Hermano, las casualidades dan a la vida un tono de alegre sinfonia y a
la existencia una sorpresa en cada esquina. Por llamarle a usted, me ha
llegado un caluroso llamado de una amistad muy de tiempos, suya, que le
atesora y quiere encontralo.
Tenga la bondad y escribame, le va a alegrar, me consta
Un fuerte saludo
P. D.: Creame que estuviera en mi Isabela le mandaria una caja de
ostiones, pero como dicen los americanos, tengo que ofrecerle un "Rain
Check."
Gilberto Rodriguez