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Ariel - Una cena para Narmo - Segunda Parte {Estel 108}   Lista de mensajes  
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Estel - 108
Ariel - Una cena para Narmo - Segunda Parte
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* 30 de mayo de 699 al atardecer en Estel *
{ En el calendario esteliano Orbelain 14 de Laer }

Ariel, una vez más, desvió la atención de ambos comenzando
con las presentaciones a los demás elfos
-Maestro Narmo, este caballero es Hirlin, discípulo de Elrond.
Narmo hizo una nueva reverencia a Valenriel y saludó a Hirlin
-Es un placer... yo curaba las pupas a tu maestro cuando era
niño.
Hirlin sonrió divertido.
-Es un placer también para mí -contestó
-Tienes rasgos noldorin, muchacho -observó Narmo
-Mi padre es un Noldo- dijo Hirlin
Narmo asintió.

-Este caballero es Berion, hijo de Valenriel - dijo Ariel,
prosiguiendo con las presentaciones.
-Sois muy joven... Un honor, Berion.
-El honor es mío -Correspondió Berion.
Ambos sonrieron con cortesía.

-¿Y los otros tres caballeros? -preguntó Narmo dando
pie a Ariel para continuar.
-Este caballero es Mirdan -dijo Ariel enseguida- quizá se
hayan conocido.
Ambos se miraron.
-Sí -dijo Mirdan -Vos... ¿estuvisteis en Ost-in-Edhil?
-Asi es... hasta su caída, custodié a los pocos niños
sobrevivientes cuando Sauron asoló el Mirdainthrond
Mirdan asintió.

Sólo faltaban dos, los más inflexibles.
-Este caballero es Silvaethor -dijo Ariel presentando al
severo elfo.
-¡Señor!
Se miraron ambos, permanecieron frente a frente,
midiéndose.
-Tenéis la mejilla sucia, escandalosamente sucia -dijo
Silvaethor con tono áspero.
-¿Sangre quizá? -preguntó Narmo.
-No, un cosmético femenino.
-Entonces no esta sucia, sino gloriosamente homenajeada-
Respondió sarcástico el Sanador.

-Caballeros ¿puedo terminar con las presentaciones? -
interrumpió Ariel, visiblemente molesta.
Narmo asintió.
-Narmo, os presento a Cúnir -prosiguió Ariel.
-¡Señor!
-Un honor -dijo Narmo.
-Señor. también para mi es un honor conocer a un
personaje tan...extravagante -afirmó Cunir sarcástico.
Narmo sonrió indiferente.

-Valenriel, caballeros, pasemos a la mesa, que la cena se
está enfriando -dijo Ariel con voz tensa.
Todos asintieron y pasaron a ocupar sus lugares, Ariel
había dispuesto una mesa redonda para evitar tener que
asignar los lugares en orden de importancia.
Silvaethor, Cunir, Mirdan, Narmo, Hirlin, Valenriel,
Berion y ella misma. Narmo quedaba frente a Ariel.

Valenriel retomó la conversación con una pregunta
para Narmo:
-¿Y que es lo que os ha atraído de Estel?
-Su nombre señora... tiene lo que a mí me falta:
esperanza
Ariel sonrió al oír la respuesta, pero su mirada denotaba
tristeza, pensó que ya no era tal la esperanza que
representaba Estel
-¿Esperanza? ¿No tenéis esperanza? -preguntó Silvaethor
con tono cortés a pesar de su evidente severidad.
-¿Vos sí?
- Sí, claro que la tengo.
- Entonces sois afortunado.
-Pero sin ella no es posible vivir -acotó Hirlin
-Es cierto... pero muchos respiramos a pesar de estar
muertos -respondió Narmo.
-¿Vos os consideráis muerto? preguntó Cúnir
-En muchos sentidos sí -respondió el Noldo con una
amarga sonrisa- Pocas cosas me hacen revivir.
- ¿Será la música una de ellas? -inquirió amablemente
Hirlin
-La mirada de un niño, la sonrisa de una muchacha,
ver brillar en el cielo uno de los silmarilli y sí, la música-
asintió Narmo.
-Al parecer también los besos de una muchacha -dijo
Silvaethor, que se había contenido
-También... pero no de cualquiera de ellas -contestó
Narmo sonriéndole con cinismo.

