Estel - 137
Ariel - Terminando con una ilusión
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* 05 de junio de 699 al amanecer en Estel *
Ariel se preocupó mucho cuando Berion fue a buscarla y le contó que
Halmir estaba muy enfermo. Fue con él enseguida a verlo.
Al entrar en la habitación lo encontraron despierto, bebiendo otra taza
del remedio que le había preparado Valenriel. Berion se sorprendió de
su rápida mejoría pero no hizo ningún comentario, sólo miró a su
madre con aprensión.
Ariel se acercó a la cama y le habló:
-Halmir ¿estás bien?- preguntó ansiosa y miró a Valenriel- ¿Por qué no
me avisaron enseguida?
-Porque yo no quise-respondió Halmir con voz trémula- No deberías
haber venido, Ariel. Ya estoy bien.
Valenriel se puso de pie y miró a Berion.
-Estaremos en la cocina desayunando-dijo, mientras ambos salían.
-Dama Valenriel- dijo Halmir- Le agradezco mucho todo lo que ha
hecho por mí.
-Lo hice con gusto-correspondió Valenriel con una sonrisa.
Ariel y Halmir se quedaron solos en la habitación. Ella se sentó en la
cama e intentó darle un abrazo pero Halmir la detuvo.
-¿Qué es lo que pasa?-preguntó Ariel- ¿Aún estás enojado conmigo
por haberte ocultado lo de tu origen?
-No-dijo él-Pero he pensado mucho.
-¿Sobre qué? -preguntó ella, pero ya estaba comprendiendo todo.
-Sobre nosotros...he pensado que, aunque lograra quedar libre al
fin, nuestro amor no puede ser.
-¿Cómo dices eso?-dijo Ariel- Yo te amo y tú me amas...los dos
somos libres ...¿Por qué haces esto? ¿Es acaso porque demoré
demasiado en aclarar mis sentimientos? Dime ¿Es por eso?
-No-respondió Halmir-¿No me estás viendo aquí tirado en esta
cama? He tomado conciencia de que soy un hombre mortal.
-No hablas en serio-replicó Ariel- Antes nunca te preocupó ese
detalle. ¿Fue algo que te dijo Valenriel? Esas parecen sus palabras.
-Ella tiene razón-dijo Halmir- Un hombre mortal no puede ...no
debe pretender el amor de una elfa.
-No puedo creer que digas eso-dijo Ariel con los ojos húmedos-
Hace unos días nada más hablábamos de luchar por nuestro amor.
¿Qué es lo que ha cambiado?
-Que he comprendido que hay cosas que no pueden ser-contestó
él- Ya no tienes que esperar por mí.
Ariel alzó sus manos y le acarició las mejillas.
-Halmir,¡por favor no me digas eso!-suplicó- ¿No te das cuenta
que me estás destrozando el corazón?
-Me doy cuenta-dijo él, poniendo sus manos sobre las de Ariel y
cerrando los ojos- Pero es mejor así, sufriremos ahora pero luego
el tiempo lo borrará todo. Tienes que olvidarme.
-¡No!-insistió Ariel-¡No será así! El tiempo no borrará el amor que
te tengo y no amaré a otro, este sacrificio tuyo será en vano, ahora
no sólo me quedaré sola el resto de mi existencia cuando tú ya no
estés sino desde este momento.
-No me convencerás- dijo Halmir volviendo a mirarla a los ojos
para reforzar sus palabras- Ya lo he decidido. Tendrás varios siglos
de vida para olvidarte de mi. Seguramente Berion estará feliz de
ayudarte a olvidar.
-Y tú decías amarme-replicó Ariel apartando sus manos.
-Te amo-dijo él- Por eso te dejo libre.
-¡Mentira!-dijo Ariel poniéndose de pie- Sólo querías demostrarte
a tí mismo que eras capaz de conseguir el amor de una elfa. Pues...
lo lograste.
-Si prefieres pensar eso...-dijo él, regresando por un momento a la
expresión hostil que lo había caracterizado esos años anteriores.
Ariel le dio la espalda por un momento y luego se encaminó hacia la
puerta. Una vez en la sala intentó ir hacia la puerta de salida sin que
Berion y Valenriel lo notaran pero el elfo la vio y se acercó a ella.
-¿Ya te vas?-le preguntó.
-Halmir no me necesita-dijo ella frente a la puerta.
Berion se acercó aún más a Ariel mientras que Valenriel se dirigió a la
habitación de Halmir.
-¿Qué pasó Ariel?-preguntó el elfo preocupado.
-¿Para esto me hiciste venir?-le reprochó ella.
-¿De qué hablas?-inquirió Berion-Fui a buscarte porque Halmir no
hacía sino repetir tu nombre en su delirio.
-Quiero irme-dijo Ariel- Necesito estar sola.
Berion se apartó un poco y dejó que Ariel abriera la puerta. La elfa se
llevó un pañuelo a la cara para secar unas lágrimas imposibles de
reprimir y salió.
-Ariel...-la llamó Berion, pero no insistió en seguirla porque sabía que
era mejor dejarla ir.