Bueno... otras propuestas son enarbolar banderas negras... y puede ser. Es
luto pero también es la suma nula de todos los colores desde un punto de
vista físico. bah es lo mismo.
Sostengo que sí, debemos mostrar desagrado y repudio, si lo sentimos y
estamos de acuerdo.
También que la protesta debe ser no violenta, que no es lo mismo que
pacífica. Debe ser activa. Debe ser reflexiva. Debe ser meditada.
No sirve el paro a estos efectos. Tal vez fuera más importante en este caso
trabajar por demás y producir más. O detenerse todo el país durante 5
(CINCO) minutos y hacer sonar de vueltas las OLLAS, las CAMPANAS, las
BOCINAS, y gritar ARGENTINA y cantar el himno de pie y con el puño en alto.
Y si eso, lo hacemos todos, en Mar del Plata lo van a oír.
Por eso digo... Mañana al Mediodía... Hacer ruido y protestar ... Luego a
seguir trabajando, estudiando y agrandando la Nación para que no haya más
niños desnutridos, ni mendigos ni pibes muriéndose porque los padres no
pueden llevarlos a una salita de primeros auxilios.
Para que todos podamos ser y hacer lo que queremos en libertad y no estar
pendientes de llegar a fin de mes.
Para que no haya más trenes incendiados porque llego tarde al laburo o
porque me da bronca que me gaste el taquero.
Para que los abuelos no dependan de una firma en el papel para disfrutar de
un descanso merecido.
Para que los pibes tengan otra esperanza que el pegamento o chorear un par
de zapatillas.
Para que puedan leer, escribir, hacer música, pintar o buscar la vacuna
contra el SIDA o un reemplazo para el petróleo o puedan irse a la selva a
cuidar al yaguareté.
Por que la paz se gana luchando
Alejandro Ferreyra
PD: Anímense y hagan la cadena, poniendo en copia oculta al los
destinatarios
-----Original Message-----
From: Ale Ariel [mailto:ariel_ale@...]
Sent: Jueves, 03 de Noviembre de 2005 15:16
To: MONICA AGUIAR; cintia olivares; sundal@...; Laura; flor; yamila;
lucash1980@...
Subject: Re: Rv: Viernes 4/11... BLANCO
perdon no, pero que estamos en pedo o algo asi???
el presidente esta intentando meternos a un organismo comercial, y los
boludos de siempre intentan romper las pelotas para que no se haga??
no laburar es estar en contra del gobierno??
no laburar es estar en contra de nosotros mismos, no del gobierno. Con hacer
paros y forradas no se arregla nada. Hay que hacer, pero hacer cosas
buenas...
el otro dia... los docentes hacer paro porque viene bush... que
HDP!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! no podes hacer eso!!! despues los
pibes tienen la culpa...
indignacion, mas que otra cosa...
si odias a bush, estamos en el mismo camino... pero si te manifestas en
contra de el haciendo marchas y deteniendo la actividad de nuestro
pais,entonces preparate, porque la guerra la hago yo, contra vos...
los que esten en contra de mi palabra, que se manifiesten. una cosa es la
idea propia, y otra cosa es tirarme abajo mi propio pais...
atte. Ale Ariel.-
MONICA AGUIAR <monicaguiar74@...> escribió:
Laura Aguiar
Amigos, compañeros, colegas:
Una simple señal, un signo que muestre el descontento, no es poco.
Para los que no puedan ir a Mar del Plata, para los que tampoco tengan
posibilidades de sumarse a las marchas de cada ciudad pero están en
desacuerdo con la presencia de Bush en el país, expresemos nuestra opinión:
que el 4 de noviembre sea el VIERNES BLANCO.
Una cinta blanca en la solapa, un brazalete blanco, un pañuelo blanco en la
ventanilla del auto, una toalla blanca en la ventana, una sábana blanca en
el balcón. Y todas las posibilidades que se les ocurran para expresar el
rechazo a las formas y el fondo en que quieren gobernarnos.
Es un mensaje breve, sin adjetivos sobre 'cualidades' que conocemos bien,
que intenta abarcar a la diversidad de pensamientos pero una misma actitud
de rechazo.
La propuesta es una acción simple: un Viernes Blanco; por la paz, en contra
de las muertes inútiles por hambre y por misiles, de las guerras preventivas
y del genocidio de la humanidad.
No hacer nada es igual a estar de acuerdo.
Pero si estás en desacuerdo con la presencia de Bush, podés hacer dos cosas:
reenviar este mensaje y sumar tu señal blanca de rechazo el viernes 4 de
noviembre
Puede que sea una boludez, pero estoy de acuerdo
----------------------------------------------------------------------------
----
"We are are creatures from the underworld... we can´t afford to love"
El Glorioso Kaiser Formendoreano
MSN: ale_ariel@...
"Por su pueblo eregido,
alli donde la piedra alguna vez fue ciudad,
donde hoy la oscuridad crece a cada instante,
allí volverá algún día este soberano de la sombra"
de Los días de la Sombra, Ale Ariel
---------------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 *
Satia tenía mucha fiebre y Cor la había llamado para que intentara
hacer algo por ella. Anna se quedó allí junto a la joven soldado y trató
de bajarle la fiebre con paños fríos.
En esos momentos era cuando Anna se preguntaba por qué aún seguía
en el ejército, por qué se exponía a ver heridos que le recordaban su
doloroso pasado. La muerte de su esposo allá en la lejana Minas Tirith.
Luego siguió su pequeño hijo, la peste se lo había llevado y Anna había
deseado que se la llevara a ella también, pero había sobrevivido y los
últimos amigos que le quedaban casi la habían arrastrado con ellos en
su huida hacia el norte.
"Si me preguntan cuál es el camino a Minas Tirith no sabría decirlo
porque no recuerdo nada" pensaba Anna.
Estel le había dado refugio. La misma Dama Ariel había atendido sus
heridas, hasta le había ofrecido trabajar en el Hogar de los niños pero
ella no quería ver otros niños que le recordaran a su hijo perdido.
Finalmente había elegido el ejército y con ello la soledad, porque las
mujeres que ingresaban como soldados lo hacían con el compromiso
de no tomar esposo.
Pero ahora, allí en la noche, en el arduo camino de regreso a Estel,
cargando con Satia gravemente herida, mientras vigilaba su sueño,
atormentado por la fiebre y el dolor, Anna se dijo basta.
Ya no más ejército, ya no más resentimiento, ya no más culpas por
haber sido ella la única que había sobrevivido, así lo había querido el
destino.
Renunciaría a ser soldado y buscaría otro trabajo, tal vez aún hubiera
un puesto para ella en el Hogar de los Niños.
-Falta poco, Satia, resiste, tú puedes -le susurró en voz muy baja y
deseó que pasara pronto esa noche y amaneciera un nuevo día.
Estel - 85
Capítulo 11:
Parte 8: Ariel - Buscando el consejo de Narmo - Última parte
--------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 al atardecer en Estel *
{ En el calendario esteliano Orgaladhah 12 de Laer }
La pregunta desconcertó a la Dama.
-¿Azra? no sé...no lo había pensado.
-Sin duda es inteligente... y proviene de Umbar...
-Quizá, en cuatro años han llegado muchos umbarianos a la
ciudad -dijo Ariel pensativa-pero en su mayoría son opositores
al tirano Ankarel.
-Ariel, el domingo tengo libre... por la tarde iré a ver a esa
muchacha... pasaré la tarde con ella, sabré más de lo que ahora
sabemos- ofreció el Noldo
-Os lo agradezco -dijo Ariel -pero os pido que tengais cuidado,
en una ciudad siempre hay rumores.
-¿Y creeis de verdad que me afectan? -respondió Narmo con una
amplia sonrisa, mi mujer hace años que sufre en las estancias de
Mandos
-Lo siento mucho -se lamentó Ariel- no quería sugerir que vos...
yo nunca lo pensaría...
-No os preocupeis por mi-dijo él volviendo a sonreír- Yo ya no
tengo nada que perder.
Ariel le devolvió la sonrisa, le estaba agradecida.
-Mi Dama... no debeis perder el tiempo en bobadas... yo
averiguaré... no temais
-Y yo os lo agradeceré mucho -dijo Ariel levantándose para irse,
era consciente de que ya había estado mucho tiempo a solas con
Narmo y en las Casas ya debían estar murmurando.
-No me lo agradezcais, no debeis nada, vuestro amor está
condenado por el tiempo, perderlo demuestra que no amais tanto
como creeis. Si debe ser en secreto, ocultadlo, pero no lo impidais.
-Pero sí lo amo -aseguró Ariel- pero es tan difícil ocultarse en una
ciudad, tendremos que esperar.
La Dama bajó la mirada porque le avergonzaba hablar de ese
tema
-Halmir me aseguró que esperará lo que sea necesario -dijo.
Narmo le sonrió, ella no sonaba muy convencida
-Pensadlo mejor -le sugirió
-Una última cosa -dijo Ariel -haré una cena en mi casa luego
del torneo de arquería que habrá el día de descanso, os invito
especialmente, para así poder presentaros a mis amigos, los que
han venido a ayudarme desde el bosque.
-Estaré encantado -respondió Narmo -Iré luego de que haya
hablado con Azra-aseguró
Ariel le sonrió de nuevo, con una mirada agradecida y luego
regresó a su despacho unos instantes antes de retirarse a su
hogar. Por la ventana podía observar a través de la plaza tanto
el comercio como la casa de Halmir al otro lado de la calle.
Pensó que le agradaría ir a verlo pero la prudencia le
aconsejaba no arriesgarse. Quizá al día siguiente podría
hablarle o de algún modo pedirle que la visitara de nuevo en
su jardín, por ahora lo mejor sería irse a descansar.
Estel - 84
Capítulo 11:
Parte 7: Ariel - Buscando el consejo de Narmo - Tercera parte
--------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 al atardecer en Estel *
{ En el calendario esteliano Orgaladhah 12 de Laer }
Ariel miró a Narmo confundida, pensó que Halmir no hacía mucho
tiempo estaba obrando demasiado mal y que esas dudas lo podían
llevar de nuevo a equivocarse. Pensó en Azra, en que se
comentaba que era muy hermosa .
