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Rv: Rv: Azul de Maniqui   Lista de mensajes  
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----- Mensaje reenviado ----
De: Gilberto Rodriguez <g.rodriguez_23@...>
Para: soniacmartinez40 <soniacmartinez40@...>
Enviado: martes, 12 de febrero, 2008 15:38:13
Asunto: Rv: Azul de Maniqui

Amiga Sonia: Hace apenas unos minutos termine este borrador. Porque se me ocurre que le puede gustar, se lo ofrezco para que lo lea antes de pulirlo y de publicarlo. Eso es en premio a su bonita apreciacion de mi escrito anterior, la cual estoy considerando muy en serio, le ruego mire este y me diga su opinion.
Con mis mas afectuosos respetos,
                                                            Gilberto

----- Mensaje reenviado ----
De: Gilberto Rodriguez <g.rodriguez_23@...>
Para: Gilberto Fernandez Rodriguez <g.rodriguez_23@...>
Enviado: martes, 12 de febrero, 2008 13:45:28
Asunto: Azul de Maniqui

    Delicadamente la anciana deposito el estrujado papel sobre mesita de la sala, la de al lado del sofa, mientras que su cara, que una vez pudo haber sido muy bella exhibia las grietas del tiempo y las penurias cual si fuera uno de esos campos agrestes de los valles volcanicos. Miro entonces hacia el escritorio donde su unico hijo pasaba tantas horas leyendo novelas de amor y escribiendo no se sabe que, se dirigio alli y tomo entre sus arrugadas manos una nota humeda que mas parecia ensangrentada de azul. Leyo.
    "En un album azul estan los versos
    que tu ausencia lleno de soledad,
    son las tristes cenizas del recuerdo,
    nada mas que cenizas, nada mas..."
Como decia el tango argentino.
 
     Las enormes manchas de la tinta derramada acusaban un descuido que hasta ahora la pobre madre nunca antes observara en su solitario y silencioso  hijo unico. Tratando de reprimir un rudo palpitar del corazon que se apresuradamente se hinchaba dentro del pecho, la pobre mujer cautelosa y pausadamente abrio la puerta del dormitorio de el muchacho, no sin antes llamarlo bajito y prudentemente, "hijo, estas ahi?".  Solo las notas sordas del silencio respondieron, corcheas que como golondrinas volaran en el verano hacia lejanas arboledas y antiguos aleros sin preocuparse de la noche. Nada dicho, grito en alma, lagrima salobre que pulsa por rodar. Lecho regado, como nunca antes lo vio, la pierna derecha colgando delante de la cama; el cuerpo tranquilo, la voz ausente, su hijo duerme, penso.  Las horas pasaron. Y ella, la madre, esperando, como esperan las novias cuando parten los barcos y esperan las viudas del soldado en la guerra. Entreabriendo la puerta volvio a mirar, de nuevo llamando bajito. Pero el hijo que siempre le respondia su llamando con delicadas palabras, guardaba silencio...
 
    Un frio espantoso corrio por las espaldas de la pobre senora, de los pies a cabeza y de la cabeza a los pies. Con esa sutil delicadeza que adorna a nuestras madres le toco la frente, le beso el cabello y le entreabrio los ojos...frio, Senor, frio estaba el cuerpo serenamente acostado en la misma posicion que le habia visto tantas horas antes. Afirmando su espalda al Eterno, se incorporo la buena mujer y miro al reloj: ya el antiquisimo pendulo, reliquia de una abuela ya muchos anos ausente de esta tierra, y con estoico silencio le escucho dar sus doce campanadas. Doce campanadas, como las que daban los templos y las capillas de la historia para llenar los senos de humildad y los cofres de recuerdos. Un inoportuno suspiro quiso cortar su pensamiento. Hielo mas frio jamas el polo produjo, porque los polos no producen hielo de corazones destrozados ni de madres que sangran sus heridas en silencio y soledad. Muchas notas emborronadas de tintas habia en el piso, la cama y el dintel de la ventana. Aquello no era lo que su hijo acostumbraba a presentar al que entraba en su cuarto..... un pedazo de papel cualquiera llamo su atencion.....
 
