Un superviviente español del centro de exterminio de Mauthausen, David Moyano, y tres familiares directos de otros republicanos torturados por los nazis en los dos campos de concentración presentaron el pasado jueves en la Audiencia Nacional la querella por delitos de lesa humanidad contra cuatro esos destacados miembros del Batallón de la Calavera (Totemkopf-Sturmbann) de las temidas SS, que trabajaron en esas fábricas de la muerte. El Gobierno de Washington les ha retirado la nacionalidad tras conocerse su pasado nazi, por lo que podrían ser extraditados a España si prospera la demanda, que hoy será repartida al juez de instrucción que por turno le corresponda.
Colaboración franquista
Detrás del intento de poner en marcha el primer juicio contra el nazismo en la historia de España está el Equipo Nizkor, el colectivo de juristas y especialistas de defensa de derechos humanos curtido en este tipo de batallas. Entre sus obras, casi consiguieron que el Reino Unido extraditara a Augusto Pinochet a España, sentaron en el banquillo al represor argentino Adolfo Scilingo y que lograron que México entregara, también a España, al torturador Ricardo Miguel Cavallo.
El Equipo Nizkor ha logrado, tras varios años de trabajo, reconstruir buena parte de los archivos sobre los españoles que pasaron por los campos nazis de concentración. Presentan todos un perfil similar: combatientes republicanos huidos a Francia en 1939 y capturados por los alemanes un año después cuando, bajo bandera gala, se enfrentaban a la Wehrmacht de Hitler y a su guerra relámpago en el frente del oeste. Muchos fueron hechos prisioneros en la inútil línea Maginot y otros tantos quedaron atrapados en la bolsa de Dunkerke, porque los españoles eran siempre los últimos en ser evacuados.
Los combatientes republicanos corrieron peor suerte que sus compañeros de armas británicos o franceses. Con la aquiescencia y a veces colaboración activa del régimen de Franco, fueron enviados de inmediato a los campos de concentración, donde recibieron un trato aún más terrible por su condición de exiliados españoles, sólo comparable a las interminables vejaciones a las que sometían las SS a los soldados rusos capturados.
El as en la manga de Nizkor en este proceso es que ha logrado tener acceso a un documento inédito: el Libro de la muerte o Totembuch de Mauthausen. Los especialistas han localizado al menos 400 nombres y filiaciones de españoles asesinados. Es la primera vez que se documenta a este nivel el exterminio masivo de republicanos españoles en un campo de concentración.
La querella revela que a Mauthausen, donde fueron exterminadas 200.000 personas, llegaron al menos 7.000 españoles, de los que sólo sobrevivieron 2.700. En Sachsenhausen, el primer campo en recibir prisioneros del Ejército Francés, murieron entre 85 y 100 republicanos. Francisco Largo Caballero, presidente del Gobierno de la República entre 1936 y 1937, sobrevivió a su paso por estas instalaciones, aunque murió un año después de su liberación por las secuelas de las torturas. En Flossenbürg, las tropas norteamericanas que liberaron el campo certificaron que de los 155 internos españoles fueron asesinados 60.














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