-Entonces él podría ...-comenzó
-¿Qué os inquieta, herinya? -preguntó Narmo
-Le he preguntado a Halmir sobre Azra y me ha dicho que alguien
se la envió como obsequio, sé que me dijo la verdad- respondió
Ariel volviendo sobre el mismo tema.
-Un obsequio? ¿con qué fin? ¿comprometerlo? ¿espiarlo?
-No lo sabemos, eso me preocupa,.... me asusta
-¿Quien cree él que se la envió?
Ariel meditó unos instantes.
Narmo la miró, sus ojos penetrantes, denotaban sabiduría.
Ariel confiaba en él sin saber bien por qué.
-Pudo ser Indor....aunque...no lo creo. Halmir tiene...tiene otros
enemigos, es por lo que yo...por lo que no podemos ...
-Ya veo que es complejo...-Narmo arqueó una ceja
Ariel suspiró y terminó la frase:
-Es por lo que no podemos dar a conocer nuestro amor, no me
importaría que mucha gente lo viera mal, pero hacerlo pondría en
peligro a la ciudad y a Halmir.
-Yo puedo... si vos quereis... enterarme de algo...-ofreció él
-Os lo voy a contar- resolvió Ariel
-Sólo si lo deseais y hasta donde querais -le aclaró él- ¿deseais
algo de vino?
-Gracias, no, pero os aceptaré un poco de agua-dijo ella con una
sonrisa y de inmediato volvió a ponerse seria
Narmo le sirvió el agua y para él un poco de vino.Ariel tomó unos
sorbos y comenzó a explicarle:
-He sido cobarde -dijo, porque ella se sentía culpable- Hace cinco
años Halmir se fue de viaje
-Ariel, sois muy exigente con vos misma... Yo fui cobarde también,
en cientos de ocasiones... no somos perfectos
-Yo pude haberlo detenido
-Pero él debe equivocarse, todos debemos hacerlo
-Si hubiera aceptado que lo amaba, él se fue porque pensó que yo
jamás lo correspondería y en ese viaje le pasaron cosas terribles y
para seguir vivo aceptó un trato
-¿Un trato?
-aceptó traicionar a nuestra ciudad
-Eso me suena... en nuestra historia se dio tambien ¿conoceis la
historia de Gondolin, supongo?
-Sí la conozco.-asintió Ariel y continuó -cuando Halmir regresó yo
no me atreví a enfrentarlo, pasaron cuatro años y él siguió adelante
y ayudó a nuestros enemigos entregándoles mucho dinero.
-El amor nos empuja a hacer cosas extrañas
-Pero ahora está arrepentido, quizo confesarlo todo al Consejo de
la ciudad y aguardar su castigo pero yo se lo impedí, no podía
soportar la idea de perderlo de ese modo
-Hicisteis bien...-Narmo pareció reflexionar largamente-¿creéis que
esa muchacha, Azra, puede formar parte de los enemigos de
Estel?- preguntó luego de unos instantes.
Estel - 83
Capítulo 11:
Parte 6: Ariel - Buscando el consejo de Narmo - Segunda parte
--------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 al atardecer en Estel *
{ En el calendario esteliano Orgaladhah 12 de Laer }
-Sabréis que hemos ido con Zâira a la escuela de Pen Estel,
la maestra me ha comentado que hay niños trabajando en la
mina de Sadoc y estoy muy preocupada, pero no tengo poder
para impedirlo- prosiguió Ariel al ver la buena predisposición
del Noldo.
-Es verdad, hay galerias demasiado pequeñas para que un
adulto acceda a ellas -corroboró Narmo
-No sé como ayudarlos -prosiguió Ariel afligida
-¿Podéis presentarme a Sadoc?- pidió él
-Sí, aunque él me rehuye, ya os avisaré
-Creo que me hace seguir- comentó Narmo
-¿Cómo decís? -se sorprendió Ariel
-Me ha parecido que me seguían algunos de sus hombres, pero
no temais por mi. si no supiera cuidarme no habría sobrevivido
durante las guerras de tres edades
-Igualmente os ruego que seais precavido- recalcó Ariel con
preocupación
-Os lo repito: no temais por mi
Ariel asintió, aunque no del todo convencida
-¿Y vos? ...porque esa gravedad no sólo se debe a Estel-
volvió a preguntarle el Noldo.
Ariel dudó, pensó que aun debía invitarlo a la cena, pero sonaría
como que estaba rehuyendo la pregunta
-He aclarado mis dudas sobre esa mujer- dijo hablando en un
susurro
-¿Sobre Fíriel? -preguntó él distraídamente
Ariel bajó la vista -sobre Azra-contestó- he seguido vuestro
consejo y le he preguntado a Halmir -prosiguió ruborizándose
levemente, ¡cómo le costaba encarar esos temas!
Narmo la miró y habló como quien se prepara a dar un
sermón:
-Cuando un elfo se enamora el resto de seres no cuentan por
hermosos que sean, y vos sois infinitamente más bella que la
pequeña Azra.
-Pero...-dijo Ariel dudando-él es mortal ya lo sabeis
-¿Qué dudais señora? pero ha puesto en vos sus ojos, esa niña
nada le puede ofrecer.
"Puede ofrecerle su cuerpo" pensó Ariel avergonzada, pero no
se atrevió a decirlo.
-Mi señora, jugais con el tiempo, que quema más que el fuego,
no lo perdais en dudas y en convenciones.
-He hablado con él anoche -dijo ella como si confesara un
terrible crimen -ha sido un bello momento pero muy breve
- suspiró
-Hay en nuestro pueblo una antigua costumbre, cuando una
pareja se ama y los tiempos no propician las fiestas propias de
la union nupcial ¿la conoceis?
-Sí -dijo Ariel-mis padres -le confió- se han unido en matrimonio
de esa forma, pero él es un hombre y vivimos en una ciudad
humana.
-Entonces añadid el secreto -sugirió Narmo.
Ariel lo miró pensativa
-Si tuviera el valor ...-dijo
-Decis que le amais y vuestro pudor y vuestro escrúpulo son
más grandes que vuestro amor....aquel que ama arriesga y
renuncia, vos teneis celos y dudas porque una mujer se ha
ido a ofrecer, posiblemente a cambio de unas monedas ¿y él?
vos estais rodeada de elfos ¿no tendra él celos, por ejemplo,
de mí? ¿lo habeis pensado?
-Es diferente -protestó Ariel-él no puede dudar de mi en eso...
yo soy una elfa -afirmó con dignidad
-Vos si, lo sois, pero Halmir no... y puede pensar que os
interese más un nér de vuestra especie o que solo sea un
capricho en vuestras manos.
-¿Un capricho?
-Sí, algo pasajero... En sus noches solitarias su cabeza puede
dar muchas vueltas
-Pero... él sabe que yo lo amo -insistió Ariel terca.
-Yo he amado, y he sido amado...y aún asi las dudas me han
mordido el corazón... Bien... dejémoslo, pero, si quereis oír un
consejo... Nunca deis por sentada la fuerza de otro ser.
Estel - 82
Capítulo 11:
Parte 5: Ariel - Buscando el consejo de Narmo - Primera parte
--------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 al atardecer en Estel *
{ En el calendario esteliano Orgaladhah 12 de Laer }
El día ya terminaba y Ariel de nuevo estaba en su despacho
reflexionando sobre lo que le había confiado Zâira al regreso
desde la escuela de Pen Estel.
Decidió ir a buscar a Narmo, tenía varias cosas que comentarle,
a esa hora lo más seguro era que lo encontraría en la pequeña
casita situada cerca de las termas donde se le había permitido
quedarse.
Narmo la hizo pasar y la invitó a sentarse.
Ariel le preguntó como iba el remedio para los mineros.
-Mejoras leves pero constantes -le informó él, la elfa se alegró
mucho.
Narmo estaba seguro de que había otras razones para la visita de
la Dama.
-Pero hay más cosas que os traen a mi ¿no es asi? - preguntó
directamente.
-Sí - dijo Ariel-Quería hablarle de su sueldo.
-¿De qué?- indagó él extrañado
-De su sueldo, ya sé que yo lo he de decidir sin más, pero ...¿qué
os extraña tanto?
-Aun se me hace extraño que se me pague por algo que debe
darse gratis, sinceramente, me da igual...
Ariel sonrió -Entonces yo lo decidiré -dijo -¿Necesitareis un
adelanto para el día de descanso?- preguntó
-Sí, no tengo dinero y quisiera comprar algo
-Le diré a Varainen entonces y mañana lo podréis buscar en
su oficina, a media mañana estará bien.
-Moneda y media bastará, si es que mi sueldo lo permite.
Ariel rió-perdonad- dijo enseguida-es que yo he vivido siempre
en esta ciudad humana, creo que es algo natural hablar de salarios,
diez monedas es un adelanto razonable.
Narmo la miró como diciendo "es mucho", porque realmente no
tenía idea de lo que era "un adelanto razonable" como le llamara
la Dama.
-Confiad en mi en eso -dijo ella -pero me queda otro asunto,
más de uno en realidad
-Soy todo oídos, mi dama -afirmó Narmo dispuesto a escuchar.
Las visitas del Capitán Adromir siempre complacían a Drambor. El viejo general veía a su joven colega como a un hombre inteligente, valeroso, honesto y, sobre todo, afortunado.
Afortunado, porque, pese a haber perdido trágicamente a su joven esposa, tenía tres hijos.Drambor, viejo y gastado, daría ahora los mejores años de su vida,sus hazañas más gloriosas, por escuchar de unos labios juveniles la palabra "padre" y ni siquiera se atrevía a soñar con un pequeñuelo llamándole "abuelo".
Vino de una buena añada servido entorno a una mesita redonda.
Temas de conversación rituales casi: familia,salud...
Preliminares de una charla pausada, que habitualmente se prolongaba durante horas y que, las tardes en que ninguna otra obligación perentoria reclamara a Adromir, solía rematarse con una improvisada cena.
