Hola:
Nuevamente en el foro, en este caso para recomendar la obligada
visualización del extracto de 16 minutos de un impresionante
documental titulado "Víctimas todavía". En la página dedicada a este
documento ( www.victimastodavia.com ) puede pincharse en el
enlace "Extracto del documental" (a mediación de la columna de la
derecha) y asistiremos a la dramática proyección de un fragmento de
16 minutos de la película. Ésta gira en torno al inicio de la guerra,
desarrollo de la misma y posterior represión en el pueblo de Almansa,
con entrevistas personales a testigos presenciales y familiares de
los asesinados. No dejéis de verla. Aprovecho para colgar el enlace
en la seccíón "marcadores".En la página existen tres bloques de
texto, "Introducción", "Historia" y "Documento" que he aprovechado
para copiar y pegar aquí. Salud
"INTRODUCCION:
En 2005, casi 70 años después de la Guerra Civil, Amnistía
Internacional, en su informe "España: Poner fin al silencio y a la
Injusticia", reclama al Gobierno español que salde "la deuda
pendiente" con las víctimas de la Guerra y del régimen franquista.
Durante 30 años de construcción democrática hemos puesto tanto celo
en no irritar a los verdugos que definitivamente nos hemos olvidado
de las víctimas de esta era de terror de Estado sobre la que se
levanta nuestra sociedad actual. Amnistía Internacional es
contundente: no cabe prescripción ni amnistía en los Crímenes contra
la Humanidad.
"Víctimas Todavía" observa, aplicando el microscopio a una única
ciudad, Almansa (Albacete), la implantación de la justicia del nuevo
régimen. Con un estilo estrictamente documental, teje testimonios,
diarios, memorias y cartas de más de 30 personas que reviven un drama
humano que sigue estando presente "todavía". Un drama negado, que
desconocen la mayoría de los vecinos de la ciudad. Un drama que es
idéntico al que vivieron cientos de poblaciones españolas, cuyos
habitantes, seguramente, también ignoran.
Los protagonistas de este documental narran con dignidad una verdad
que no han podido arrebatarles ni 36 años de dictadura, ni 30 años de
democracia.
A pesar de las declaraciones institucionales y del auge
la "recuperación de la memoria histórica", los obstáculos para
reconstruir los aspectos más oscuros de nuestra historia siguen
presentes en el Siglo XXI. Cuando en Abril de 2004, tras una
resolución del Parlamento, se inicia la excavación de las fosas donde
fueron enterrados más de 100 vecinos en 1939, el proyecto se enfrenta
a la falta de colaboración de las instituciones.
Unas instituciones que temen "la catarsis" que puede suponer la
exhumación de miles de represaliados en todo el país, en una sociedad
que sigue sufriendo el "Síndrome de Estocolmo" tras un secuestro de
cuarenta años.
"Víctimas Todavía" es el primer trabajo de sus realizadores, los
periodistas Pablo Sánchez y Joaquín Sánchez, un testimonial modesto y
laborioso realizado de forma independiente en el que destaca sobre
todo la fuerza del relato y de sus protagonistas.
HISTORIA:
Cerca de Valencia y Alicante, la población de Almansa permaneció toda
la Guerra Civil Española en la retaguardia republicana.
A principios de los años 30 era ya una ciudad industrial con 15.000
habitantes y con una fuerte implantación del Partido Socialista. En
abril de 1931 socialistas y republicanos ganan el ayuntamiento en las
elecciones y al día siguiente celebran la proclamación de la II
República Española.
El 18 de julio 1936 la mayoría del ejército se subleva contra el
Gobierno de la coalición progresista del Frente Popular, con el apoyo
de las fuerzas conservadoras y la poderosa Iglesia Católica la
sublevación se trasforma en una guerra que durará tres años.
En Almansa la Guardia Civil participa en el levantamiento pero es
reducida de modo incruento. El vacío en el orden público lo llenan
las milicias, jóvenes militantes de los partidos de izquierda que,
armados rudimentariamente, toman la calle para defender al Gobierno
constitucional.
