Ariel, tras su reencuentro con Halmir en la torre, retomó su
trabajo de todos los días en las Casas de Curación. Como
siempre hacía se dedicó a visitar a los pacientes que estaban
allí internados. Una de las sanadoras le informó sobre las
novedades que habían ocurrido en esos días.
-Y tuvimos dos nacimientos, tanto los bebés como sus madres
están muy bien -le contó, orgullosa de que todo hubiera salido
a la perfección.- Y creo que una de las madres desea quedarse
con nosotros porque ha puesto mucha voluntad en colaborar
en lo que se necesite.
-Me parece bien -dijo Ariel.
Continuó su recorrido y en el pasillo del sector destinado a las
madres y sus bebés vio a una muchacha muy jovencita que
llevaba una pila de sábanas limpias.
-Buenos días -la saludó Ariel con una sonrisa.
La jovencita la observó, había asombro y curiosidad en su
mirada.
-Buenos días -respondió tímidamente.
-Creo que nunca has visto un elfo ¿verdad? -dijo Ariel.
-No ... nunca- respondió la muchacha
-Mi nombre es Ariel -dijo la elfa- soy la encargada de las
Casas de curación, sin duda eres tú de quien me ha hablado
una de las sanadoras ¿cuál es tu nombre?
-Amanda -respondió la jovencita.
-Quiero conocer a tu bebé -dijo Ariel- vamos.
Se encaminaron a una habitación muy cercana.
La jovencita levantó el bebé de una cuna, estaba dormido
y lo mostró a Ariel orgullosa.
-Se llama Sestral -dijo mientras se lo alcanzaba.
-Es precioso -dijo Ariel, recibiéndolo. Miró de nuevo
a la muchacha, -¿Te gustaría trabajar aquí Amanda?-le
preguntó.
Amanda pareció dudar.
-Seguramente quieres consultar con alguien -dijo Ariel-
no tengas prisa, cuando lo decidas me lo dices.
-Gracias -dijo la jovencita recibiendo de nuevo a Sestral.
Ariel recogió la pila de sábanas.
-Yo las llevaré -dijo -puedes quedarte un rato con tu
hijo, es un momento hermoso de la vida que debe ser
disfrutado. Nos veremos más tarde.
Amanda sonrió y miró a Sestral, dormido en sus brazos.
Ariel salió de la habitación. "Se ve tan indefensa" pensó.
Deliberadamente no le había preguntado por el padre del
bebé. "Ya habrá tiempo" se dijo "cuando libremos a Estel
del peligro".