Sin embargo aquella tarde Drambor parecía inquieto. Su único ojo lanzaba periódica miradas al reloj y su atención se disipaba cada vez que la puerta de la calle chirriaba. Era evidente que aguardaba a alguien.
- ¿Esperáis visita? -Preguntó Adromir
- Un asunto de... negocios... -Respondió evasivo el General.
Poco después de las cinco, tras unos golpes en la puerta, Bob, el asistente del general, apareció.
Drambor no le dejó hablar. Se levantó y, pidiendo excusas a Adromir, atravesó el salón a grandes zancadas, sacudido por un entusiasmo casi infantil.
También el sorprendido capitán se levantó y lanzó a Bob una mirada interrogativa. El asistente se sonrojó.
- Es esa ramera de la Reina Rubia - Balbuceó, debatiéndose entre el deber de callar y el deseo de desvelar a un hombre d honor sus más íntimas preocupaciones.- Le tiene sorbido el seso...
Adromir evocó el banquete celebrado en aquel local una año atrás, cuando Otharion, en su línea libertina que tanto complacía a muchos de sus hombres, había preparado para el Viejo General un espectáculo de notable vulgaridad... aquella muchacha pelirroja bailando lasciva, los hombres babeando por ella, que había acabado en brazos de un Drambor encendido...
- ¿Todavía le visita? - Preguntó sorprendido.- Creía que había sido un desliz exclusivo de aquella noche de locura y de vino.
Bob se sonrojó mucho más:
- Es vergonzoso, Señor... es la edad...desde aquella noche le visita regularmente... una vez cada semana... Yo, al principio reí que sería un capricho... Pero...¡Oh Señor, s vergonzoso! Al General parece gustarle cada vez más
28 de Mayo del 699.
Reinaba el silencio en toda la casa. Todos dormían
ajenos a las maquinaciones de aquella mente desgastada
por el odio, el miedo y la traición. Mellie, sin duda,
se refugiaba en el sueño para no sentir esa mezcla de
malos sentimientos. Y el truco parecía funcionar.
Pero su mente le había traicionado, y se hizo
notar ante todos con un grito, y después varios más.
Ilshat se despertó inmediatamente y se levantó de un
salto de la cama. Salió corriendo, chocando contra la
puerta.
Amanda, también desvelada por los gritos, había
encendido una lámpara y sostenía en sus brazos a
Sestral, que lloraba atemorizado. Sus intentos por
calmarle resultaban inútiles, ahogados entre los
"suéltame" de Mellie, que luchaba desesperadamente
contra el aire hasta que se cayó al suelo.
Ilshat se acercó a ella, que se acababa de
despertar por el golpe, ye le tendió la mano. Ella
agradeció su ayuda y se levantó.
"Ha sido horrible. Quería..." miró a Amanda
meciendo a su hijo, mucho más calmado "...quería
atacarme".
"Vamos" le contestó Ilshat. "Si quieres podemos
hablar fuera de aquí".
Mellie parecía no tranquilizarse a pesar de que
sabía que había tenido una pesadilla. Estaba
temblando. Él la dirigió a su habitación y dejó que
tomara asiento. La miraba sereno y apenado, aquel
sufrimiento no iba a darle tregua ni en lo más
profundo de sus sueños.
"Cuéntamelo" le pidió. "Sácalo... te sentirás
mejor".
"No le veía la cara, pero quería tomarme por la
fuerza" comenzó. "Maldita sea, ya me han hecho
demasiado daño".
Sus palabras liberaron un torrente de lágrimas.
"¿Y qué has hecho?"
"Defenderme. Patadas, puñetazos, todo lo que he
podido. Pero no bastaba".
"Pero era una pesadilla" comentó él. "Ya ha
pasado, y no va a pasar en la realidad".
"Hay algo más" siguió. "Le he conseguido arrancar
un mechón".
Por supuesto, no lo tenía en la mano y lo sabía,
pero por alguna razón era un dato importante.
"Era blanco" dijo al fin.
Ilshat recordó a Cor. Sin duda, era él. Lejano y
perdido para siempre. Se lo hizo saber con una mirada
tierna que no necesitaba acompañarse de palabras.
"¿Por qué él?" se preguntó en voz alta.
"No tiene sentido" contestó Ilshat. "Nos perdió la
pista y no volveremos a verle. Además, no creo que sea
capaz de eso".
"¿De verdad crees que no nos va a encontrar
nunca?"
"Por supuesto" mintió él. "Si hubiera querido
encontrarnos, no habría tardado".
"Eso no me tranquiliza mucho" contestó ella
cabizbaja.
"Tal vez debamos ir a buscarle y hablar con él"
apostilló.
"Eso nunca" contestó una voz teñida de furia.
"Entonces, nunca" sentenció Ilshat. "Pero sácalo
de tu mente. Puedes con él, y ya sabes que me tienes a
mí".
Mellie se sonrojó. Había captado el mensaje. Se
levantó con prisa y se dirigió a su habitación
diciéndolo todo con una mirada de agradecimiento.
Ilshat perdió la cabeza un instante por aquella melena
oscura y aquel camisón claro diluyéndose en la
penumbra. Cerró los ojos y tragó saliva. Acababa de
descubrirse pensando lo impensable.
______________________________________________
Renovamos el Correo Yahoo!
Nuevos servicios, más seguridad
http://correo.yahoo.es
28 de Mayo del 699.
Yarik se había encargado de todo. Había ordenado
el entierro de Tom y había interrogado a los dos
ladrones. Poca información había sacado, pero era
suficiente de momento.
Y tan próxima como estaba la noche, con su
cortinaje de lóbrega espesura, hicieron un alto en el
camino para cenar y descansar. Los pensamientos de
todos eran extraños, confusos. Sólo centelleaba con
claridad la idea de acabar de un espadazo con la vida
de los dos asaltantes.
A indicación de Sakal, Cor intentó dar algo de
beber a Satia. Intentaba incorporarla, pero la
voluntad de ella, cada vez más extinguida, fallaba y
se dejaba resbalar de los brazos de él. Finalmente
optó por humedecer sus labios con una tela impregnada
en la sopa que estaban cenando. Y tuvo su efecto.
Satia se movió involuntariamente, asustándolo. Con
mucho esfuerzo y muy despacio, abrió los ojos a la
oscuridad del lugar. Y vio aquella cara tan familiar,
extrañamente amigable.
"Silas" dijo débilmente. "Me alegro tanto de
verte..." y volvió a quedarse dormida.
Cor la miró extrañado. ¿Por qué le había llamado
así? Debía estar delirando. Su frente estaba ardiendo.
Se lo hizo saber a Anna, que se acercó a ella para
rebajársela como pudiera.
Por supuesto, a Cor le intrigaba aquel nombre.
¿Era otro de los soldados? Sin duda, el nombre le
resultaba extrañamente familiar.
"Yarik" se dirigió a su superior. "¿Alguno de
estos soldados se llama Silas?"
"No, ninguno, ¿por qué?"
"Así es como me ha llamado Satia", se limitó a
contestar. "Está delirando por la fiebre".
"Es un amigo suyo. Le aprecia muchísimo" explicó
Yarik provocando una extraña mezcla de sentimientos en
Cor. "Se conocieron en el hogar de los Niños. Él ahora
es mercader".
Cor ya sabía todo lo que quería saber. Volvió al
lado de Satia, que dormía ajena a aquel amontonamiento
de ideas. Las puso en orden a la vez que los mechones
rubios de la soldado. Por fin recordaba: Silas era
quien se llevó a su hermana y su esposa. Se estaba
acercando a ellas. Sintió un nudo en la garganta...
ellas estaban en Estel, y sería mejor no entrar allí.
______________________________________________
Renovamos el Correo Yahoo!
Nuevos servicios, más seguridad
http://correo.yahoo.es
Estel - 81
Capítulo 11:
Parte 4: Ariel - La preocupación de Zâira
--------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 en Estel *
{ En el calendario esteliano Orgaladhah 12 de Laer }
Zâira suspiró aún reticente a hablar de lo sucedido en la Reina
Rubia pero al fin pareció decidirse y comenzó su relato:
-Vereis... es que en ese lugar... he visto algo que... ¡No sé si
debo contaroslo!
Ariel aguardó en silencio. La muchacha continuó:
-En esa cantina en la que trabaja la Señora Fíriel... yo... estaba
el esposo de mi tía Niniel.
Zâira se retorció las manos, nerviosa.
-¿Te ha visto él? -preguntó Ariel
-Le he saludado... no sabía qué hacer... pero, lo peor es...
-Dime- la alentó la dama, atenta
-No estaba...solo.... hablaba.... con una... con una muchacha no
mucho mayor que yo
-¿Que hizo él cuando le saludaste?
-Pues... se sorprendió mucho de verme ...quiso explicarme... me
dijo algo muy raro... algo que no es normal... como si quisiera
ocultarme cosas
Ariel no dijo nada, porque Zâira sólo tomaba aire para seguir pero
pensó para sí que era mejor no suponer lo peor de entrada.
-Dijo que era una descendiente de Tar Pharazhon... y entonces la
chica se rió a carcajadas ...dijo que se iba ... no sé ... había otro
hombre que le habló ...la citó para esa noche si no escuché mal.
-Veo que ha sido muy desagradable -dijo Ariel.
Zâira continuó hablando, describió a la muchacha
-Es...umbariana... pero no vive en mi barrio... y es muy, muy
guapa
Ariel sintió algo de intriga, se preguntó si no sería la muchacha que
había ido a ofrecerse a Halmir.
-¿Cómo es ella?- quiso saber
-Es... más alta que yo, delgada... de piel muy blanca y una
larguísima melena roja...y con los ojos grises... la llamó Azra
-¿Azra? -la elfa se sobresaltó al escuchar ese nombre, Zâira se
volvió a verla, le extrañó esa reacción
-Si...¿la conoce? -preguntó tímida
-Su nombre me es conocido- respondió Ariel, sabía que Zâira no
ignoraba la revisión llevada a cabo una vez al mes en la Reina
Rubia, pero no se lo mencionó.
-¿Creeis que debo advertir a mi tia?¿Verdad que no puede ser
descendiente de un rey?