El inicio de la guerra, las violentas proclamas radiofónicas de los
sublevados, las alarmantes noticias sobre la crueldad de las tropas
africanas traídas por Franco, que se enfrentan a los milicianos
almanseños en Talavera de la Reina (3 septiembre 1936), crea un
estado de crispación y violencia contra la iglesia y los
simpatizantes de la derecha que se traduce en el asesinato de 20
personas en el verano y el otoño de 1936.
Estos crímenes serán la coartada para la eliminación física de todo
rastro de oposición política al final de la contienda.
Cuando el último día de la Guerra las tropas italianas entran el la
población todos han tenido oportunidad de decidir su destino,
abandonar el país hacia un exilio incierto, o quedarse y afrontar la
depuración política.
La llamada de Franco a la tranquilidad de los que no tuvieran "las
manos manchadas de sangre" es solo retórica.
Después de destituir a un alcalde derechista moderado, la Falange (el
partido fascista) toma el control de la situación, tras unas primeras
ejecuciones de urgencia, se sistematiza la represión creándose una
cárcel comarcal en un convento. Allí se hacinan más de 1000 presos y
se preparan los sumarios de los cientos de personas que serán
juzgadas en unos procesos llenos de irregularidades y sin posibilidad
de defensa. La iglesia del convento es la celda de los condenados a
muerte. A principios de verano de 1939 hay más de 100 personas en la
pequeña iglesia esperando su última hora.
La política de la venganza convierte muchos de los procesos en
ajustes de cuentas bendecidos por la legalidad y las nuevas
autoridades.
Al inicio del otoño de 1939 se inician las ejecuciones. Los cuerpos
de los fusilados son negados a sus familias, que ignoran cuando se
aplicará la sentencia, y son enterrados en fosas comunes.
En 2004, 65 años después, las pocas familias que quedan inician la
búsqueda de los restos, enfrentándose al paso del tiempo que borra
las huellas de aquellos enterramientos y a la falta de colaboración
de las autoridades.
DOCUMENTO:
Cuando iniciamos la producción de este documental apenas contábamos
con una lista de ejecutados (recopilada por el investigador Manuel
Ortiz) y el contacto con algunos de sus familiares. Queríamos
responder a una pregunta ¿por qué 65 años después alguien sigue
empeñado en desenterrar los muertos de la Dictadura?, y nos
preguntábamos sobre todo ¿qué se podría decir hoy sobre ellos?
Sentados frente a nuestros entrevistados íbamos descubriendo
historias cercanas, reales y desconocidas. Conocíamos las últimas
cartas de los fusilados, leíamos diarios y escritos de testigos ya
fallecidos. Cada uno nos contaba su historia, vivida como un drama
secreto y privado, pero nosotros oíamos un drama colectivo que
multiplicado por mil o por diez mil es la historia de nuestro país.
Este documental no cuenta las conclusiones a las que hemos llegado
tras esta búsqueda, intenta enfrentar al espectador a las mismas
emociones y al mismo proceso de descubrimiento que nosotros hemos
sufrido a lo largo de dos años. Un proceso que nos ha llevado
finalmente a un estado de perplejidad: ¿Cómo es posible que la gente
no sepa lo que ha pasado en su pueblo, en su país?, ¿Cómo es posible
que nuestra democracia niegue que estas personas murieron por
defenderla?, ¿Cómo es posible que tras 30 años no hayamos acabado con
el discurso que sobre ellas elaboró la dictadura?.
¿Qué harían hoy nuestros representantes políticos si tuvieran que
defender la democracia con sus vidas frente al ejército en armas?
Esta película no cuenta una sola historia, crea una red donde cabe la
política y lo cotidiano, lo ejemplar y la traición, el exilio y la
cárcel, la muerte y la supervivencia, el pasado y el presente, la
injusticia y el olvido. Una red tejida con lo que nuestros
protagonistas cuentan, y también con lo que dan a entender y lo que
callan.
La película está dividida en veintiocho capítulos, cada uno de ellos
tiene entidad narrativa, es una pequeña historia que nos hace avanzar
hacia otra mayor, la historia de los fusilados que se va contando,
mientras los arqueólogos excavan, mientras el escultor crea su obra,
mientras la clase política es incapaz de dar una respuesta."