31 de mayo del 699.
Ya faltaba poco para que llegara la noche. En
pocas horas el cielo estaría plagado de estrellas y
otro día de ocultamiento habría pasado. Ya casi no me
dolía la cabeza por el golpe, pero había muchas cosas
que nublaban mi mente.
Al menos, estaba a gusto en el jardín. ¿Quién iba
a encontrarme en ese laberinto? En otras
circunstancias habría alabado su belleza, pero en ese
momento sólo veía una forma de escapar de los ojos de
Estel, de quienes estuvieran buscándome. Mejor así.
Necesitaba un paseo. Un paso tras otro y tal vez
mis ideas se ordenaran del mismo modo. O tal vez no.
¿Y si huír no era lo que quería? ¿Por qué la estupidez
de los demás había echado por tierra toda la felicidad
que podría haber encontrado allí? Sí, ellos tenían la
culpa... pero los había dejado detrás.
Me pregunté cuántos pasos nos separarían, si al
final yo no hacía más que andar en círculos o algo muy
parecido, dar vueltas en un jardín no muy lejos de
ellos. No sentir su presencia no era suficiente.
"Pondré tierra de por medio" pensé. Sería lo
mejor. ¿Enfrentarme a sentimientos que no tenía nada
claros? Eso sería un error. Y de errores ya iba bien
servida. Una parte de mí quería perdonar, lógicamente
no a todos. Pero eso no sería muy propio de mí.
La fragancia de las rosas... como si tuvieran
veneno adormecían mi voluntad. Pero pronto las
cambiaría por otra cosa. ¿Por qué? Quién sabe...
El Sol se ocultó, pareciendo decir más "hasta
siempre" que "hasta mañana". ¿Acaso sólo yo me habría
dado cuenta de eso? ¡Qué traicionera era mi tristeza!
Entré a la casa y subí las escaleras. Por una
ventana miré hacia donde había estado, como si
quisiera verme a mí misma allí. Absurdo, pero fue lo
que hice.
Entré en la habitación, que no consideraba mía.
Pronto alzaría el vuelo si podía. Pronto...
Muy pronto. Ya tenía lo que necesitaba. La daga
que me lo permitiría descansaba sobre la mesita de
noche. Por fin podría emprender el camino, no sin
antes agradecerle a la Dama Ariel toda su
hospitalidad.
Allí encontré también papel, una pluma y tinta.
Decidí dejarle una despedida. No lloré... no era un
final sino un principio.
______________________________________________
LLama Gratis a cualquier PC del Mundo.
Llamadas a fijos y móviles desde 1 céntimo por minuto.
http://es.voice.yahoo.com