- Creo que debes ser prudente, Zaira, es mejor que de momento
no le digas nada, hemos de pensar bien mientras podamos... yo
averiguaré ...aguarda un par de días...
-Eso haré -aseguró la muchacha, miró de nuevo a Ariel, se la veía
disgustada, demasiado para ser algo que no la tocaba en forma
personal, pensó.
Ariel se sumió en sus pensamientos y no volvió a hablar por unos
instantes, pensó en hacer vigilar a Azra, pero no podía pedírselo
a sus amigos los elfos y si le solicitaba un hombre al Capitán
Adromir tendría que explicar el motivo y avergonzaría a Níniel,
se le complicaba y acababa de asumir un compromiso muy
importante con los niños de la escuela de Pen Estel.
-Zâira- dijo, como para distenderse un poco- Mañana comenzará
su aprendizaje en las Casas el joven Merin, cuento contigo para
ayudarlo si tiene alguna duda.
-Por supuesto -aseguró la muchacha con una sonrisa.
28 de Mayo del 699.
Pronto se haría de noche. Los rayos que entraban
por la ventana ya teñían de naranja cada mota de polvo
que flotaba en el aire, cada pliego de papel ya
amarillento de por sí y a causa del paso del tiempo.
Quedaba muy poco, ojalá Sadoc no apareciera.
Pero cumplió con su amenaza. Le vi atravesar la
puerta con su semblante altanero. Odiaba esa actitud
en la gente, pero especialmente en él. Era la cúspide
de una enorme torre de defectos, y no amenazaba
precisamente con desplomarse.
"Buenas tardes", dijo sonriendo.
"Buenas tardes" repliqué con desgana.
"Tenemos una primavera calurosa" soltó simplón.
¿A qué venía ese comentario? ¿No se daba cuenta de
que no era bienvenido? Sería mejor que su visita fuese
breve. Ilshat parecía pensar lo mismo, lo miraba con
una mezcla de prisa y desprecio.
"Venía a buscar mi encargo" dijo.
Al menos parecía que no tardaría mucho en irse.
Ilshat se adelantó con el libro que había estado
copiando Vardamir.
"Lléveselos" le dijo extendiéndole el original y
la copia.
Se limpió la mano en la camisa. Sadoc pareció no
darse cuenta y, si lo hizo, seguramente le había
divertido. Sabía que nos daba asco y disfrutaba
provocándonos. Poco le habíamos visto, y con eso
bastaba.
Empezó a pasar las hojas de su nuevo libro,
sonriendo entre dientes. Yo estaba ansiosa por que él
se fuera del taller, pero parecía deleitarse en
hacernos esperar. Y también en intentar ponerme
nerviosa. Vi cómo me miraba con la más desagradable de
sus sonrisas como estandarte.
"Buen trabajo, sí señora" dijo pensando que tal
vez era yo quien había cedido a sus caprichos "cuidado
y limpio, ¿cuál es su precio?"
"El que habíamos dispuesto" contesté, "¿no lo
recuerda? El doble de lo que nos iba a dar en
principio".
"Cuatro monedas de oro entonces" dijo extendiendo
con ellas la mano, esperando tal vez que las recogiera
de allí.
Ante mi mirada de desaprobación, las dejó sobre la
mesa. Era mucho más de lo que habíamos pactado, pero
no iba a hacérselo notar. Vardamir tenía que recibir
su parte del dinero, lo necesitaba mucho más que
nosotros.
Sadoc se dirigió hacia la puerta y habló.
"¡Es para mi futuro yerno!" ladró. "Mi niña se
casa".
La recordaba... él la había pintado en su última
visita como una joven muy decente... mucho más que yo,
por supuesto. Algo no me cuadraba.
"¿Y le regala eso?" le pregunté. "Ya veo cuánto
aprecia a su hija" seguí a modo reprobatorio.
Sadoc no contestó. Al parecer se había ofendido
con mi pregunta, si es que un hombre inmoral se podía
ofender con algo. Se despidió con un sonido que no
reconocí como palabra y cerró la puerta tras de sí.
"No quiero que vuelva" le dije a Ilshat. "Espero
que se lo piense antes de venir".
Ilshat sonrió.
"Parece que contigo le han quedado las cosas muy
claras, espero que a partir de ahora sólo venga lo
imprescindible. O mejor aún" djo mirando los libros de
contabilidad "que no sea él quien venga a buscar todo
esto".
"No creo que se le ocurra" dije yo al fin. "Sin
duda es lo peor que hay en todo Estel, y mientras siga
estando aquí no podremos estar tranquilos".
______________________________________________
Renovamos el Correo Yahoo!
Nuevos servicios, más seguridad
http://correo.yahoo.es
Yarik resoplaba poco menos que como un toro. ¿De dónde habrían salido una compañía tan inútil? Hasta entonces había logrado salvar el pellejo de todos, pero precisamente en aquel último instante, todo se complicaba.
Trató de serenarse a la par que contemplaba las torpes maniobras de Cor en la pierna herida de Satia. Era evidente que aquiel hombre en su vida habia empuñado un arma.
Lleno de ira examinó los preparativos para enterrar a Tom y tras renegar para sus adentros, se dirigió a los asaltantes. Por lo menos habían podido detenerlos y atarlos a un árbol.
- ¿Cómo te llamas? -Preguntó al más grande de tamaño. Algo le decía que era el jefe.
- Sakal -Contestó el haradrim tras escupir en el suelo.
- ¿Y tu?
- No habla tu lengua -Contestó Sakal. -Se llama Dâur.
- ¿Tu eres su jefe?
Sonrió.
- Ya no tenemos jefes...
- ¿De dónde venís?
- De las galeras.
Debía de ser cierto. Sus ropas, paupérrimas, no indicaban lo contrario y sus pies calzaban zapatos que no les pertenecian. También la robustez de los brazos anunciaba los penosos trabajos del remo.
¡Lo que nos faltaba! -Pensó el muchacho. Dos condenados de Umbar. A lo mejor hasta eran gente decente, embrutecidos por la tiranía...
- En Estel sereis juzgados por asesinato e intento de robo... Si nos hubierais pedido ayuda os la habríamos dado...
¡Hola!
Como dice el asunto, en mi mensaje anterior
olvidé cambiar el título, precisamente, en el asunto del
mensaje, el correcto era:
Ariel - La ayuda prometida a Fíriel
Bueno, eso era todo, pero aprovecho para unirme a lo
dicho por Naredriel, si tienen ganas, coméntenos algo
sobre la historia.
Y a los últimos que han entrado a la lista, sean
bienvenidos y espero que lo pasen bien.
Saludos
Luinilien
Estel - 80
Capítulo 11:
Parte 3: Ariel - La ayuda prometida a Fíriel
------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 por la tarde en Estel *
{ En el calendario esteliano Orgaladhah 12 de Laer}
Mientras Ariel entraba a la escuela y saludaba a la maestra y a
sus alumnos, Zâira había ido en busca de Fíriel a la Reina Rubia
y acompañada por ella llegó a la escuela.
Golpearon a la puerta de la escuela e Inziladûm abrió. Zâira se
adelantó para saludarla con un beso:
-Hola Inziladûm ¿estás bien?-le preguntó
Fíriel aguardaba detrás, nerviosa y preocupada por su aspecto,
contempló apenada sus ropas de trabajo, sucias y sudadas.
-Sí, Zâira y... ¿los demás....?-dijo la maestra
-Bien... -miró a Ariel, quien notó enseguida que Zâira estaba
perturbada, con el rostro desencajado, pensó en preguntarle
durante el regreso si le había sucedido algo, la joven continuó
diciendo -He traído a la Dama Fíriel.
- Señora...- dijo Fíriel, arrojándose a los pies de la elfa.
Ariel se apresuró a detenerla y la ayudó a levantarse
-¡No hagais eso por favor!-le rogó azorada
-Pasad a mi despacho -propuso Inziladûm- niños, vosotros
al recreo.
-Pasemos -le dijo Ariel invitándola mientras agradecía a la
maestra con una sonrisa.
Entraron y Ariel cerró la puerta. Fíriel estaba nerviosa, se
retorció las manos, que olían a lejía
-Tranquilízate, por favor -le dijo Ariel- he venido a contarte
sobre la ayuda que recibirán tú y tu familia
-Oh Señora...yo no sé cómo agradecerle...
-No es necesario -dijo Ariel con una sonrisa dulce -sólo espero
que en verdad les resulte útil, ojalá pudiera hacer más -pensó
en Brandir con impotencia
-Hace mucho..mis niños...
-Lo primero es que se alimenten bien - prosiguió la elfa- Puedes
ir a buscar lo que necesites al comercio de Elenion, ya lo he
hablado con Halmir y le he dado una lista aproximada, pero
estás autorizada a pedir lo que necesites, no sientas ninguna
vergüenza de ir
-Pero no podré pagarle ni devolveros a vos nada...
-No tienes que pagarle nada, y en cuanto a mi si tus hijos crecen
sanos y fuertes me daré por bien pagada
Los ojos de Fíriel se llenaron de lágrimas de agradecimiento
-Sois tan buena... yo no merezco eso...
-Claro que sí -dijo Ariel haciendo un gesto para tranquilizarla
-Mi hija mayor puede trabajar para vos, sin cobraros... es
obediente
-Tu niña debe estudiar -dijo Ariel -y luego, cuando tenga unos
años más tal vez sí quiera trabajar conmigo
-Sí, claro estudiará.
Fíriel hablaba con voz temblorosa, desbordada por lo que
consideraba un exceso de generosidad de parte de la Dama
Ariel.
-Por eso te he pedido que vengas a la escuela, para ver la
educación de tus hijos
Hablaron entonces de la educación de los hijos de Fíriel, la elfa
le explicó de qué manera la ayudaría.
Luego salieron y fueron a reunirse con Inziladûm y Zâira, que
habían aprovechado ese tiempo para conversar.
Ariel se despidió cariñosamente de los niños de la escuelita y se
fueron, caminaron hablando acerca del Noveno Distrito de Pen
Estel hasta llegar a la Reina Rubia. Fíriel se despidió y repitió los
agradecimientos antes de entrar.
