Estel - 161
Ariel - Decisiones equivocadas
----------------------------------------------------------
* 21 de junio de 699 al atardecer en Estel *
Ariel contempló los anillos dorados y luego a Berion sin
ánimo de resistirse a esa idea descabellada.
-Entonces ¿estás de acuerdo?- preguntó el elfo muy
seguro de haber conseguido su objetivo.
-Está bien- dijo ella en un susurro ahogado y levantó la
mano derecha lentamente.
Rápidamente Berion le colocó el anillo en el dedo índice y
le ofreció el otro. Un fuego azul pareció encenderse en la
mirada de Ariel pero no dijo nada y colocó el anillo en el
dedo correcto del elfo.
-¿En qué piensas?- quiso saber él.
-En que Halmir no creerá esta farsa, no puede-dijo Ariel
deseando que así fuera.
-Ya verás que sí la creerá, al menos yo me veré muy
convincente- afirmó el elfo.
Ariel negó con la cabeza. Berion se acercó y le acarició
la mejilla suavemente.
-Tú sabes que esto es lo mejor-dijo él en su tono más
dulce.
Ariel ni siquiera intentó replicar. En su interior deseaba
que Halmir no fuera a esa fiesta, que no se acercara a
ella para no tener que poner en práctica el plan de
Berion. El elfo la había convencido alegando que había
sido ella quien le pidiera que no la dejara flaquear en su
intento de alejarse de Halmir para siempre y que además
había prometido no enojarse si él se extralimitaba.
Berion la observaba aguardando a que ella dijera algo.
Ariel intentó disimular su pena pero era inútil ocultarse
de alguien que la conocía tan bien.
-Estás tan hermosa esta noche- dijo él para romper ese
incómodo silencio.
-Gracias- correspondió ella.
-Como quisiera poder aliviar tu tristeza- continuó Berion.
Ariel levantó la vista hasta que sus miradas se
encontraron.
-Y yo tengo mucho miedo de lastimarte Berion-dijo ella.
-Pero no puedo evitar amarte como te amo Ariel-dijo
él.
Estaban demasiado cerca y Berion había deseado un
momento así desde aquel día en que la viera besarse con
Halmir en el jardín. Ariel lo sabía y se arrepintió de
inmediato de haber permitido esa cercanía pues no
quería rechazar a Berion de mala manera. Decidió dejar
que él lo decidiera.
Berion no podía engañarse porque quizá aquel beso
sería el único. Tal vez él no fuera apasionado como
Halmir pero equivocado o no, él la amaba con todo su
corazón y sólo quería una oportunidad para demostrarlo.
Ariel creía conocer los sentimientos de Berion hacia ella,
pensaba que el suyo era un amor tranquilo y sereno pero
aquel momento de debilidad la llenó de confusión. Nunca
hasta ese instante Berion había estado tan cerca de lograr
lo que esperaba pero para él también fue una sorpresa la
reacción de Ariel, porque ella no tuvo fuerzas para
rechazar ese gesto de amor, sintió deseos de elegir el
camino más fácil, de no tener que pensar más en el paso
del tiempo ni temer al futuro, de abandonarse a esa
cómoda salida que era intentar corresponder el amor de
Berion y lo que comenzó siendo un tímido beso por
parte de él acabó en un beso apasionado.
Berion hubiera deseado no liberarla de su abrazo porque
sintió que en ese instante la magia se rompería y ya nunca
volvería a ser igual.
-No debemos llegar tarde la fiesta- dijo Ariel sin levantar
la vista porque no se atrevía a mirarlo a los ojos.
-Vamos entonces- aceptó él y sonrió.