nombrò Sagua y, como habian otras, le
agregò dos palabras: La Grande. Y de ahi surgen las calles
adoquinadas y los faroles en los costados laterales de los coches.
Aquellos coches negros, elegantes, coquetones, cómodos y frescos que
por centurias han adornado a Sagua, a Santiago de Cuba, Cienfuegos,
Viena y tantas otras bellas y elegantes ciudades del planeta.
Romántica ecuación hecha a placer, que tanto me gustaba cuando niño,
y que tantos y tan gratos recuerdos me traen. Pero eso es egoismo.
Debi de cir,NOS traen...
Por que, ¿qué chiquillo que tuvo la buena fortuna de vivir por donde
pasaban los coches no se entusiasmaba al verlos pasar? Yo confieso
que me volvia loco de alegria al oir su campanilla de pedal, cuando
se acercaba a la esquina. ¡Clin-clan, clin-clan!
Y los cascos sobre el adoquin caliente, templado por el sol, ¡Clop
clop, clop clop!... y esos cocheros que sabian tratar a las damas y a
los chicos como si principes y pricesitas fueran. Las madres
confiaban en ellos para llevar a sus hijos menores a pasear. Esa era
mi gloria infantil: "¡Montar en coche", glorioso era!
He paseado en coche por algunos de los lugares mas bellos del
planeta, pero mientras mas lejos he ido, mayor ha sido siempre el
recuerdos de los coches de Sagua. En la "Piquera" del Hotel Sagua, en
la del Café Fornos, en la de la Estación de Ferrocaril, y mas...
Cuando mi Tia Maria llamaba a su cochero favorito al gun domingo o
dia de fiesta y le decia que me llevara "a dar una vueltecita por ahi"
yo sentia que el cielo mismo se abria ante mis ojos, que se me
desorbitaban de alegria y a saltos ya estaba sobre el crujiente pedal.
"Pisa la campanilla, cochero." Lata que les daba yo.
Clin-clan, clin- clan, ah, Ora pasamos por el Puente Resulta, corre
por los adoquinados paseos del Barrio de San Juan, mira el rio,¡que
linda es Sagua, mi buen Dios!
Y los novios al paseo en coche por las tardes cualquier dia de la
semana, pero esos decorados coches a la puerta de la iglesia para
llevar a los recién casados eran un poema de un vehiculo negro
adornado de blanco y flores por demás....
¡A, y en los dias de fiestas! "Cochero, en la esquina por
favor", "cochero, a la Estación", cochero, cochero... ¡Ay, cuantos
divinos recuerdos nos traen los coches de Sagua. Si hasta me parece
oir su clin-clan al doblar de las esquinas a pesar de casi medio
siglo de distancia. Sagua La Grande es una ciudad romance. Es un
romance en si misma, hecho terruño para bendicion de sus hijos.
Y los coches sagueros son el brillo de las nubes al doblar la esquina
del sol que nos ilumina.
"Cochero!!!!"