La elfa y Zaîra continuaron su camino de regreso a las Casas de
Curación, era el momento adecuado para preguntar a la
muchacha la razón de su nerviosidad y aprensión.
-Zâira - comenzó Ariel- ¿Te ocurrió algo cuando fuiste a la
Reina Rubia? Volviste muy nerviosa ¿Me lo quieres contar?
La muchacha la miró
-Ha sido tan desagradable, no tiene idea... -comenzó.
-Cuéntame -la alentó la Dama, mientras se adentraban en el barrio
de los artesanos con paso rápido.
Azra estaba acostumbrada a que antes de quitarle la ropa con las manos lo hicieran con el pensamiento, conocía la lujuria y sus matices y también sabía qué era pasearse por el filo de la obsesión de un hombre.
La mirada de Nerek delataba aquella impaciencia, aquella lucha enfermiza entre el deber y la obligación. Azra supo, sin pretensiones, que estaba allí esperándola.
Le sonrió, disfrutando de la pequeña venganza de no haberle ido a ver la noche anterior.
- ¡Hola, preciosa! -Saludó él con una especie de sonrisa enigmática.
- Te debo una disculpa, -dijo ella acercándose insinuante, felina.
Nerek arqueó una ceja, mientras Azara vio, por el rabillo del ojo a Mungo haciendo un gesto a alguien, cosa que puso en tensión a Nerek.
- Estaba cansado... solo noté que no habías venido al despertar.- Farfulló escrutando a su alrededor.
Un hombre de mediana edad, barbado y severo, se dirigía a ellos. Azra lo ignoró:
- Entonces me alegro de no haberte interrumpido -Repuso ella dulce a Nerek.
- Nos queda pendiente... ¿Para esta noche? - Preguntó él con cierta ansiedad. El hombre de la barba oscura se les acercaba.
- Disculpe - Le interrumpió el hombre aquel.
Nerek lo miró con desagrado, retador.Azra sonrió divertida. El día anterior la había estado mirando.
- Desearía hablar con esta Dama... cinco minutos...¿Sería posible?
Tenía acento de Umbar.
Debía de ser uno de aquellos sabelotodo expulsados por Ankarel.
La mirada de Nerek se llenó de matices despectivos.
- Está conmigo ¿vale?- Dijo con el más desagradable de los tonos. Azra sabía que lo tenía rondando hambriento sus anzuelos.
- Sólo serán cinco minutos... aquí mismo... sólo quiero hablar con ella...
Nerek la miró, molesto, como esperando que ella se negara, pero a Azra el umbariano la llenaba de curiosidad.
- Está bien -Farfulló Nerec con desagrado, para sentarse en un taburete no muy lejano y pedir a Mungo una cerveza.
- Me llamo Khôrbâlik... -Se presentó el barbudo en Adunâico, con un tono ceremonioso.
Azra escuchaba al umbariano viendo la espalda de Nerek, sabiendo que sin duda trataba de descifrar lo que decían,sabiendo que la lengua antigua de Númenor le doblaba la dificultad. Además hablaban deprisa.
El hombre, que aseguraba conocer bien la historia, le hablaba de cosas sucedidas hace tiempo, de una Princesa de Númenor, de una casa noble. Azra no veía adónde quería llegar. Probablemente había sufrido horrores bajo Ankarel... Una punzada de compasión hacia el desquiciado era lo único que la motivaba a dejarle hablar.
- Y vos sois la descendiente de ese linaje antiguo.
Nerek se volvió al escuchar esas últimas palabras.
Azra ya no pudo reprimir una carcajada sonora, casi cruel.
El hombre parecía perplejo y molesto ante la reacción de Azra.
- Y ¿Qué es lo que queréis? -Preguntaba Azra.
En ese momento una muchacha, por detrás de Nerek, preguntaba por la sirvienta. Mungo murmuró que iba a por ella.
- ¿No está claro lo que quiero muchacha? - Preguntó Khôrbâlik
Su voz atrajo la atención de la doncella recién llegada que exclamó con un grito de horror:
- ¡Tío! -
El umbariano se volvió a ella y enrojeció:
- ¡Zâira! ¿Qué haces aquí? -Respondió casi con un murmullo sordo- Yo... no es lo que crees...
- ¡Eres un...! ¿Y tu esposa...? ¡Oh, tía Niniel no merece esto!
- Zâira, mira...ella es en realidad, esta chica es descendiente deTar Phârazhon...es... es una Princesa de Númenor...
Azra reía ya a carcajadas:
- Inclínate, muchacha... ya le oyes - Decía entrecortadamente.
También Nerek sonrió.
- Y ahora, si me disculpáis, tengo una cita... pese a que me lo he pasado inesperadamente bien - Añadió cubriendo la elegancia algo provocativa de su vestido con una discretísima capa de color gris, sin dejar de reír.
Nerek se puso en pie.
- ¡Azra! -La llamó.
Ella, ya en la puerta, se volvió.
- ¿Esta noche? ¿A eso de las once? ¿En mi habitación?
Azra sonrió. La voz siempre distante del hombre no podía disipar los matices de angustia
- Está bien... -Concedió.
- ¿Prometes que vendrás? -insistió entre desconfiado y suplicante
Estel - 79
Capítulo 11:
Parte 2: Ariel - Una visita a la escuela de Pen Estel
--------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 por la tarde en Estel *
{ En el calendario esteliano Orgaladhah 12 de Laer}
Llegó la tarde y Ariel mandó llamar a Zaira y le explicó para
que la necesitaba. Luego ambas se pusieron en camino a la
escuela de Pen Estel.
Por el camino conversaron, mientras Ariel observaba como el
aspecto de la ciudad iba desmejorando a medida que se
acercaban a Pen Estel.
-Mi hermana trabaja aquí de maestra, mi padre no lo entiende
...Inziladûm podría aspirar a algo mejor -comentó Zaira con
algo de desagrado en la voz.
-Enseñar es una tarea muy noble y más cuando se enseña a los
humildes- le dijo Ariel dando mucha importancia a la labor de
la joven maestra.
-Pero cualquier otra podría hacerlo... venid...por aquí.
Ariel contempló las casas cada vez más pobres y precarias, a
medida que se adentraban en Pen Estel. "La pobreza se ha
convertido en miseria" -pensó muy triste y abatida.
Zaira la guió por un callejón y allí estaba la humilde escuelita.
Los niños cantaban las tablas de multiplicar, sus voces llegaron
a oídos de la elfa.
-Zaira, has de hacerme un favor -le pidió con cierta reticencia-
¿Podrías ir hasta la reina Rubia y avisar a Fíriel que yo la espero
en la escuela y deseo hablarle? Discúlpame por hacerte entrar en
ese sitio.
-Iré enseguida -respondió la muchacha confusa por la
incomodidad de la Dama al pedirle algo tan simple.
Ariel empujó suavemente la puerta del aula.
Cuando la puerta se abrió se levantaron todos los alumnos.
-Buenas tardes -dijo Ariel -disculpen la interrupción
Inziladûm se levantó.
-Por favor, Dama Ariel, entre...no esperábamos su visita-
Niños, la Dama Ariel, ¿Recordais que hablamos de ella? Se
ha dignado en venir a visitarnos, Saludadla.
-Buenas tardes niños -dijo Ariel con una sonrisa
-¡¡¡Buenas tardes Dama Ariel !!! -respondieron a coro
-Pueden sentarse- dijo dulcemente ella
-La Dama Ariel -comentó Inziladûm- se preocupa por todos
los estelianos, también por nosotros
-Así es -Ariel sonrió disimulando la tristeza que sintió al ver
el barrio.
La maestra le ofreció presentarle a los niños, fue diciendo
sus nombres y cada alumno se levantó y la saludó. Todos
estaban bastante mal vestidos y muy delgados.
Ariel fue saludando y sonriendo a cada uno, mientras veía
sus ropas pobres y su aspecto, pensó que podría hacer por ellos.
-Estos niños -dijo Inziladûm- son afortunados. Alguno de los mas
mayores han dejado de estudiar para trabajar en la mina de
Sadoc, otras niñas deben quedarse en casa a cuidar hermanas
más pequeñas.
-Esa mina no es sitio para niños -dijo Ariel triste- quisiera poder
hacer más.
-Pen Estel da refugio...pero hay pocas posibilidades de salir de él-
agregó Inziladûm
-Pero podría mejorarse ... -murmuró Ariel
-Tendríais mi apoyo, que apenas vale nada en lo que propongais.
-Sería valioso cualquier apoyo -aseguró la elfa.
-Tal vez... crear un comedor... un aula para los más pequeños
-Yo había venido a hablar especialmente de unos niños pero he visto
que todos estos niños necesitan ayuda, tendré que hablar con los
consejeros que se encargan de cada tarea y conseguiré el dinero
necesario, te doy mi palabra- le prometió Ariel
-Hareis un gran bien a estos niños, triunfará la justicia sobre la
desigualdad
Ariel sonrió asintiendo
-También podríais... pero para eso es preciso ser audaz... -dijo la
maestra dudando
-Dime por favor -pidió Ariel
-Obligar a Sadoc a poner un maestro a los niños que trabajan en la
mina... que al menos una hora al dia aprendan...y que les pague ese
tiempo como si trabajaran...
-Me temo que en este momento Sadoc tiene aquí más poder que
yo, me enviaría a su abogado para quejarse de una orden
semejante...pero intentaré hacer algo, aunque no tan audaz- dijo
Ariel pensativa.
-De nuevo os agradezco el gesto que esteis pensando. No podemos
agasajaros con mucho pero ¿quereis sentir una canción? Sus voces
son hermosas
-Acepto encantada -dijo la Dama, que también cantaba y muy
dulce. La canción le era conocida, una de las canciones que se les
enseñaba siempre a los niños y Ariel, cuando ya la canción
finalizaba, cantó también uniendo su voz al coro.
