30 de Mayo del 699.
Satia y Cor se miraban. Había mucho de lo que
hablar y tal vez fuera mejor que Silas no estuviera
presente. Satia tenía muchas preguntas.
"Es una buena estrategia" dijo Cor "la de fingir
visiones para que Silas se fuera a buscar una solución
y quedarnos solos".
"No era una estrategia" contestó ella. "De verdad
he visto todo eso".
"No puedo creerlo, sé que te lo has inventado".
"No te lo creas si no quieres" contestó ella con
orgullo. "No tengo por qué dar explicaciones a nadie".
Definitivamente, era la Satia de siempre.
"Pero sé que quieres saber algo de mí" fue la
respuesta de Cor.
Satia asintió.
"Claro. Aún no sé por qué te hiciste soldado... ni
siquiera creo que te guste serlo".
Cor comenzó a reírse.
"Claro que no me gusta, lo odio... sólo me uní a
vosotros porque os cruzasteis en mi camino. Como un
perro oliendo un rastro".
Le pareció que en cierto modo había olido, sin
saberlo, el rastro hasta llegar a su hermana sólo para
acabar esquivándola.
"No tiene sentido" le dijo Satia en un tono duro.
"Nadie hace eso. ¿No tenías nada mejor que hacer?"
"Por supuesto" respondió él malhumorado. "Salvarte
la vida. ¿Te parece poco?"
"¿Para qué?" gritó ella. "¿Para dejarme lisiada?"
Se miraron en silencio. Cor se alegró de verla tan
lejos de sus armas. ¡Seguro que a esas alturas ya le
habría cortado el cuello!
Qué poco se conocían...
No estaba bien lo que acababa de decirle. Ésa no
era forma de tratar a alguien que había intentado
ayudarle, aunque hubiera sido a golpes.
"Discúlpame" dijo él al fin. "No soy más que un
loco. Es todo esto..."
"¿Y qué es todo esto?" preguntó ella con
impaciencia.
"Haber estado en un bosque donde mi único objetivo
era atravesar enemigos... ¿qué sentido tiene? ¿Qué nos
dan a cambio de todo lo que quitamos?"
"Me aseguraré de que cobres" contestó ella.
"Hablaré con Yarik y con Adromir si hace falta".
"Sabes que no hablo de eso".
"Entonces... ¿de qué hablas?"
"No somos más que asesinos despiadados... eso es
ser soldado" sentenció Cor.
"No, Cor, te equivocas" le corrigió ella. "Ser
soldado es defender una ciudad, a la gente que cree en
ti" siguió mientras la puerta se abría "... a la gente
que amas. ¿Sabes lo que es eso?"
Cor no contestó. Mejor no decir lo que pensaba, lo
que sentía... no, mejor seguir viviendo entre la
bruma, buscar un rastro y no pensar.
Satia miraba a Silas, que acababa de llegar. Sabía
que había tocado un tema delicado y se alegró de la
interrupción.
"¿Has visto algo más?" preguntó él recibiendo una
negativa por respuesta. "No te preocupes, la dama
Ariel ya lo sabe, encontraremos una solución a esto".
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