Nota: Aquí empiezo a escribir, ya no es un refrito de mails viejos, sino que
reconstruyo la historia, para arrancar la nueva etapa de la historia, pero
con referencia a asuntos pasados para situarnos :)
Posada el Gran Pez, Mort-Hain-Dal'eh, Provincia de Ormal,
Lejano Harad, Abril 699 IV Edad del Sol
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Aldyn, el bardo rubio y simpático, miró a su joven y bella esposa, también a
la bravía Rohir que le acompañaba. Los dos gemelos compañeros suyos le
alentaron a que comenzara la historia que había prometido. Y asi comenzó a
decir, con leves acordes de su laúd acompañando sus palabras:
-Fue en los tiempos que el Emperador Ankarel de Umbar, volvió sus ojos al
Sur y doblegó a las orgullosas tribus Oyaban'Kuzu, en lo que antiguamente
era la región de Ormal, pero tierra adentro, lejos de la Costa. Fue cuando
Bunyoro, antiguo jefe supremo de esas tribus y luego traidor, hizo su último
gesto de lealtad y batio el tambor dando aviso a sus hermanos de luchas:
"Escondeos...refugiaros...hemos perdido". Lo hizo en el lenguaje de los
tambores que tan bien conocen los haradrim del Sur. Y fue escuchado y en
efecto, se dice que los restos que aún quedaban libres del sojuzgamiento de
Ankarel El Sombrío, se refugiaron en Tûm, la Cueva de los Olifantes. Allí
donde nace el M'Beze..
<<En Tum se refugiaron, en las entrañas de la tierra misma, imitando las
costumbres mismas de los Enanos en las tierras del Norte. Ya sabéis, esa
gente hosca y baja, hábil con la roca, de la que hablan las leyendas y a la
cual temen, con razón, los guerreros del Emperador Ankarel El Sombrío.
<<Sabían de la existencia de las ruinas de una ciudad subterránea, por
hallazgos que habían hecho jóvenes cazadores: hasta mis manos mismas ha
llegado un hacha de factura enana realmente increíble y que procedía de
allí, según dicen. Eran en su mayoría ancianos, mujeres y niños y unos pocos
guerreros variopintos que quedaban para proteger los restos de los otrora
orgullosos Oyabá'Nkuzu, los adoradores de Oyábali, la Señora de las
Tormentas. La comitiva pues buscó los caminos secretos a la ciudad
subterránea y se maravillaron con las altas bóvedas de piedra. Pocos salían
a la superficie en busca de la escasa comida que no dispensaban las muertas
ruinas. El resto se acomodó como pudo a la oscuridad de aquél lugar,
alegrándolo con antorchas y tratando de mantener viva la esperanza.
Mientras, arriba, el Imperio asolaba las aldeas que habían dejado,
esclavizaba a los que se habían entregado y se enseñoreaba de todo el Harad,
incluso de la ahora perdida provincia de Ormal.
-Porque habéis de saber que Tûm no está lejos e Ikun -concluyó Aldyn,
mientras señalaba a uno de sus compañeros, el joven de tez oscura y una
cicatriz en su rostro- desea ir allí.
Inquirí discretamente el motivo. Ikun bebió un sorbo de su pinta de cerveza
y me miró a los ojos:
-Os contaré la parte que sigue a lo que ha contado Aldyn... Dejadme ordenar
mis recuerdos y os lo narraré...
(Continuará)
N'Dyé Olorûn Limwé
Dama Mortal del Harad
http://es.geocities.com/niyosequiensoy
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