Estel - 120
Adromir - El relato de Halmir
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* 31 de mayo de 699 por la mañana en Estel *
{ En el calendario esteliano Orgilian 15 de Laer }
Halmir volvió a mirar al capitán Adromir muy confundido.
La noticia sobre su verdadero origen lo había alterado tanto
que en un impulso totalmente irreflexivo había llegado hasta
el corazón del barrio militar, a los cuarteles principales del
ejército de Estel y ahora no podía echarse atrás.
-Usted sabe que hace cinco años me fuí de viaje-comenzó
lentamente, dudando si podría obviar algún detalle, pues el
capitán acababa de advertirle que no lo hiciera- Me uní a
otros mercaderes y fuimos hacia el sur, nuestro propósito
era ir hacia el paso de Rohan y desde ahí quizá hasta la
misma Minas Tirith, pero mucho antes de llegar al paso nos
detuvimos en una región apartada. En un pequeño poblado
por el que acabábamos de pasar nos advirtieron que no
nos detuviéramos por allí pero estábamos confiados en nuestro
número y armas. Esa misma noche fuimos atacados por un
grupo de bandidos, todos fueron asesinados allí excepto yo.
Uno de esos hombres me conocía y ordenó que no me
mataran, me encadenaron y me llevaron a un campamento.
Me dejaron encadenado a un poste hasta que la sed comenzó
a atormentarme. Luego me dieron una bebida que me aturdió.
Entonces me preguntaron sobre Estel, el jefe me llamó por mi
nombre al interrogarme, yo me negué, entonces ordenó que
me dieran muchos latigazos, entre la bebida y las heridas que
tenía finalmente cedí, estaba tan aturdido que creo que les
dije hasta más de lo que querían oír y les hablé de ...ella.
-¿De la dama Ariel? -confirmó Adromir.
-Sí, yo...estaba triste porque ella no había correspondido mi
amor ...y con toda esa bebida que me dieron ...debo haber
sonado como un pobre despechado, creo.
Halmir sonrió con amargura y continuó:
-Dije que me había ido pensando en no regresar a Estel
porque no podía soportar no tener su amor.
-¿Mentiste a propósito? -preguntó el capitán
-No, realmente no pensaba volver aquí.
-Curioso -observó Adromir.
-¿Por qué dice eso? -quiso saber Halmir.
-Te lo diré al final, sigue tu relato ahora.
-Yo pensé que después de haber dicho todo sobre Estel y
sobre mí me matarían pero no sólo no lo hicieron sino que
me convencieron de que debía odiar a la dama Ariel y a mi
ciudad ...no sé como pude dejarme convencer pero lo hice-
dijo Halmir y bajó de nuevo la vista avergonzado.
-¿Volvieron a torturarte? -inquirió el capitán.
-No...me convencieron ...el jefe vino y me dijo que la dama
Ariel era una elfa y que todas las elfas eran brujas y despreciaban
a los hombres mortales...dijo que seguramente prefería a la
ciudad sobre mí ...¡y lo peor es que yo lo creí y lo encontré
razonable! ...No puedo explicarlo ahora porque no entiendo
como pude pensar así ...y así seguí pensando hasta hace poco
tiempo.
-Cuéntame que pasó cuando te liberaron- pidió Adromir.
-Me quitaron las cadenas luego de que juré que volvería a
Estel sólo para vengarme de la dama Ariel, después de eso
el jefe dijo que antes de liberarme me daría una muestra
de lo que me ocurriría si lo traicionaba. Ordenó a dos de sus
hombres que me sujetaran por los brazos y él sacó una daga y
me hizo una herida muy grande en el pecho. Luego alguien me
golpeó en la cabeza, cuando desperté me encontraba en una
pequeña aldea, una pareja de ancianos me cuidaba. Me
dijeron que me habían encontrado sin sentido al borde del
camino. Cuando me recuperé trabajé para obtener algo de
dinero para volver. Cuando llegué de nuevo a Estel había
transcurrido un año desde mi partida.
Adromir miró a Halmir pensativo, luego dijo:
-Quiero ver tus cicatrices.
-¿Disculpe? -preguntó el comerciante sorprendido.
-Dije que quiero ver tus cicatrices.
Halmir obedeció pensando que lo que le pedía era una
humillación. Se levantó, se quitó la chaqueta y la camisa tan
rápido como pudo. Adromir también se puso de pie y se
acercó para ver las cicatrices más de cerca. Primero estudió
los latigazos de la espalda del comerciante, luego observó la
marca de la quemadura en su brazo izquierdo y finalmente
se detuvo en la gran cicatriz que le recorría el pecho de lado a
lado.
-Vuelve a explicarme como te hicieron esta herida -dijo el
capitán.
Halmir hizo un gesto con el brazo izquierdo, recorriendo la
cicatriz de derecha a izquierda con un dedo.
-Dos hombres me sujetaban y el jefe hizo el corte de lado a
lado, fue bastante rápido- explicó.
-No -dijo Adromir- Conozco acerca de tortura y esto no fue
como me dices, te hicieron ese corte lentamente para causarte
el mayor dolor posible. Muéstrame tus muñecas.
Halmir obedeció. Adromir le señaló las marcas de las cadenas.
-Pienso que aún estabas encadenado cuando te hicieron esa
herida, el dolor era tan grande que tiraste de las cadenas con
todas tus fuerzas y te lastimaste las muñecas, de ahí que tengas
estas marcas tan profundas.
-No-dijo Halmir negando con la cabeza-Yo lo recordaría...no
pasó así.
-Puedes ponerte la camisa -dijo Adromir volviendo a sentarse.
Halmir terminó de abrochar los botones de su camisa, volvió a
ponerse la chaqueta y se sentó, pensativo.
-Te lo volveré a preguntar- prosiguió el capitán-¿Cuando
partiste de Estel ya estabas decidido a no volver a la ciudad?
-Sí...lo estaba-contestó el comerciante.
-¿Recuerdas que hablaste conmigo antes de irte?
Halmir demoró en contestar, buscando en sus recuerdos.
-No ...¿lo hice?
-Tuvimos una larga conversación, me dijiste en confianza que
tenías muchas esperanzas de que a tu regreso, que sería en unos
seis meses, la dama Ariel dejara de pensar en tí como alguien
demasiado joven para ella y te aceptara. Tú, en tu interior,
sabías que ella te amaba, pero necesitaba tiempo para tener
el valor de aceptarlo.
La cara de Halmir reflejó su sorpresa.
-¿Yo le dije eso? Entonces había una cierta amistad entre
nosotros.
-Sí, la había -dijo Adromir-Ciertamente, has olvidado
demasiadas cosas Halmir.
-No sé ...-dijo el comerciante-...no puedo creerlo...ya no
importa igualmente...estoy condenado y a ella la he perdido.
Adromir sonrió con ironía.
-¿A quién intentas engañar? -replicó molesto- ¿O me negarás
que te estás reuniendo con ella en secreto?
-¿Cómo lo supo? -preguntó Halmir y la expresión de Adromir
le dio a entender que había cometido una estupidez.
-Entonces es cierto -confirmó el capitán con una mirada de
satisfacción- No lo sabía, hasta ahora.
-Qué estúpido he sido -murmuró Halmir.
-Lo estúpido ha sido venir aquí luego de hablar con ella, si a
tus enemigos les quedaba alguna duda sobre tu arrepentimiento,
acabas de disiparla y para que comprendas a quien te enfrentas
voy a revelarte todo lo que sé sobre Arador, el hermano mayor
de tu recién descubierto abuelo- dijo Adromir.