-Y no es para menos -dijo Ragnar- ¿Vamos a hablar de lo que está
pasando o de la Dama Ariel? -preguntó y añadió seguidamente.
-Porque yo soy el mismo Ragnar que alguna vez fue tu mejor amigo,
me conoces y sabes como pienso, pero a tí yo ya no te conozco,
en asuntos comerciales tendré que confiar en tu palabra por ahora,
pero no pretendas engañarme como lo hiciste con ella.
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Halmir miró a Ragnar con resignación sabiendo que no tenía derecho
a pretender que el panadero le tuviera ni una mínima consideración.
-No pretendo engañarte, Ragnar -dijo- y no espero que me creas,
pero sabes que a la Dama Ariel no la podría engañar aunque quisiera.
-Es posible -dijo Ragnar- pero si estás ahí sentado y no en las
mazmorras, es porque la convenciste.
-Le dije la verdad -prosiguió Halmir- que estoy arrepentido.
-¿Y crees que eso es suficiente? -preguntó el panadero con
impaciencia-. La Dama Ariel me explicó que la ciudad corre un grave
peligro, que hay mucha gente aquí dispuesta a destruirla, que
necesitaba ayuda para descubrir quienes eran antes de que
concreten su propósito y dijo que tenías mucho que ver con eso
pero no me dió más detalles, sólo me recomendó que me mantuviera
alerta y observara todo ¿Qué está pasando, Halmir?.
-Es largo de explicar -dijo el comerciante
-Tengo tiempo y quiero escucharlo -dijo Ragnar
-Está bien -dijo Halmir - Voy a contarte como empezó todo.
Y le relató a Ragnar todo lo que había pasado en el viaje como antes
se lo relatara a Ariel en las Casas de Curación.
El panadero escuchó en silencio hasta el final.
Halmir concluyó su relato diciendo:
-Cuando me negué a entregar más dinero vino alguien a quien
conozco como uno de los jefes a ver si cambiaba de opinión y como
no lo hice me cortó con una daga envenenada por traidor,
si la Dama Ariel no hubiera llegado tan pronto yo estaría muerto
ahora.
-No logro entenderlo- dijo Ragnar -¿Por qué esperaste tanto tiempo
para arrepentirte?¿Acaso no viven en esta ciudad tus padres, tus
hermanas, tus sobrinos, no te importaba ni siquiera lo que les pasara
a ellos? ¿Y toda la gente inocente? ¿Qué ganabas con destruirlo todo?
¿Qué clase de hombre eres que no puede aceptar una negativa?
-Ni yo lo entiendo -dijo Halmir -Porque hasta hace unos días nada de
eso me importaba, ni mi familia, ni la gente, nada.
-¿Y tengo que creerte que ahora es diferente? -preguntó Ragnar
-Es la verdad -dijo Halmir- eres libre de creer lo que te parezca.
Ragnar guardó silencio unos instantes mientras observaba a Halmir.
-¿Por qué te arrepentiste? -preguntó
-Algo me hizo reaccionar -dijo Halmir- por increíble que parezca.
Hace unos días la Dama Ariel me dijo que necesitaba hablar conmigo,
que la buscara en la torre esa tarde, fui a verla y ella me preguntó
sobre el viaje por primera vez desde que volví hace cuatro años,dijo
que hacía mucho tiempo que debería haberlo hecho pero no había
tenido el valor, estaba tan hermosa y me miró de una forma como si
pudiera leer en mi alma, no sé, no le dije nada, negué que me hubiera
pasado algo y me sentí tan furioso- Halmir dudó un momento pero
continuó su relato- un rato antes yo había estado hablando con Kyria
y esa niña se había burlado de mi diciéndome "y a usted le gusta la
Dama Ariel" y esas palabras no se apartaban de mi mente, recordé
cuanto la había amado y esperado que ella me correspondiera y me di
cuenta que ella lo sabía, cuando dijo que me apreciaba la odié con
toda mi alma, quise irme de ahí y eso hice, prometí hablarle si
recordaba algo pero fue solo para alejarme.
Halmir se detuvo un momento.
-Sigue -dijo Ragnar- porque hasta aquí no me has aclarado nada.
-Después de eso recordé por qué me había marchado y como
pensaba yo entonces, que no podía obligarla a que me quisiera, y
comprendí que había creído en una mentira, que no la odiaba ni nada
parecido y que la ciudad no tenía la culpa pero no me atreví a buscarla
y contarle todo. Luego me negué a entregarle el dinero al hombre que
siempre venía a buscarlo y su jefe vino entonces como ya dije antes.
Por un momento pensé que moriría sin poder prevenirla sobre el
peligro.
-Demasiado fácil te iba a resultar -dijo Ragnar-Vamos a suponer que
te creo pero cuatro años es mucho tiempo, ¿cuántas personas
pudieron venir con el dinero que les entregaste? la ciudad ha crecido
mucho, no podemos desconfiar de todos los nuevos habitantes, ya
dijiste que no sabes quienes son pero ¿sospechas de alguien cuando
menos?