Al terminar la canción Inziladûm dijo:
-Vardamir, mi compañero se ocupa de los niños más mayores
Ariel asintió con la cabeza
Me gustaría hablar con él también -dijo-seguramente ya tendremos
ocasión de encontrarnos
-Por supuesto, en cuanto lo deseeis tanto él como yo podemos ir
a veros- ofreció la maestra
-Será pronto, en cuanto tenga buenas noticias para darles
-prometió Ariel -Por cierto, he de decirte a quien espero, a Fíriel
-Podeis pasar a a mi pequeño despacho, si deseais algo de
intimidad
-Gracias -dijo Ariel con una sonrisa
Era cerca del mediodía cuando Azra despertó de su sueño, como casi siempre inquieto, y junto con Bawâb bajó a almorzar. A las dos les gustaba sentarse con Hilde y comer juntas. Aquella tarde Azra se había esmerado con el peinado y llevaba un impresionante vestido azul. Nadie podía dejar de mirarla.
- Estáis flacas -las criticaba la obesa cocinera.
- ¡Siempre dices lo mismo! -Contestaba Azra, mientras Bawâb comía, más o menos deprisa, según el menú del día.
- Porque es verdad, Azra... ¿Ayer cenaste?
- No...
- ¿Y hoy? ¿Cenarás?
- Sí, hoy sí.
-¿Seguro?
- Seguro... voy a ver a Drambor... Volveré printo y con los bolsillos llenos. Creo que hasta me acostaré temprano...
Bawâb hizo un gesto de disgusto.
- No se como puedes... - musitó.
Hilde rió.
- ¡Yo no sé cómo puede él!
- Es un hombre vigoroso, pese a su edad -Apostilló Azra.
- Y tu una maestra en tu oficio, si logras despertarle del letargo de sus muchos años.- Replicó Hilde.
- ¿Se quita el parche del ojo tuerto? -Preguntó Bawâb con cierta repugnancia.
- Paga bien y es gentil -Repuso Azra dando por terminado el ágape.- Y si me disculpáis me voy. ¿Estoy guapa?
- Impresionante Auphel, como siempre...- Repuso Bawâb mirando el postre con gula.
Estel - 78
Capítulo 11:
Parte 1: Ariel - Visitando con Merin el hogar de los niños
--------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 cerca del mediodía en Estel *
Luego de recorrer el corto trecho que los separaba del hogar
de los niños, Ariel y Merin llegaron al mismo y fueron recibidos
enseguida por Dungîl el administrador.
Ariel los presentó:
- Dungîl, este joven es Merin, mi nuevo aprendiz, Merin, el
caballero es el administrador de este hogar.
Se saludaron con los respectivos "mucho gusto, encantado".
Era un hombre de unos cincuenta años -observó Merin con
atención- algo obeso, simpático.
-Hemos venido sobre todo para que Merin conozca a los
niños -le dijo Ariel antes de que el administrador comenzara
a detallarle otro tipo de problemas- ha de hablar con
Varainen cualquier tema que tenga que ver con dinero, él ya
tiene mis órdenes -le tranquilizó.
-Pues entonces adelante -dijo Dungîl disimulando su disgusto,
Varainen era eficiente pero no era como hablarlo con ella, que
nunca olvidaba un pedido, por insignificante que fuera.
-Ven -le dijo Ariel a Merin y lo llevó adonde jugaban varios de
los niños, todos se levantaron al verla -¡Dama Ariel!-exclamaron
a coro y compitieron por ver quien la abrazaba primero.
Ariel se acercó a ellos con una sonrisa -¡Niños, con calma,
los abrazaré a todos! -dijo agachándose para abrazar a uno
de los más pequeños. Los otros la rodearon aguardando su
turno.
-Les presento a Merin -dijo Ariel entre abrazo y abrazo-
salúdenlo niños.
Varios se acercaron al joven con curiosidad, él los miraba con
algo de timidez -Buenos dias niños -dijo formal
-¡Buenos días, señor Merin! -fue la respuesta.
Ariel sonreía. Sólo le faltaba abrazar a uno, que era más
tímido y se había quedado atrás.
-Ven, Lindir -lo animó Ariel extendiendo hacia él sus brazos
-¡Espera niño! -la interrumpió la voz de una de las cuidadoras.
Lindir se detuvo.
-Disculpe Dama Ariel -dijo la cuidadora- pero tiene las manos
sucias, no puede abrazarla así.
-Nenariel, lo has asustado -Ariel le habló de nuevo al niño-ven
Lindir-dijo acercándose a él.
La cuidadora trajo un paño húmedo para limpiar las manos del
pequeño.
-Déjame a mí -dijo la elfa, la muchacha se veía cansada y Ariel
comprendía que no era lo mismo venir por unos minutos y
abrazar a los niños que cuidarlos el día entero-¿mi vida, me das
tus manitos? -le pidió con voz compradora, el niño se las acercó
y en un segundo ella las limpió - Y ahora quiero mi abrazo -pidió.
El niño no se hizo rogar y Ariel lo levantó en brazos y se puso de
pie con Lindir aferrado a su cuello.
Merin por su parte era sometido a un interrogatorio por los
niños más grandes "¿de donde vienes? ¿cuantos años tienes?
¿te gustan las tartas? porque hoy almorzaremos tarta de
verdura" y así seguía la conversación con el joven respondiendo
las preguntas y Ariel que lo observaba divertida con Lindir en
brazos.
El joven miraba a los niños, eran como los pequeños hobbit,
sonrió tímido, pero sus respuestas demostraron que estaba
habituado a ese tipo de preguntas: "Vengo de Bree, donde
estuvo Bilbo Bolsón en su día" "Sí, tengo unos 23 abriles" "A
ver si estas tartas son como las de la tía Matoso"
-Ven Merin -lo invitó Ariel-vamos a recorrer el hogar -y lo
llevó por todo el lugar, mostrándole las habitaciones, las aulas,
el huerto, la cocina, la sala de las curaciones, la sala de juegos,
la biblioteca y la sala de las comidas, con una gran cantidad de
presentaciones y saludos en cada lugar.
La hora del almuerzo se acercaba y Alairien, la mayor de las
maestras y esposa del administrador vino a invitarlos a comer
con ellos.
-No podemos rehusar una tan cálida invitación-dijo Ariel-
¿te quedas Merin?
-Será un honor para mí, por supuesto- respondió cortésmente
el muchacho.
-Pero he de pedir a uno de los niños más grandes que avise
a mis invitados de la casa de huéspedes que almorzaré aqui,
-prosiguió diciendo la elfa dirigiéndose a Alairien- sobre todo a
Berion, si no se encuentra allí estará en mi casa esperándome.
-Enseguida -respondió la mujer y le dio la orden a uno de los
niños que salió corriendo a cumplirla.
-¡No corras! -le gritó la maestra, pero ya se había ido.
Aquella extraña cabalgata de soldados
apesadumbrados cruzó el bosque con dirección a Estel.
Tres objetivos tenía: enterrar a uno, salvar a otra y
condenar a otros dos. Sin duda era un día nefasto para
ellos.
Pero lejos de ir en silencio, las palabras fluían
sin cesar. Impregnaban el aire, cargadas de miedo y de
esperanza, de incertidumbre en suma.
Aquellas palabras estaban destinadas a evitar otra
muerte.
"Satia, escucha" comenzó Cor. "Debes mantenerte
despierta, es la única forma de seguir con vida. Pase
lo que pase... no te duermas".
Satia lo intentaba como buenamente podía. Ya se
encontraba bastante aturdida por la pérdida de sangre.
Al menos, le habían lavado la herida antes de
emprender el camino, pero media vida oscurecía sus
ropas, y no volvería a ella.
"Cuéntame algo de ti, Satia" siguió él.
Ella luchaba por mantener su atención. Pero los
párpados le pesaban cada vez más y su voz a duras
penas se dejaba oír. No debía cerrar los ojos, pero no
podía evitarlo. Hacerlo con fuerza parecía ser lo
único que la mantenía a flote.
Y, mientras, la herida despertaba cada vez más. El
dolor iba a ser su salvación. Le hizo consciente de sí
misma y de lo que le había ocurrido. Comenzó a moverse
sobre la parihuela como si quisiera desprenderse de su
pierna, asustando a los que la transportaban, entre
ellos su nuevo confidente.
"¿Estás bien, Satia?" le preguntó.
"No... sí... no te preocupes" le costó articular.
"Háblame, Satia, o canta si quieres, pero no te
dejes vencer ahora".
"¿Quieres que te cuente mi vida?"
"Cuéntame lo que quieras, Satia, pero aguanta,
cada vez queda menos" contestó él sin saber si era
cierto, si había esperanzas.
Satia, Satia... su nombre resonaba en su mente. De
una llamada límpida había pasado a ser un eco sordo,
una sombra de sonoridad irreal.
Satia, Satia, Ssssssssssss... Su mente, su vista,
todo se nubló. De nada había servido. Bajo la luz del
día había caído en un sueño incierto que desesperó a
Cor, quien no pudo evitar gritar.
"¡Satia! ¡Despierta!" tronó su voz haciendo
temblar a los soldados. "¡No puedes hacerme esto!" y
se arrepintió al instante de sus palabras.
"Déjala, Cor" intervino otro de los soldados.
"Estel aún está lejos. Déjala dormir, bastante has
hecho con lograr que dejara de sangrar".
Cor estaba intranquilo, y su compañero se dio
cuenta.
"No te preocupes" dijo sonriendo. "Es Satia. Ni
esto ni nada puede matarle".
______________________________________________
Renovamos el Correo Yahoo!
Nuevos servicios, más seguridad
http://correo.yahoo.es
Subject: Re: [Valinor] Mil disculpas, pero necesito saber como inscribirme
De Éowyn > esta no es la lista del > Smial Valinor Ah, pero si le gusta... ¡que se quede! Bienvenidos a los dos (y a los que hayan entrado aunque no hayan escrito nada). Don't fear the reaper. Shulamithie.
______________________________________________ Renovamos el Correo Yahoo! Nuevos servicios, más seguridad http://correo.yahoo.es
No virus found in this incoming message. Checked by AVG Anti-Virus. Version: 7.0.344 / Virus Database: 267.11.13/124 - Release Date: 07/10/2005
Estel - 77
Capítulo 10
Parte 10: Ariel - Conociendo a Adrahir
----------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 por la mañana en Estel *
Media mañana. Ariel ya estaba de regreso en las Casas de
Curación. Pronto, sin duda, llegaría Berion con el joven Merin y
Balduin.
