Estel - 121
Halmir - La decisión más dolorosa
----------------------------------------------------------------
* 31 de mayo de 699 por la mañana en Estel *
{ En el calendario esteliano Orgilian 15 de Laer }
Halmir se dispuso a escuchar lo que el capitán tenía para decir
sobre el misterioso Arador.
-Realmente creo que deberías haberte controlado y esperado
para ver que podía informarte tu abuelo- dijo Adromir molesto-
él es el hombre indicado, ...bien, ahora seré yo quien te hable
sobre tu enemigo. Hace muchos años mi padre conoció a dos
montaraces a los que llegó a considerar grandes amigos, ellos le
hablaron acerca de un capitán renegado. Su familia había recibido
la misión de custodiar unos libros prohibidos, con conocimientos
secretos que sólo los grandes magos pueden manejar pero que
mal usados podrían causar mucho daño, pero él decidió leer los
libros y practicar esas artes, como resultado de esa desobediencia
y de su naturaleza malvada que pronto quedó de manifiesto fue
expulsado de su pueblo por su propio hermano menor, el
capitán Edrahil y como era de suponerse, juró vengarse.
Estos montaraces le contaron a mi padre que al conocerse
sus malas acciones reiteradas Edrahil decidió detenerlo, para ello
lo enfrentó junto con sus hijos, en ese enfrentamiento, uno de los
hijos de Edrahil murió. La herida que puso fin a su vida le fue
causada por el propio Arador. Luego de eso escapó nuevamente
y al parecer en tantos años los dos hermanos nunca volvieron a
enfrentarse.
-¿Y a tanto puede llegar ese odio que yo, que ni siquiera
conocía mi origen, también he sido utilizado como carnada?-
preguntó Halmir con amargura e incredulidad.
-Sin duda-respondió Adromir- y si el capitán Edrahil está aquí
es porque Arador se apresta a dar su golpe final.
-Entonces cualquiera que esté cerca de mí correrá peligro-dijo
el comerciante.
-En especial aquellos a quienes amas-completó Adromir muy
serio.
-¿Cómo protegeré a mi familia? -preguntó Halmir
-Ordenaré que sean discretamente custodiados por soldados
de mi absoluta confianza -dijo Adromir.
Halmir bajó la vista muy triste, porque sabía lo que el capitán
le aconsejaría a continuación.
-En cuanto a la dama Ariel-comenzó el capitán observando
atentamente al comerciante-Debes mantenerte lejos de ella.
-Lo sé -dijo Halmir -Cuando me fuí de su oficina estaba muy
molesto por lo que acababa de descubrir ...será mejor que ella
piense que no le perdono que no me haya dicho nada sobre mi
verdadero origen.
-Eso me parece razonable -dijo Adromir- Pero para que lo crea
no podrás ni acercártele o te descubrirá.
-Ella no me leería la mente-comentó Halmir
-Ni falta que le haría- replicó el capitán irónico-Hasta al más
distraído le bastaría con observar como la miras para saber lo
que sientes por ella. Y la dama Ariel tampoco sabe disimular.
-Tengo la impresión de que hay algo que le desagrada acerca de
ella -aventuró Halmir.
-Lo hay-dijo Adromir cortante- Ella no confió en mí, prefirió a
los de su raza, los mismos que ahora intentan apartarla de tí para
siempre, por su propio bien, por supuesto.
-Ella ya eligió -dijo Halmir desafiante.
-¿Tan seguro estás? -lo interpeló Adromir- Aunque todo estuviera
bien y pudieran casarse ¿qué pasará con ella dentro de unos años
cuando la vejez te alcance? ¿y luego? Por una breve felicidad
quedará condenada a siglos de soledad. ¿Crees que ellos no se lo
recordarán a cada momento para que recapacite ahora que aún
está a tiempo? Porque ...lo está, ...supongo.
-¡Ese comentario es ofensivo! -se quejó Halmir y hubo un destello
de furia en su mirada-Yo no sería capaz de pretender algo
semejante...ni ella lo consentiría
Adromir sonrió.
-Aunque se trate de la dama Ariel y sea una elfa ...una mujer
enamorada puede arriesgarlo todo por ese amor-replicó.
Halmir negó con la cabeza.
-Yo no le haría eso -aseguró
-Me permitiré dudarlo -dijo Adromir- Esta conversación se acabó.
Ve a tu casa y serénate, seguramente tu abuelo te buscará luego de
un tiempo prudencial, imagino que ahora hablarás calmadamente con
él.
-Eso haré-dijo Halmir poniéndose de pie.
-Cuando sientas deseos de ir a verla, recuerda que te vigilan, para
protegerla debes mantenerte alejado-prosiguió el capitán
-Sí -dijo el comerciante.
-Puedes irte-concluyó el capitán.
Halmir se despidió y salió lentamente de la oficina del capitán Adromir.
Haciendo un gran esfuerzo apuró el paso para dejar atrás los cuarteles
del ejército. Caminó cabizbajo de regreso hasta el comercio, había
transcurrido mucho tiempo y su hermana Clara ya no estaba. Bill, su
joven empleado le entregó una nota de ella y un mensaje de Mary, su
madre, pidiéndole que fuera a verla "cuando él quisiera" para seguir
hablando "sobre lo que él ya sabía". Halmir no se interesó ni en la nota
ni en el mensaje, con voz apagada le informó a un sorprendido Bill que
ese día no regresaría a trabajar hasta la hora de cierre, que se ocupara
de todo como mejor le pareciera. Luego se marchó a su casa y al llegar
a la misma se dejó caer en la primera silla que encontró sin ánimo de nada,
sólo permaneció en silencio con la mirada perdida, mientras su mente
repasaba una y otra vez todo lo ocurrido esa terrible mañana.