Estel - 133
Ariel - Las razones de Valenriel
----------------------------------------------------------
* 04 de junio de 699 por la mañana en Estel *
Cinco días habían pasado desde la fatídica cena y Ariel
consideró que ya era hora de enfrentar a Valenriel. Fue
a buscarla a la casa de huéspedes.
Valenriel la recibió con frialdad. Ninguno de los otros elfos
estaba en la casa en ese momento. Podrían hablar a solas.
-Tenemos que arreglar esto, Valenriel- dijo Ariel- No
podemos seguir así, disgustadas.
-Si quieres arreglarlo- dijo Valenriel- Discúlpate y acepta
que te casarás con mi hijo.
-Oh, por favor- replicó Ariel con un gesto contrariado- No
creo haber hecho algo por lo que deba disculparme, sabes
que de ser así me hubiera disculpado de inmediato.
-¿Ni siquiera por tus mentiras? -retrucó Valenriel
-Bueno...es verdad que te oculté información, lo admito,
pero lo hice por ...por vergüenza...porque temía que juzgaras
mal a Halmir.
-Si te avergüenzas de él ¿cómo puedes afirmar que lo amas
tanto? -dijo Valenriel suavemente.
-¡No me avergüenzo de él!- protestó Ariel.
-Entonces dime lo que nos ocultaste ¿qué tan grave puede
ser?
-Ya no tiene importancia- dijo Ariel.
-Mira Ariel-replicó Valenriel- Si quieres que arreglemos esto
sinceramente tienes que empezar por volver a confiar en mí.
-Quiero confiar en tí, Valenriel-dijo Ariel- Pero ahora que sé
que te opones a mi amor por Halmir no me resulta fácil.
-Lo hago porque sé qué es lo mejor para tí y también para
mi hijo, claro está.
-Pero yo no amo a Berion.
-Tendrás mucho tiempo para aprender a amarlo después si
eres sensata ahora y no cometes la locura de unir tu destino
a un simple mortal.
-Mi corazón ya decidió Valenriel.
-Respóndeme sólo una pregunta:- Si Berion te hubiera pedido
que te casaras con él hace tan sólo veinte años ¿Le habrías
dicho que sí?
-¿Qué importancia puede tener eso ahora?
-Sólo responde sí o no.
-Creo que...lo habría aceptado, pero...
-Sin peros-la interrumpió Valenriel-¿Qué tiene Halmir de
especial? No es el primero ni será el último hombre que se
sienta atraído por una elfa y salvo honrosas excepciones todos
se han resignado.
-Pero es que yo lo amo, no puedo negar lo que siento por él.
-¿Y no le temes a los largos siglos de soledad que te aguardan
después de una breve felicidad? ¿No has pensado en lo pronto
que envejecerá?
-Sí, yo...
-Tú mejor que nadie sabes lo breve que será su existencia si la
comparas con la nuestra.
-No es necesario que seas cruel.
-Sólo quiero que abras los ojos.
-Por todo lo que me has dicho, yo te suplico que me ayudes a
salvarlo, Valenriel, tú puedes averiguar cosas que a mi me están
ocultas.
-¿Me pides que traicione a mi hijo para ayudarte?
-No, claro que no
-No me das nada pero quieres que yo te ayude.
-Está bien ...¿Recuerdas a la pelirroja que vieron paseando con
Narmo?
-Claro
-Creo que ella sabe quien es el hombre que buscamos, el jefe de
todos los invasores.
-¿Por qué lo piensas?
-Porque ella visitó a Halmir en el comercio, diciendo que era un
regalo para él. Halmir intentó sacarle el nombre de quien la había
contratado pero ella le dió a entender que si se lo decía su vida
correría peligro.
-Y convenientemente, Halmir no insistió, claro. Ahora comprendo
todo- dijo Valenriel
-¿Qué es lo que comprendes? -preguntó Ariel temerosa de las
conclusiones de Valenriel.
-Alguien te fue con el rumor de la visita de la pelirroja y dudaste
de él, seguramente fue el bueno de Narmo quien te aconsejó ir a
verlo y aclarar las cosas, justo antes de aquel almuerzo con el
capitán Adromir y Ragnar, por eso llegaste tarde y con los ojos
hinchados. Apuesto a que ese noldo se ofreció a hablar con Azra
para ver que podía averiguar.
-Sí, así fue- admitió Ariel
-¿Por qué no confiaste en nosotros? Seguramente Hirlin o Mirdan
hubieran podido hablar con esa muchacha y con más discreción.
-Me dio vergüenza-dijo Ariel bajando la vista- No supe como
actuar.
Valenriel sonrió comprensiva, Ariel estaba reaccionando como ella
esperaba, deseaba confiar y ella se lo facilitaría.
-He sabido que el capitán Edrahil es el abuelo de Halmir -dijo de
pronto.
-Sí-confirmó Ariel con mirada triste.
-Halmir reaccionó muy mal al saberlo según tengo entendido.
-Sí-volvió a responder Ariel
-¿No quieres hablar de ello?-preguntó Valenriel en una actitud
casi maternal.
Ariel se sintió muy confundida por el cambio de actitud de
Valenriel, siempre había sido tan cariñosa y comprensiva con
ella antes de su venida a Estel, que deseaba creerle. Necesitaba
hablar con alguien de su pena, pero no podía ser con ella.
-No sería conveniente puesto que, como tú misma has dicho,
eres la madre de Berion- respondió intentando justificar su
negativa.
-Intentaré cambiar mi actitud, si ambas nos esforzamos todo
será como antes -dijo Valenriel.
-Halmir no me perdona que se lo haya ocultado-confesó Ariel
a punto de llorar.
-Pero seguramente se le pasará -se oyó decir a sí misma
Valenriel- Sé que el capitán Adromir le ordenó que se mantenga
lejos de ti.
Las palabras surtieron el efecto deseado. Ariel bajó la vista
intentando ahogar un sollozo y dijo:
-Nunca pensé que el amor pudiera doler tanto, me siento tan
vulnerable.
Valenriel la abrazó y la dejó que llorara. Luego se dedicó a darle
ánimo y algunos consejos. Cuando al fin se marchó de la casa de
huéspedes, Ariel confiaba de nuevo en ella y estaba esperanzada
en su ayuda.
Valenriel volvió a quedarse sola con sus amargos pensamientos.
"Ahora que Ariel confía de nuevo en mí" pensó "no le permitiré
que rechace el amor de mi hijo, a Berion no le ocurrirá como a mi".
Un triste recuerdo la asaltó de pronto, nadie, ni siquiera Falashir
su esposo sabía que alguna vez ella había estado enamorada de
Surendil, el padre de Ariel, que nunca había dejado de pensar en
Luinilien y por eso no la había correspondido.