Momentos después alguien llamó a la puerta de su despacho.
-¡Adelante! -dijo Ariel con el tono dulce que casi siempre
empleaba.
Se abrió la puerta y entró Berion acompañado de un joven alto,
de cabellos negros y ojos grises.
-Buenos días, Ariel -la saludó Berion -he traído al joven Merin
-continuó -Merin, la Dama Ariel -presentándolos.
Ariel sonrió. Se puso de pie y dio la vuelta al escritorio para
ir a recibirlos.
-Buenos días a los dos -dijo - Merin, es un placer conocer a
quien la Dama Estelmirë tiene en tan alta estima.
El joven le devolvió la sonrisa e hizo una reverencia ante Ariel
-Es un honor para mí conocerla Dama Ariel -respondió galante
-Veo que no ha venido el mediano -dijo ella -quería conocerle
también pero sin duda ya habrá una ocasión.
-Los dejaré solos -dijo Berion--¿Necesitarás que regrese luego
Ariel? -preguntó antes de retirarse con una leve reverencia.
-Sí, creo que sería conveniente, pero ve a mi casa a la hora del
almuerzo, allí estaremos- respondió ella.
Ariel regresó tras el escritorio e invitó al joven a sentarse.
-Merin -dijo -Me ha comentado la Dama Estelmirë que desea
para vos la mejor educación y le he mencionado que podréis
trabajar en las Casas de Curación bajo mi supervisión en principio
y luego bajo la de otros sanadores también, aquí podrás aprender
mucho, no sólo sobre enfermedades y su cuidado y prevención
sino sobre las necesidades más básicas de las personas.
-Estaré feliz de trabajar aquí -dijo el joven un poco nervioso pero
la mirada de la Dama Ariel era muy dulce y transmitía confianza.
-También deberás completar tu educación en otros campos-
prosiguió Ariel -¿Puedes decirme qué clase de formación has
recibido hasta ahora?
Merin meditó unos momentos en ello. Luego respondió:
He sido educado en el respeto a los mayores. Conozco de Historia
y Geografía del mundo y sé arar campos -dijo, dubitativo.
-Podrás completar lo que te falta -continuó Ariel -y dime
¿cómo te han tratado desde que llegaste a la ciudad?
-Muy bien -dijo Merin -Ya sabrá que estamos en la casa de
Vardamir, es un joven muy agradable, nos han tratado con
gran cortesía y Berion ha sido muy amable también
-Bueno -dijo Ariel -¿entonces te agradaría seguir allí? Yo me
encargaré de pagar el alquiler para ustedes.
-Muchas gracias -dijo el joven un poco inquieto- sí, sería
agradable seguir en esa casa
-Y además no llamaría la atención -le dijo la elfa -Porque,
como me advirtió celosamente la Dama, has de pasar lo más
desapercibido posible, pero siendo mi aprendiz podré llevarte
conmigo a conocer otros lugares de Estel y no parecerá
extraño.
-Estaré encantado- dijo el joven. Entonces ella "sabía".
Con un poco más de confianza, bajó la voz y murmuró:
-También sé algo de protocolo y del uso de la espada, aunque
no he tenido ocasión de probarme en ello.
Ariel asintió.
-Espero que además de aprender muchas cosas nuevas
puedas ser feliz aquí -le dijo -o sentirte cuando menos a
gusto en esta ciudad. Si en algún momento deseas contarme
algo o tienes cualquier duda, no vaciles en venir a hablarme,
que yo estaré dispuesta a escucharte y si me es posible, darte
algún consejo o guía.
Su voz sonaba tan dulce y protectora y sus ojos como el claro
cielo del mediodía reflejaban la sinceridad y cariño que había
en esas palabras, que el joven no pudo menos que sonreír a
la Dama y asegurarle que así lo haría, si precisaba ayuda o
consejo, acudiría a ella. Le recordaba muchísimo a la dama
Tinúviel de los Súlhini. Supo que con ella estaría a salvo.
Ariel se puso de pie y le pidió al joven que la acompañara
a recorrer las Casas de curación, le fue presentando a los
sanadores y demás empleados que encontraron en los pasillos.
-Este joven es Merin, mi nuevo aprendiz a partir de mañana,
cuento con que le ayudarán en todo -decía a cada quien lo
presentaba.
Fugazmente también pasaron por el cuarto de los mineros y lo
presentó a Narmo, aprovechando para decirle al elfo que
debía hablar con él, posiblemente por la tarde si los tiempos
se lo permitían y que también necesitaría a Zaira, por lo que
le rogaba que buscara otro ayudante "sólo por esa tarde"
recalcó y Zaira le dedicó un "cuando usted me necesite
allí estaré dama Ariel".
Narmo, entre tanto, clavó sus acerados ojos en el joven y,
aunque no dijo nada, estaba claro que vislumbraba algo más
allá de la simple apariencia.. Merin a su vez pensó que aquel
inmenso Elfo no se distinguía de los demás solo en su tamaño
y algo parecido al temor se despertó en él. Quizá
secretamente incluso agradeciera que su tutora fuera la dulce
Dama. Era como contemplar un mar en calma que podía
cambiar en cualquier momento. Merin se recordó a sí mismo
que esa gente probablemente no conocía el mar. Sintió una
punzada de tristeza al recordar el mar que, desde hacía tantos
años no veía.
Luego del recorrido, rápido a pesar de todo, al girar en un
pasillo se encontraron de nuevo frente al despacho de Ariel
-Ahora -prosiguió la elfa- he de hacer una visita al Hogar de los
niños, es un lugar precisamente que está destinado a niños
huérfanos, mi madre lo creó hace muchos años y mantenerlo es
una de las tareas en las que más celo he de poner, quisiera que
me acompañes a conocerlo, puesto que también un sanador
es necesario allí muchas veces.
-Lo que usted diga es un placer para mí- dijo el joven
apresuradamente.
Ariel le respondió con una sonrisa
-Vamos entonces -dijo.
Y allá se fueron los dos, saliendo por una entrada lateral de
las Casas de Curación que quedaba enfrente a la casa de
huéspedes y de allí se dirigieron a la siguiente cuadra hacia
el sur que estaba ocupada en su totalidad por el Hogar de
los niños.
Subject: Re: [Valinor] Mil disculpas, pero necesito saber como inscribirme
De Éowyn > esta no es la lista del > Smial Valinor Ah, pero si le gusta... ¡que se quede! Bienvenidos a los dos (y a los que hayan entrado aunque no hayan escrito nada). Don't fear the reaper. Shulamithie.
______________________________________________ Renovamos el Correo Yahoo! Nuevos servicios, más seguridad http://correo.yahoo.es
No virus found in this incoming message. Checked by AVG Anti-Virus. Version: 7.0.344 / Virus Database: 267.11.13/124 - Release Date: 07/10/2005
De Marta
> es cuestion de que alguien se anime a empezar
Y si es con un bautismo de sangre, estoy más que
inspirada. :P
Ahora en serio, a ver si me pongo esta semana.
Tengo alguna idea, pero vaga (como la autora).
Don't fear the reaper.
Shulamithie.
______________________________________________
Renovamos el Correo Yahoo!
Nuevos servicios, más seguridad
http://correo.yahoo.es
28 de Mayo del 699.
Faltaba poco para el alba, pero el cielo seguía
negro como el vacío. Ni siquiera la Luna paliaba la
ceguera a la que los soldados estaban condenados, pero
poco les importaba si dormían amparados por un
vigilante.
A la negrura de la noche le acompañaba un silencio
sepulcral, roto por la voz de la mula que llevaban.
Aquello despertó a Satia.
Se levantó espada en mano, segura de que todo se
debía a la presencia de un enemigo. Juzgó más prudente
acercarse con sigilo que dar la voz de alarma y se
acercó a la mula.
Allí vio el cuerpo sin vida del que había sido su
compañero hasta entonces. Poco valorado, sin duda, por
su cínica mente y su deshinchado corazón. Tiempo
habría de darle sepultura... en ese momento había que
asegurarse de que no cayera nadie más.
Y entonces los vio, a la luz de la hoguera, que se
hacía cada vez más exigua. Parecían dos haradrim, pero
ella no habría puesto la mano en el fuego por esa
suposición. Ahora su mano estaba aferrada a la espada
como si se hubiera fundido con ella.
La noche atacó primera. Satia supo atajar el golpe
con el filo de su arma y devolvió el ataque, cortando
sólo el aire. Se sintió indefensa, ante más de un
adversario no tenía nada que hacer y lo sabía...
siempre había sido ése su punto flaco. Y el acero de
pasada sobre su muslo corroboró sus pensamientos.
Cayó al suelo profiriendo un grito que despertó a
los demás. Le sorprendió descubrir que la herida no le
dolía, a pesar de sangrar escandalosamente e impedirle
levantarse. Sin soltar la espada intentó atacar a los
haradrim desde el suelo.
Cor fue el primero en llegar. Sin decir nada
improvisó un torniquete. ¿Qué otra cosa podía hacer?
Mientras, los demás soldados reducían a los dos
atacantes con bastante dificultad.
Algo fallaba. Cor no había conseguido cortar el
torrente de sangre de Satia, que miraba su herida con
un terror que nunca había imaginado. Él no era más que
un actor en aquella compañía de guerreros, y ella no
podía ignorarlo en ese momento.
Fue uno de los haradrim quien le indicó cómo debía
hacerlo. Cor no quiso darle crédito, pero la vida de
Satia seguramente ya estaba más perdida que ganada.
Un trozo fuerte de tela oprimía ya la pierna por
encima de la herida, pero no era suficiente. Ni
siquiera la fuerza física de Cor había bastado. Sólo
conseguía romper aquella banda de tela que la unía aún
a la vida, quién sabe por cuánto tiempo. De modo que
no tuvo más remedio que obedecer al haradrim.
Amarró un palo a la banda y lo giró hasta
apretarla al límite. Satia gritó de dolor y comenzó a
llorar, más por la perspectiva de acabar así sus días
que por el efecto de aquel invento. Le tenía demasiado
apego a la vida, y se le estaba escapando.