Ariel intentó desviar la conversación hacia otro tema:
-En todo caso su presencia ha sido un gran beneficio, ha
arrojado luz sobre una enfermedad que me atormentaba-
comentó.
-Al parecer también conocéis sobre los fírimar -observó
Mirdan.
- Sí, tuve grandes maestras entre las sanadoras de mi pueblo
que se preocuparon por ellos.
-Ninguna más que Ariel -terció Berion molesto con ella por
lo ocurrido con Halmir en el torneo de arquería.

Narmo explicó:
-Me refiero a sanadoras de la Primera Edad,
lamentablemente muertas, que se ocuparon de los Segundos
Nacidos desde que tuvimos noticias de ellos. A los
Fëanorianos sólo se nos recuerda por nuestros errores, pero
ello no significa que no tuviéramos aciertos.
-Intento cambiar eso- dijo Ariel
Hirlin escuchó a Narmo con atención, deseando oír algo
bueno de los Noldor.
-Sois gentil -dijo Narmo agradeciendo a Ariel
Ella le sonrió, pero sin lograr despojar a su mirada de un
dejo de tristeza
-Hay cosas que sólo a un noldo se le ocurren como exhibirse
con una fírima-dijo ásperamente Silvaethor
-No olvidéis que aquí hay otros noldor además de Narmo-
le recordó Ariel- Yo misma lo soy...
- Vereis Silvaethor, yo no soy racista, de modo que elijo a mis
amistades según mi corazón, no según vuestros criterios de lo
correcto. En cuanto a que la muchacha con la que me habeis
visto sea de los Segundos Nacidos es algo que sólo a ella o a
mi debe importarnos ¿no creeis?
- No sólo es "fírima"-recalcó calmadamente Silvaethor- sino
que vuestra "amiga" vende su cuerpo y sus besos al mejor
postor.
Los demás se pusieron tensos pero no dijeron nada
aguardando la reacción del noldo.
Narmo le miró con flema.
-Y si sus favores os interesan os la recomiendo: dicen que
hace enloquecer a cualquier hombre. Tal vez os endulzara
esa amargura que os corroe -replicó.
-¡Caballeros, por favor!-exclamó Ariel-¡Esto ha ido
demasiado lejos!
Valenriel estaba también muy molesta.
-No creo que ningún eldar requiera amores fuera del
matrimonio, se están comportando como jovenzuelos mal
educados -dijo en su tono más severo
Ambos estaban bastante ofuscados, pero sin embargo
respetaron a Valenriel y permanecieron en silencio.

Aprovechando el vacío existente y en un intento por aplacar
los ánimos, Hirlin sacó otro tema de conversación.
-¿Tocais el arpa, Maestro? -preguntó a Narmo
- Sí, me gusta la música ¿vos también?
-Así es, yo canto sobre todo
-Tal vez alguna tarde tengamos ocasión de tocar juntos
-Será un honor
-También para mi, tengo pocas ocasiones para compartir mi
arte.

Ariel agradeció el breve momento de distensión que Hirlin le
brindara pero pronto se acabó.
Valenriel aún tenía algo más que reprochar al Noldo, del que
no se fiaba para nada, su desconfianza era algo que podía
percibirse en cada una de sus palabras.
-Habéis impresionado mucho a Ariel en tan pocos días, tal
parece que valora más vuestros consejos que los míos -dijo
lentamente.
-¡Eso no es verdad! -la contradijo Ariel vivamente
-Yo no suelo aconsejar a nadie, señora. Solo sé hacer las
cosas mal- replicó Narmo calmadamente
-No es lo que opina Ariel -siguió Valenriel
-Os percibo celosa.
-Yo valoro mucho tu opinión Valenriel -aseguró Ariel- ¿o
acaso no acudí a tí, a todos ustedes en busca de ayuda y
consejo?
Valenriel miró a Ariel y luego a Narmo, él le sostuvo la
mirada.
-Me preocupo por Ariel -dijo ella recelosa-es casi como
una hija y en ausencia de Luinilien me siento con derecho
a aconsejarla.
-Consejos que yo valoro mucho -dijo Ariel poniendo
paños fríos pero Valenriel no se dejó conmover, sabía
como pensaba la Dama.
-Bien, mi dama... pero Ariel hace años que dejó atras su
infancia y por desgracia solo aprenderá, como hemos
hecho los demás, a base de errores.
-Eso os lo concedo -dijo Valenriel- pero ella sabe que en
este asunto sus errores afectarán a la ciudad entera.

