Estel - 162
Halmir - En la fiesta de las flores
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* 21 de junio de 699 por la noche en Estel *
A pesar del deseo de Ariel, Halmir había decidido ir a la
fiesta pues era lo que hubiera hecho en circunstancias
normales. El comerciante intentó comportarse como
siempre, saludando a los conocidos, intercambiando unas
pocas palabras con algunos de ellos y sonriendo a las
damas asistentes.
Poco antes de iniciarse el baile llegaron Ariel y Berion,
juntos y sonrientes.
Halmir aguardó en un lugar un poco apartado pues
deseaba ver el baile inicial aunque este año le tocara al
elfo ser el compañero de Ariel. Desde allí observó como
el maestro de ceremonias les decía algo. Luego vió que
Ebor se acercaba a ellos y señalaba en su dirección. Se
preguntó de que hablarían, nada bueno podía esperarse
del hijo mayor de Indor.
-¡Atención todos! - anunció el presentador alzando la
voz. Se produjo un repentino silencio interrumpido por
algunos silbidos y risas- ¡Va a iniciarse el baile! Aquí el
señor Ebor ha sugerido mantener la tradición e inaugurar
la fiesta con nuestros bailarines favoritos, la dama Ariel
y el señor Halmir, el señor elfo aquí presente ha dado su
aprobación. ¡Acérquese señor Halmir por favor, sé que
está por ahí!.
Halmir avanzó confuso hacia la pista de baile mientras
todos se apartaban a su alrededor. Por el camino vio a
Ragnar, ambos intercambiaron miradas extrañadas,
tratando de adivinar que se proponía Ebor.
Cuando llegó casi frente a Ariel hizo una cortés reverencia
mirando intrigado a Berion. Una sonrisa maliciosa asomó
en el rostro del elfo.
Ariel dio un paso hacia el comerciante con cierto nerviosismo.
-Dama Ariel- dijo Halmir- Es un honor bailar con la flor
más hermosa de esta fiesta.
-Gracias- dijo ella sin sonreír.
Berion se acercó a Ariel y levantando la mano derecha de
ella la ofreció a Halmir con una sonrisa y diciéndole en
Sindarin para que la demás gente no los entendiera:
-Las tradiciones de un pueblo son importantes, sólo por eso
es que esta noche consiento en que mi esposa baile contigo.
Halmir pareció no comprender el comentario de Berion pero
cuando tomó la delicada mano de Ariel notó el anillo dorado
y el elfo se aseguró de que también viera el suyo.
-¡Qué comience la música! - gritó en ese instante el maestro
de ceremonias.
Ariel sintió el corazón oprimido cuando vió el rostro pálido
del comerciante y su expresión de desconcierto y dolor.
Ambos comenzaron a bailar mientras Berion se alejaba y los
observaba atentamente.
-Dime que no es cierto, te lo suplico- pidió Halmir empleando
también el idioma élfico para hablarle a Ariel.
-Lo será inevitablemente ¿acaso importa cuando? -replicó
Ariel que se sentía culpable por el beso apasionado que ella
y Berion se habían dado poco antes.
Halmir no dijo nada más. Entre la multitud distinguió a la dama
Valenriel y comprendió de pronto que la elfa lo había engañado
al sugerirle que alejara a Ariel de él para protegerla y ahora
sabía cual era el propósito oculto detrás de aquellas palabras
que lo habían convencido.
Ariel hubiera querido gritarle que era mentira pero no podía
porque lo había prometido pero al ver la angustia reflejada en
los bellos ojos grises del comerciante sintió que los suyos se les
llenaban de lágrimas que reprimió con todas sus fuerzas.
El resto del baile se les hizo eterno a ambos y muy difícil.
Cuando terminaron Berion se acercó a ellos y tomando de la
mano a Ariel la apartó del comerciante, le ofreció una bebida y
le preguntó como se sentía.
Ella murmuró:
-Estoy bien- mientras recibía la copa de manos del elfo.
Muchas parejas de jóvenes avanzaron a la pista, los músicos
siguieron con una melodía más alegre y prosiguió el baile.
El comerciante se acercó a uno de los puestos de bebidas y
pidió algo fuerte.
-No tengo mucho señor-dijo el hombre que lo atendía-
usted sabe que no se permiten esas bebidas en esta fiesta.
-Igualmente deme lo más fuerte que tenga- repitió Halmir y
se bebió todo el contenido de la jarra de una sola vez.
-Sírvame otro- pidió enseguida, deseando ahogar su dolor
del modo que fuera.
Un hombre que lucía una capa oscura se acercó a él
lentamente.
-Es hora de que hablemos Halmir-dijo gravemente.
-Ahora no- dijo el comerciante sin volverse a mirarlo.
-Me temo que tendrá que ser ahora-repitió el desconocido.
Halmir se volvió furioso y decidido a deshacerse pronto de
ese hombre tan inoportuno pero al reconocerlo desistió
de sus planes y preguntó con brusquedad:
-¿Siempre tiene que elegir el peor momento para hablar
conmigo capitán Edrahil?