"Vamos, Satia" no dejaba de decir Cor. "Aguanta
despierta, no dejes que esto te venza".
Miró al horizonte.
"Está saliendo el Sol, Satia" siguió. "Regálale
una de tus sonrisas desafiantes... aún tienes mucha
guerra que dar".
Realmente Cor hablaba con el corazón en la mano.
Y Satia a duras penas lograba no dejarse vencer
por esa inconsciencia dulce que lleva a la muerte.
Pero sólo debía mantenerse así... el remedio parecía
funcionar. Sólo quedaba llevarla a donde pudieran
atenderla. Cerca como estaban ya de Estel, lo mejor
era llevarla a las Casas de Curación cuanto antes.
Los soldados, intentando vencer el desasosiego y
la tristeza por lo ocurrido, improvisaron dos
parihuelas con ramas y cuerdas y se dividieron para
transportarlas. Una serviría para trasladarla a ella,
y la otra para llevarse a Tom, el soldado callado y
servicial que había caído en un sueño eterno tratando
de despegarse de uno transitorio. Tiempo habría de
llorar su muerte, en ese momento era más importante no
aumentar la cuenta.
______________________________________________
Renovamos el Correo Yahoo!
Nuevos servicios, más seguridad
http://correo.yahoo.es
Sí, es cuestion de que alguien se anime a empezar.
--- En valinor@yahoogroups.com, Eva Bautista <shulamithie@y...> escribió:
> De Marta
> > se está pareciendo sospechosamente al Orco Negro
> Jeje, eso debe ser mi publicidad. :P
>
> > esperemos que
> > aquí la comida sea mejor
> Eso seguro, aquí no damos jamón de pierna de orco.
>
> Aprovecho para hacer lo contrario de lo que he
> hecho hasta ahora y anunciaros aquí esa famosa
> taberna:
> http://groups.yahoo.com/group/OrcoNegro
> Y no olvidéis el Desafío... a lo mejor rompo yo el
> hielo (del Helcaraxë, se entiende).
> Don't fear the reaper.
> Shulamithie.
>
>
>
> ______________________________________________
> Renovamos el Correo Yahoo!
> Nuevos servicios, más seguridad
> http://correo.yahoo.es
Hasta la hoguera olía a comida cuando el hambre estaba a punto de
convertirse en uno de los órganos propios del abdomen.
La noche era su amiga.
La luna, ausente, su cómplice.
Sombras entre las sombras. Muerte prendida del filo de una daga curva.
Y una garganta.
Sencillo...
Intercambio de gestos: Daûr interroga a Sakal con la mirada, este asiente
señalando con la cabeza a un guardián demasiado confiado, demasiado dormido
y con el pulgar de su derecha hace una seña rápida. El dedo es la daga, el
cuello de Sakal el pescuezo de un hombre cuya vida, madura como el trigo,
pronto se segará.
Luego un tajo, luego un gemido sordo, como de quien se ahoga, un vómito solo
insinuado, las manos que se apoderan, precisas, de unas alforjas repletas...
Y la mula, maldita aliada de la mala suerte, que relincha como si en vez de
umbarianos hambrientos fueran lobos.
Y alguien que se levanta.
Y el crujido seco de una espada que abandona su vaina sedienta de sangre.
Y los hombres que se miran...
_________________________________________________________________
Acepta el reto MSN Premium: Protección para tus hijos en internet.
Descárgalo y pruébalo 2 meses gratis.
http://join.msn.com?XAPID=1697&DI=1055&HL=Footer_mailsenviados_proteccioninfanti\
l
Estel - 76
Capítulo 10
Parte 9: Berion - Buscando a Merin y a Balduin
----------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 por la mañana en Estel *
Temprano Berion se dirigió a la casa de Vardamir en busca del
joven Merin y de Balduin el mediano. Cerca de la casa aguardaba
Mirdan que luego de intercambiar unas palabras con Berion se
fue a descansar luego de una noche de vigilia.
Berion golpeó y aguardó. Pronto vino a abrirle la puerta el mismo
joven Merin y le hizo pasar a la sala.
Allí estaba Balduin conversando animadamente con la anciana
madre de Vardamir. Berion la saludó respetuosamente y también
a Balduin y explicó a Merin el motivo de su visita, que ya el joven
conocía.
-Como hemos quedado ayer, he venido a buscarlos para que
puedan conocer a la Dama Ariel -les dijo y también miró a la
anciana amablemente.
-Yo no podré ir, por favor discúlpeme con ella -le dijo Balduin-
he de hacer compañía a la señora Emed.
-No es necesario -dijo la anciana -puedo quedarme sola.
-De ninguna manera, señora -dijo el mediano -es para mí un
placer hacerle compañía, sé que la Dama Ariel lo entenderá.
-Sí, lo entenderá -le aseguró Berion a la anciana con una sonrisa
-y ya habrá ocasión para que se conozcan -agregó y luego le
habló al joven -Merin, cuando estés listo, podemos irnos.
-Lo estoy -respondió el joven
-Le pido Disculpas por esta breve visita -dijo Berion a la anciana
-si me lo permite, me agradaría regresar otro día y quedarme a
conversar con usted.
-También sería agradable para mí, cuando lo desee puede
regresar -contestó la anciana y sonrió
-Entonces tiene mi palabra de que volveré -dijo Berion e hizo
una gran reverencia a modo de despedida.
-Hasta luego -saludó a su vez Merin y ambos salieron y se
encaminaron a las Casas de Curación, conversando por el
camino.
De Marta
> se está pareciendo sospechosamente al Orco Negro
Jeje, eso debe ser mi publicidad. :P
> esperemos que
> aquí la comida sea mejor
Eso seguro, aquí no damos jamón de pierna de orco.
Aprovecho para hacer lo contrario de lo que he
hecho hasta ahora y anunciaros aquí esa famosa
taberna:
http://groups.yahoo.com/group/OrcoNegro
Y no olvidéis el Desafío... a lo mejor rompo yo el
hielo (del Helcaraxë, se entiende).
Don't fear the reaper.
Shulamithie.
______________________________________________
Renovamos el Correo Yahoo!
Nuevos servicios, más seguridad
http://correo.yahoo.es
¡¡Ellanor!!!! Esto se está pareciendo sospechosamente al Orco Negro...
En cualquier momento empieza a circular la cerveza, y esperemos que
aquí la comida sea mejor.
Estel - 75
Capítulo 10:
Parte 8: Ragnar - Una propuesta para Narien
-------------------------------------------------------------------------
* 28 de mayo de 699 por la mañana en Estel *
-Estoy esperando -dijo Ragnar, sonriendo con benevolencia a una
reticente Narien -¿No vas a decirme qué te sucedió?
-Me desmayé, eso es todo -respondió ella- y ese hombre justo
estaba ahí y me detuvo antes de que cayera.
-Ha sido una suerte -dijo el panadero.
Narien no replicó.
-¿Te había sucedido otras veces? -insistió Ragnar queriendo saber
algo más.
-Me había sentido mal otras veces pero no me había desmayado-le
mintió ella, pero la mirada del panadero la hizo arrepentirse, bajó la
vista -sí, me había desmayado antes -admitió avergonzada
-¿Por qué no dejas que la Dama Ariel te vea? -preguntó él
-No quiero responder eso -dijo Narien.
-Pero ella seguramente puede curarte -aseguró el panadero
-¡No estoy enferma! -dijo la muchacha bruscamente- ni... ni lo que
estás pensando.
-No estoy pensando nada -se defendió Ragnar-¿cómo crees eso,
Narien? -le reprochó
-Perdona -dijo Narien- Esta vez no fue como las otras, nunca me
había sentido así -le explicó -tal vez estaba nerviosa, fui al
comercio de Indor y Ebor me siguió después, dijo que quería
ofrecerme algo, me propuso trabajar en el comercio de su padre.
Ragnar estuvo a punto de exclamar -¡Imagino que no habrás
aceptado!- pero se mordió la lengua.
-Le dije que lo pensaría -continuó Narien- quiero trabajar, aunque
mi hermana diga que no es necesario, ya no quiero ser una
mantenida en su casa, me siento mal, pero Ebor no es de fiar,
si me da el trabajo esperará algo más de mi y no se lo daré.
-Yo te iba a proponer algo, justo en estos días -dijo Ragnar con
calma- Sabes que mi madre está en el campo, en casa de su hermana,
bueno, mi padre quiere ir a buscarla y se quedará varios días por
allá, necesito a alguien que atienda a la gente en la panadería y pensé
en tí, serían pocas horas y siempre en horarios adecuados ¿Qué
dices?
-¡Toda la vida prefiero trabajar contigo! -respondió Narien con
una sonrisa y demasiado entusiasmo.
Ragnar recordó las palabras de su padre "esa chica no te ve como
un amigo, no la confundas" y se preguntó si estaba haciendo bien,
quizá le daba esperanzas al ofrecerle ese trabajo, pero ya estaba
hecho.
-Bueno, primero tienes que recuperarte, faltan todavía tres días
antes de que mi padre se vaya y ahí puedes empezar, espero que
tu hermana y su esposo estén de acuerdo.
-Lo estarán, yo los convenceré -dijo Narien, no del todo segura-
¿Me acompañarías hasta casa? -pidió temerosa
-Claro -dijo Ragnar, ayudándola a levantarse- le aviso a mi padre
y nos vamos -y en voz baja, agregó -ya vez, ni se ha enterado de tu
desmayo.
Ragnar volvió enseguida de la casa.
-Vamos -dijo ofreciéndole su brazo a Narien, ella dudó.
-¿Pero que va a pensar la gente? -preguntó.
-Tienes razón -dijo Ragnar -disculpa ¿seguro que puedes sola?
-Puedo sola -aseguró Narien con mirada triste.
-Estaré atento -la tranquilizó el panadero.
Caminaron en silencio hasta la casa de ella, Narien, apenada por no
atreverse a ir del brazo de él, lamentó que las apariencias cada vez
pesaran más en Estel, Ragnar, observándola, preocupado de que
aún no estuviera totalmente recuperada del desmayo.