    "Cristal tu corazon, tu mirar, tu reir,
    tu besos y tu voz..."      y de nuevo, el otro anterior:  "...en un album azul estan los versos
    que tu asencia........"             De pronto, como si le golpearan el cerebro con un mallete de mil carreras, corrio al librero en busca     de no sabia que, pero azul. Nada. Oh, la gaveta del viejo escritorio y, ya! alli, guardado bajo una llavecita que ahora se ofrecia ante sus ojos, lo que antes no sucedia, porque sus hijo, a quien su padre antes de morir se la habia regalado, siempre la cargaba en sus bolsillos con recelo, un album forrado enteramente de azul, abria sus hojas y le mostraba sus secretos. La pobre madre abrio el libro que se antojaba era como entre album, diario y florero, a juzgar por las gardenias que guardaba, su cabeza contra mil mareos
y gruesas lagrimas luchaba. Intento leer. Como si leer pudiera una anciana sola, cuyo hijo unico yace alli, en la cama, frio cadaver, buscando un "adios". " Madre, no pude mas.... Socrates, mas sabio que yo, tomo la cicuta acostado para cumplir su sentencia...honrosa es la muerte cuando la vida es tortura..."
 
    Una como explosion volcanica quebro su silencioso proceder. Un grito, de lagrimas un raudal, de colera unos punos contraidos y del piso surgio un sonido aspero por demas. Cayo al suelo con la fuerza que caen esa rocas sueltas entre los astros cuando se tocan con otros planetas al pasar.
 
    Y en aquella humilde casita de piedra y nogal reino el silencio por muchos dias mas. Pero nada del hombre es eterno, y la anciana murio.  Y un poeta sin piernas cierta vez de pasada, al ver la casita que ahora lucia abandonada y cubierta de pasto y enredaderas florecidas.  "Ideal", se dijo. Y la ocupo.
 
     Con gustoso abandono y tiempo sentado por no poder caminar, el bardo sin piernas se dio a mirar los muchos papeles
que cuidadosamente guardados dejara el destino alli para su inintencional esparcimiento. Le piccaba la curiosidad el azul que encontro: azul la tinta usada en esos papeles, azul la cubierta de muchos libros, Azul del tango mismo y azul....
"Oh", se dijo, "pero que vemos aqui, que esto?"
 
    "Madre",decia la carta, y una historia humana de amor silente, de esas que rompen las represas de las aguas del mar de la vida con mas fuerzas tal vez, que la de un Ras De Mar,  o tsunami, pugnaba por salir de las emborronadas paginas cuya tinta se le antojaba estaban escritas con tintas mezcladas con lagrimas de hombre y no mas. Estas paginas, penso el poeta, solo las debe leer un espiritu divino, una mujer con piel seda y marfil, no ningun impio.  Y leyo y leyo por muchas tardes.
 
    "Una vez, cuando era muy chico aun, el senor de la tienda de ropa planto una muneca, un maniqui azul, con cara y figura de mujer en la ventana de cristal que exhibe sus mercancias al borde de la acera. Yo la vi sonreir. Sonrio para mi. A diario, cuando me dirigia a la escuela, somnoliento en las mananas, ella me saludaba con su sonrisa y, cuando volvia cansado y molesto por una mala nota que me diera algun maestro, con sus sonrisa ella las penas me disipaba.  Y asi pasaron los anos y yo creci, creci pensando en ella, mirandola y desgastandole la transparencia de la ventana al cristal.  Mientras que el tendero cada temporada le cambiaba los vestidos para que la damas de nuevo le compraran, yo a diario un piropo le decia, una frase le acunaba, un celebrar su belleza era mi dia.
 
    Cuando Don Juan, si, Don Juan se llamaba el viejo bodeguero que mezclaba la venta de comestibles con la de ropas extranas; decia que las ventas estaban flojas y yo osadamente le hice una proposicion: Si usted me permite ayudarlo, yo le fabrico unos bancos al cruzar de la calle, alli donde los viajeros se detienen a esperar el transporte y asi, al sentarse las senoras y sus hijas alli, comodamente pueden ver sus ropas y llegarse a la tienda a comprar.. Y trabajo muchas tardes y fines de semana en la construccion, que por cierto hice y pague para que Don Juan no se negara.  Y alli cada dia del Senor me sentaba a mirar, simulando leer. Y cuando alguna vez que Don Juan me preguntaba como lucia el nuevo vestido traido de Nueva York que puso al maniqui ayer, yo siempre le comentaba mi opinion, pero las mas de las veces le pedia que la vistiera de azul. Hasta que un dia me pregunto: "Por que azul?".    "Por que azules son sus ojos, Don Juan."    
    "Ostias,- me dijo;- azules los tengo yo!" y se echo a reir.
 