-Puede ser, pero tengo que pensarlo mejor -dijo Halmir -recién hoy
me siento un poco más recuperado
-Te haré una pregunta -dijo Ragnar- Si considero que eres sincero te
ayudaré a tratar de salvar la ciudad de lo contrario intentaré convencer
a la Dama Ariel de que te envíe a las mazmorras donde deberías estar.
-Eso pasará de todos modos -respondió Halmir- yo no conozco a los
otros pero ellos a mí sí, cuando los descubramos me van a señalar
como el que puso el dinero y ¿para qué negarlo si es verdad?
-Y eso es lo menos que te mereces -dijo Ragnar- porque si alguien
inocente muere en esta ciudad por causa de lo que provocaste, lo vas
a pagar con tu vida.
-No hace falta que me lo aclares -dijo Halmir pero en realidad quería
decirle "Eso sería lo que más te convendría"
Ragnar no necesitó que se lo dijera, miró al comerciante con furia,
y dijo:
-Espero que eso no pase, sobre todo por la Dama Ariel- hizo un
silencio deliberado y luego le preguntó - ¿Ella te dijo que también
te ama, no es cierto?
Halmir lo miró con incredulidad y sonrió con amargura
-Sólo me dijo eso porque me tuvo lástima al verme tan enfermo,
para cuando regrese lo habrá pensado mejor.
Ragnar no contestó enseguida, ya lo sabía pero que Halmir se lo
confirmara no dejaba de ser doloroso.
-Si crees eso menos aún la mereces -dijo y seguidamente preguntó
-¿Sabes dónde fue? -
-No me lo dijo, pero creo que fue a ver a Berion y a los otros elfos
del bosque -contestó Halmir, como si no hubiera escuchado las
primeras palabras del panadero y sin deseos de contradecirlo.
-¿Conoces a Berion? -preguntó Ragnar extrañado
-Sí -dijo Halmir -Estuve en su refugio del bosque con el señor
Surendil hace muchos años, sin duda no ha cambiado nada, si no
recuerdo mal tú ibas a ir con nosotros pero no pudiste.
-Es cierto -dijo Ragnar haciendo memoria.
-¿Cuándo lo conociste tú? -preguntó Halmir a su vez
-Hace poco, en mi último viaje, justo antes de llegar a las puertas
de la ciudad, me entregó un presente para la Dama Ariel.
-Ya veo -dijo Halmir bajando la vista- seguramente ella deseaba
verlo después de tantos años.
Ragnar lo miró con calma y un poco de resignación.
-Por ahora creo que tengo suficiente -dijo-, hasta que la Dama Ariel
regrese sólo podremos observar y esperar.
Halmir asintió con la cabeza y sin mucho ánimo.
-Mientras no suceda nada existe la posibilidad de que podamos
evitar males mayores -prosiguió Ragnar
-Gracias -dijo Halmir- ¿Sabes? Lamento mucho haber perdido tu
amistad, Ragnar.
Las palabras sonaron tan sinceras que tocaron el corazón de Ragnar
y aunque ya no podía considerar a Halmir como un amigo ni brindarle
su confianza pensó en Ariel y en cuanto la quería y deseaba que fuera
feliz, aún si tenía que renunciar a toda esperanza de ser correspondido
por ella. Se incorporó para irse y antes de marcharse le dijo a Halmir
una palabras más.
-Es muy difícil recuperar la confianza en alguien, pero por la amistad
que tuvimos te diré lo que pienso sobre tú y la Dama Ariel,..., si ella te
dijo que te ama, estoy seguro que no fue por lástima, si tú de verdad
la amas también, trata de hacerla feliz, si intentas alejarla de tí
pensando que ya estás condenado vas a lastimarla más que dejándola
que te ayude.
-Eso haré, gracias -dijo Halmir con una sonrisa agradecida.
El panadero lo miró serio:
-Más bien agradece por tener el amor de ella -dijo- no la defraudes
o vas lamentarlo lo que te quede de vida.
Ragnar salió de la habitación, saludó cortésmente a la hermana de
Halmir antes de marcharse del comercio y regresó a la panadería con
paso rápido, tenía el corazón apesadumbrado y le dolían los músculos
por toda la furia que había contenido sólo por el amor que sentía por
Ariel; y por la felicidad de ella hasta sería capaz de ayudar a ese
comerciante cobarde que alguna vez había sido su amigo. "Que sea
verdad que estás arrepentido, Halmir" pensó "Por tu bien, que lo sea".
Halmir se quedó pensando en todo lo que habían hablado, en como
Ragnar era capaz de resignar su amor y desear que ella fuera feliz por
sobre todo, si hubiera sido Ragnar a quien hubieran tenido prisionero
sin duda se habría dejado morir antes que lastimar a Ariel o intentar
destruir la ciudad, sin duda merecía más que él el amor de ella.
Pero Ariel había elegido a quien entregar su corazón, lo mereciera o
no. Halmir deseó que ella regresara cuanto antes para poder verla y
supo que se le haría muy difícil no intentar abrazarla o besarla aunque
no fuera correcto, pero al menos podría decirle cuanto la amaba.