7 de Junio del 699.
Ilshat casi se había recuperado de su herida. A
ratos se quitaba la venda de la mano para comprobar su
progreso. Era una línea llena de pequeñas rúbricas
negras sobre una firma un tanto irregular.
Había llegado la hora de borrarlas.
Fue a las Casas de Curación, donde una sanadora le
quitó los puntos con mucho cuidado. ¡Por fin se
acababan esos días ociosos por obligación! Casi no
había podido trabajar desde entonces, sólo había hecho
un poco de su trabajo cuando la terquedad se imponía
al dolor, hasta que dejó de dolerle.
A partir de entonces iba a llevar la firma de
Mellie para recordarle su poco aprecio por él.
Ilshat acarició la cicatriz. Ahí iba a estar para
siempre, pensó. Si pudiera cambiarla por ella... Y eso
debía hacer si quería conservar la cabeza. Porque le
había hecho una promesa a ese loco de Cor. ¿En qué
estaría pensando? La quería para ella... y ni siquiera
eso, porque en el fondo sabía que ella le
aterrorizaba.
"Supongo que en eso estamos los dos igual" pensó.
Pero por fin se sentía con fuerzas para iniciar su
búsqueda. Tal vez ella no estuviera muy lejos. Y tal
vez sería buena idea contar con la ayuda de alguien.
Se dirigió a la tienda de Indor, donde vio a
Orestel cargando unos sacos. Cuando acabó su tarea,
Orestel se acercó a él.
"¿Qué tal estás?" le preguntó y vio que no llevaba
la venda. "Ah, por fin se ha curado".
"Sí" contestó Ilshat volviendo a mirar su
cicatriz. "Por eso me siento con fuerzas para ir a
buscar a Mellie.
Orestel trató de decir algo, pero se lo impidió a
sí mismo justo antes de que Ilshat continuara.
"A lo mejor puedes ayudarme".
"No sé cómo", contestó Orestel. "Ya sabes que
tengo mis obligaciones aquí".
"Pero yo no. No te pido que me acompañes, sólo que
me ayudes de otro modo" explicó Ilshat. "¿Tienes un
perro? Te lo devolveré".
Orestel juzgó prudente bajar la voz.
"¿Vas a seguir su rastro? Eso es una locura, sabes
que ya puede haberse ido demasiado lejos".
"No tengo otra opción" respondió Ilshat. "No
imagino por dónde se puede haber ido o si sigue aquí".
"Pero... Ilshat..." intentó hacerle comprender
Orestel "no puedes dejar esto así. Tienes un taller,
y..."
"¡Al cuerno el taller y al cuerno todo!" le
interrumpió. "Mira, a lo mejor tú no lo comprendes,
pero para mí hay algo que es mucho más importante que
todo lo demás. Y sé que me odia y que me quiere ver
muerto, pero es lo único en lo que pienso. Tengo que
ir..."
Orestel odiaba el dramatismo con el que Ilshat
hablaba a veces. Estaba condenado a sufrir por aquella
tontería... pero como amigo decidió ayudarle.
"Yo no puedo hacer nada por ti, pero si quieres un
perro para rastrear la ciudad o lo que haga falta
tendrás que hablar con Astar, del Hogar de los Niños.
Eso sí, te costará convencerle".
Y, dicho esto, entró en la tienda de nuevo, donde
su padre ya estaba vociferando por la ausencia del
mozo.
Ilshat se dirigió a su casa para ver lo que podía
ofrecerle a ese tal Astar. De eso dependería su
felicidad, en suma, y estaba dispuesto a pagar lo que
fuera por conseguirla.
______________________________________________
LLama Gratis a cualquier PC del Mundo.
Llamadas a fijos y móviles desde 1 céntimo por minuto.
http://es.voice.yahoo.com