    Y es que gusta el azul. Y por ello en las nuches de luna llena, cuando la luz de alla arriba iluminaba el maniqui a traves del cristal, yo fingia caminar para no atraer la atencion de los parroquianos mientras pasaban, diciendole versos, hablandole mis cuitas de amor, intercambiando besos con ella, con sus brillantes ojos azules, con su esbelta figura.  Hasta mi propia madre con dismulo una vez me insinuo suavemente que debia compartin un poquito de mi tiempo empleado en el banco frente a la tienda con algun amigo y, tal vez, iba siendo tiempo de buscarme una novia y planear mi futuro......
 
    Inutil como hombre y cobarde ante la vida, mi timidez estrechamente guardada en mi pecho, gritaba, no, rugia por dentro de mi un volcan con el deseo, la cruel demanda que le impone al hombre sus fisica organizacion interna. La maquina del tiempo arrolla al que no se aparta o circula. Yo solo supe amarla sin paz. Y cuando ya se acercaban los treinta la tortura era cruel, tan cruel que no me permitia dormir, me dificultaba comer y hasta sentia deseos de no trabajar. Mientras mi madre en silencio me observaba.
 
    Enflaqueci mas de lo normal. Vecinas y amigas ayudaban a mama a tratar de alimentarme y descansar por el bien de mi salud. Pero yo no necesitaba ayuda medicinal; yo estaba sediento de amor. Y mi amor estaba durante todo ese tiempo cifrado en una mujer de ojos azules dentro de la vidriera de la tienda de Don Juan.  Ella nunca me reclamaba, era silente y amable conmigo, mujer ideal. Y pasara lo que pasara en mi vida siempre con una sonrisa me recibia y con una sonrisa adios me regalaba.
 
    Enferme en silencio.  Enferme dentro de mis entranas, dentro de mis fibras sensibles enferme, y enferme mi espiritu del dios alejandolo. Tambien a mi madre enferme. Y los vientos soplaban, las nubes corrian, las lunas viajeras cambiaban de luz y las luciernagas se iban y volvian con las nuevas temporadas. Pero yo no cambiaba por nada.
 
    Un dia dijeron que se murio Don Juan.  Dias mas tardes un nuevo dueno volvio a abrira la tienda y esta vez hubo un cambio total. Nueva pinturas, mercancias exoticas, sedas de China, especias de la India, ropa de Paris, un nuevo dia. Alegria de las damas, miseria de mi.
 
    Una tarde, cuando regresaba del trabajo mire a la vidriera.  !Horror! No, no lo puedo creer. Me detuve, di unos cortos pasos y me fui a sentar frente a la tienda. Azul debio estar mi cara cuando una vecina que esperaba el transporte me observo, "pero hijo, estas azul!!!" A rastras cargue con mis huesos ya bastante desgastados y lentamente, mas lentamente que la tortuga de la leyenda, apenas pude llegar a casa. La cena me supo a truenos y la dulce voz de mi anciana madre gotitas de hiel melada me parecieron.
 
    Al dia siguiente, anteayer me llegue hasta el deposito municipal de la basura y busque. Busque alocadamente, como buscaban los angeles entre los infiernos para salvar su mision.  Solo un pedazo de su rostro habia entre los podridos desperdicios de las cocinas vecinales alli depositados para quemar.  Un mutilado ojo, una esquina de sus labios, una herida pura miel...
 
    Quise llevarmela conmigo, pero el empleado me lo nego, trate de sobornarlo y me llamo al gendarme. El buen policia con penas me arresto. "Yo se que eres un buen vecino, pero estas muy loco. No puedes, no."  Y la noche de mi vida se oscurecio bajo el brillo de un sol de verano que sabia callar.
 
    Aqui a solas, mi madre y yo.  Pero mas solo que un lucero en el firmamento estoy yo.No cabe el consuelo; ella no es mas. Mi vida concluye aqui. Ya no hay mas. Muerto mi amor, para que vivir ya.  Lo pense y lo pense.Y...basta ya!
 
    Hice notas a mi madre y se las regue como para que notara que algo distinto pasaba. Se dije todo en azul. Azul como los ojos de mi amada, aunque la mujer que yo amaba fuera un maniqui. Mi madre es mujer, y la que es madre y mujer sabe enteder.
Ahora me acuesto a descansar en silencio. Cuando quemenmi cuerpo mi espiritu volara hacia el espacio azul y alli se encontraran, ella, convertida en mi novia y princesa, yo, que que amo a una mujer.
FIN
 
Gilberto
 
          
 
 



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Mar, 25 de Nov, 2008 8:08 pm

g.rodriguez_23
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... De: Gilberto Rodriguez <g.rodriguez_23@...> Para: soniacmartinez40 <soniacmartinez40@...> Enviado: martes, 12 de febrero, 2008 15:38:13 Asunto:...
Gilberto Rodriguez
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