Era Limtur quien solìa mandar sus mensajeros a Mordor para rendir cuentas sobre la lealtad de su pueblo y no al revès.
La presencia del enviado de Sauron en Khand significaba que las cosas no estaban funcionando, y como de costumbre, Lashan olfateò en la visita que èste era uno de sus momentos.
Entrò a la estancia de Limtur y previo saludarlo con todo su protocolo, se dejò desplegar un pergamino que siguiò y siguiò desenrrollandose por su propio peso, cubriendo gran parte de la alfombra que tapizaba la sala.
- Señor... estas son las reservas del reino y los listados de las tierras, el oro y el ganado de cada uno de sus servidores. Cada buey y cada cabra se encuentra aquì anotado, junto con la suma de los impuestos que los recaudadores han ido cobrando por esas rentas.
Si su majestad y exelencia pudiera echar mano de lo que la grandeza de este imperio merece... Sauron ya no lo molestarìa y èl mismo lo invitarìa a brindar juntos en Mordor...
Una mujer habia enfurecido a Limtur tiempo atràs, cuando la joven Maithai se le escapò de las manos como mosca entre sus dedos torpes, y se decìa ahora que tambièn era mujer la cabecilla de los ejèrcitos rebeldes. Malditas siervas naturales de los hombres a quienes envuelven sus intrigas mostrandose inofensivas.
Primero fueron un par de burgos tradicionalistas, pero cada vez eran màs los pueblos a los que ella convencìa con fantasìas de nobleza y supuestas enseñanzas venidas antaño de las mìticas tierras de occidente, donde se decìa que existìan elfos y que convivìan con otras criaturas tan grandes y poderosas como Sauron o aun màs.
- Lashan...-reflexionò por lo lo bajo Limtur- encàrgate de que todo ese oro estè a disposiciòn del imperio y que ni una moneda se desvìe en beneficio de nuestros enemigos. No podemos fiarnos de nadie y no quiero encontrar las arcas vacìas cuando necesitemos contratar mercenarios.
Lashan se retirò a dictarle a los escribas una disposiciòn imperial que horas despuès acercò a Limtur con una pluma para su firma.
Todas las hijas mujeres de los terratenientes serìan enviadas a la frontera màs lejana para el cuidado de los heridos y el servicio de los generales de las milicias por tiempo indeterminado, a excepciòn de aquellas cuyas familias asignaran las tres cuartas partes de sus pertenencias al solvento de la guerra en defensa del Khan y extensiòn del imperio.
Elmoth. (Lashan)
PD: Lashan planea guardar todo el oro en un gran corral segùn cuentan. Mis compatriotas comprenderàn.