Estel - 139
Karl - La invitación de un amigo
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* 07 de junio de 699 por la mañana en Estel *
-¡No puedes negarte!- insistió Varainen ante la mirada de duda del
cocinero del Hogar de los niños-Te estoy invitando a una cena en
mi casa para presentarte a toda mi familia.
-No me estoy negando, si es un honor que me invites-respondió
Karl- Pero sé sincero conmigo, tú tienes algo en mente.
Varainen sonrió asintiendo.
-Bueno-dijo- Además de presentarte a mi esposa y a mi hija quiero
que conozcas a mi cuñada. Es una muchacha encantadora.
-Pero...-insistió Karl- ¿Ella está interesada en conocer a alguien o
es una idea tuya?
-Eh, no...ella...necesita conocer a alguien, estoy seguro de que esta
es una buena idea, ya verás, se caerán bien mutuamente.
-No sé- dudó el cocinero- Además yo...sí he conocido a alguien.
-Ah...bueno, en ese caso olvida que mencioné a mi cuñada, pero la
invitación para cenar en casa sigue en pie ¿qué dices?
-Acepto entonces.
-¡Perfecto! ¿Mañana a la noche puedes?
-Sí, puedo.
-Bien- dijo Varainen satisfecho- ¿Así que conociste a alguien?
Puedes invitarla también.
-No, ...es que...en realidad no sé quien es ni donde vive.
-¿Entonces?- preguntó Varainen con curiosidad
-Resulta que la ví en la calle, necesitaba ayuda y yo por suerte pude
serle útil, luego me agradeció y se fue...no logré preguntarle su
nombre ni averiguar nada sobre ella.
-O sea que no sabes tampoco si es casada por ejemplo.
-Creo que no llevaba ningún anillo-dijo Karl recordando- Es que
es tan hermosa...tiene una mirada tan dulce ...y una sonrisa tan...tan
encantadora.
-Pero si no sabes quien es...
-Es verdad- aceptó el cocinero con aire triste.
-Ehm...creo que igual te presentaré a Narien-dijo Varainen.
Ambos rieron.
-Bien, vuelvo al trabajo-prosiguió el administrador de las Casas de
Curación- La dama Ariel puede necesitarme y ya terminé aquí.
-La dama Ariel es siempre tan bondadosa-dijo Karl.
Varainen sonrió de nuevo con aire misterioso y habló en un tono
más bajo, para que sólo escuchara el cocinero.
-Si hubieras estado en las Casas estos últimos días no sé si
seguirías opinando igual.
-¿Por qué lo dices? -preguntó Karl en el mismo tono bajo.
-Pues ...te aseguro que nos ha quedado clarísimo de lo que
puede ser capaz una elfa noldo cuando está de mal humor-dijo
Varainen despidiéndose y marchándose de prisa.