Me dio la impresión de que aquel hombre nos había
visto y se había dado cuenta de que queríamos
preguntarle algo, porque empezó a acercarse. Me
levanté y di unos pasos hacia él, haciéndole un gesto
de saludo con la mano.
"Buenos días" comencé. "¿Es usted de esta ciudad?"
Algo en su mirada me dijo que no le gustaba ese
tratamiento, que era demasiado sencillo para aceptar
algo así. Pero contestó:
"Sí, lo soy. ¿En qué puedo ayudaros?"
"Hemos llegado hace poco del Caradhras y queremos
establecernos aquí. Éramos amanuenses, teníamos un
taller y lo tenemos todo preparado para empezar de
nuevo, pero necesitamos una casa en la que
instalarnos. ¿Dónde podemos encontrar alguna?"
Aquel hombre parecía pensativo, pero no pude
atisbar nada de lo que podía estar pensando. Temí
haberle causado una mala impresión y el silencio cada
vez me incomodaba más. Sus ojos parecían querer decir
lo que su boca no pronunciaba, pero como oscuros que
eran me parecieron indescifrables.
Al fin, habló.
"Yo no puedo ayudaros" dijo, "pero el Consejo de
Ancianos sí. Tenéis que preguntar al encargado de los
comercios, en ese edificio" dijo señalando un edificio
que se encontraba a nuestra derecha. "Espero que os
sea útil" concluyó, y se fue.
Miré a Ilshat. Pareció interrogarme con la mirada,
así que decidí darle una respuesta.
"Vamos, tenemos que hablar con el encargado".
Ilshat se levantó y me siguió. Parecía querer
decirme algo, pero no habló. Me molestaba esa
situación.
"Llevamos demasiado silencio en lo que va de
mañana, ¿es que quieres decirme algo?" le pregunté.
"¿Te fías de él?" dijo.
"No mucho" contesté, "pero no creo que sea mala
persona, ni que lo que te hace desconfiar tenga algo
que ver con nosotros".
Volví a mirarle y me di cuenta de que no había
logrado convencerle.
______________________________________________
Renovamos el Correo Yahoo!
Nuevos servicios, más seguridad
http://correo.yahoo.es