Estel - 106
Ariel - Los últimos preparativos para la cena
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* 30 de mayo de 699 al atardecer en Estel *
{ En el calendario esteliano Orbelain 14 de Laer }
Luego de despedir a Cúnir, Ariel entró de prisa en las Casas
de Curación. Las visitas que tenía pensado hacer fueron más
breves de lo que le hubiera gustado.
Encontró a Beth junto a su hijo mayor. Jenny ya no estaba.
La mujer la interrogó con la mirada, mientras Ariel se acercaba
al niño.
-¿Se salvará? -preguntó Beth muy despacito.
Ariel acarició la frente del niño, la sanadora que estaba a cargo
le había comentado que a lo largo del día había mejorado
levemente.
-No me atrevo a asegurarlo todavía- respondió la elfa con
cautela- pero su hijo está luchando para quedarse con nosotros.
Beth asintió.
-¿Me permitirá pasar la noche aquí? -preguntó
-Sí- dijo Ariel, aliviada por el cambio en la actitud de la mujer-
Volveré mañana temprano.
-Muchas gracias, dama Ariel- dijo Beth quedamente.
Ni bien terminó su rápido recorrido Ariel pasó por su despacho
a buscar la ropa de Mellie. Tal como lo había ordenado, una de
las lavanderas se había encargado, cuidando que Amanda no
viera nada cuando su trabajo la llevaba por la lavandería.
Ariel buscó en un bolsillo oculto de sus ropas dos pequeñas
llaves, con una de ellas abrió el cajón derecho de su escritorio,
allí estaban la daga de Mellie y las cartas que le había quitado a
Amanda. "Podría leerlas si quisiera" se dijo Ariel, pero no lo
haría, si deseaba saber algo más, preguntaría primero a Mellie.
Decidió dejar ambas cosas en ese sitio hasta el día siguiente, en
que tomaría una decisión sobre las cartas luego de hablar con su
joven empleada. En cuanto a la daga, intentaría retrasar su
devolución a Mellie tanto como le fuera posible.
La elfa volvió a cerrar el cajón y guardó la llave. La puerta de su
despacho nunca la cerraba con llave, para eso tenía guardias que
vigilaban las Casas de Curación y por lo demás, jamás nadie
había intentado robarle nada de allí.
La llegada a su hogar fue rápida, Ariel entregó a Lossneth la ropa
de Mellie y le pidió que se la llevara. Tomó un baño rápido y se
vistió apropiadamente para la cena. Eligió un vestido elegante,
pero no como los que había usado para esperar a Halmir.
Ariel no se preocupó por el comedor pues confiaba plenamente
en Lossneth para la preparación de la mesa, en lugar de eso fue
por la cocina a dar las últimas instrucciones a Oromirë, su criada
más joven, sobre los modales a la hora de servir y el orden de los
platos.
Un instante antes de la hora acordada, llegaron sus amigos elfos,
Valenriel, Berion, Mirdan, Hirlin, Cúnir y Silvaethor. Ariel misma
fue a recibirlos en el portón de entrada y luego de invitarlos a
entrar volvió la vista hacia las Casas de Curación con ansiedad,
esperando, infructuosamente, ver acercarse a Narmo por alguna
parte.