La última frase desconcertó a cuatro de los presentes,
menos a Berion que sabía todo.
Los demás se dieron cuenta rápidamente que Narmo tenía
más información que ellos mismos.
-Disculpad dama Valenriel -dijo Mirdan- ¿a que os referís?-
preguntó mirando a Cúnir, Hirlin y Silvaethor
Narmo observó la escena con una ceja enarcada.
Berion no se inmutó, miró a Ariel que no podía ocultar su
inquietud.
-La dama piensa que todo aquello que no se ajusta a sus
propios planes es perjudicial para todo el mundo- explicó
Narmo sin dejar de mirar a Valenriel.
Ella no se molestó en disimular su disgusto.
Narmo aguardó, impasible.
-¿Qué insinuais? -dijo Valenriel
-Afirmo: una cosa es aconsejar y otra manipular y vuestros
consejos son interesados.
-Cuidad vuestras palabras, estáis ofendiendo a mi madre-
lo interpeló Berion.
Narmo entonces miró al muchacho con una sonrisa en los
labios:
-¿Por qué no tenéis el coraje de conquistarla, en vez de
esconderos en las enaguas de una mujer? -le soltó.
-¿Qué es lo estáis diciendo? -preguntó Silvaethor
escandalizado
Berion sintió que en su interior nacía una furia incontenible,
no merecía un trato semejante.
-Digo que no es propia de nuestra estirpe tanta tontería,
la dama Ariel es mayor y libre-respondió Narmo
dirigiéndose a Silvaethor
-¿De verdad creeis que un asesino de hermanos me puede
llamar cobarde sin conocerme siquiera? -inquirió Berion
-Ms labios no han pronunciado dicha palabra
-Ariel -dijo Berion entonces y fijó su mirada en la
atribulada Dama -creo que entre tú y yo nunca ha habido
secretos.
Narmo calló.
Valenriel miró a Berion, se sintió apenada al comprender
que él sería capaz de exponerse a ser rechazado
públicamente a causa de las palabras del Noldo.
-Creo que debemos hablar esto en privado -dijo Ariel
intentando callar a Berion.
-No he sido yo quien lo ha hecho del dominio de todos
aquí -replicó él.
Cúnir y Silvaethor se miraron sin comprender. Mirdan e
Hirlin aguardaban desconcertados.
Narmo permaneció callado, comiendo algo.
-Cuando tú y yo hablamos en el bosque realmente sentí
que no me importaba -dijo Berion-y pensé que conocía
mis verdaderos sentimientos.
Ariel cerró los ojos un instante, negándose a lo que Berion
intentaba decirle.
-Luego, aquí, quise creer por un momento que sólo me
restaba aguardar a que te olvidaras de él, pero comprendo
que no será así, por eso ahora estoy arrepentido.
-Por favor no sigas -le suplicó Ariel.
-Hijo ..-murmuró Valenriel.
Berion continuó sin atender a lo que le pedían:
-Estaba muy equivocado Ariel, cuando concordé contigo
en que sólo existe afecto entre nosotros, ahora sé que te amo
y daría lo que fuera porque tú también me amaras y te casaras
conmigo.




Jue, 4 de Mayo, 2006 8:05 pm

lunadeenero_ar
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Luinilien
lunadeenero_ar
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