En momentos en que desde las trincheras del oficialismo surge en Venezuela
un mensaje devastador con respecto a los objetivos que deben caracterizar la
educación en nuestro país, un grupo de estudiantes venezolanos se
sobrepusieron a la mediocridad que se intenta imponer y demostraron al mundo
que la nuestra es una nación capaz de destacarse en los escenarios más
exigentes y competitivos.
Desde hace ya varios años, se vienen celebrando el llamado Modelo Mundial de
las Naciones Unidas (WorldMun), donde estudiantes agrupados en delegaciones
provenientes de todo el mundo, se reúnen para simular las discusiones y
negociaciones de la ONU, sobre la base de sus reglas y procedimientos, con
el fin de recomendar las soluciones que más convengan a la humanidad
En esta ocasión participaron unos dos mil estudiantes agrupados en
delegaciones que representaban a 220 de las más destacas universidades del
planeta, procedentes de más de 50 países. Se trató del evento más numeroso e
importante que se haya realizado en los 16 años de trayectoria del Modelo
Mundial de las Naciones Unidas.
A partir del pasado 30 de abril y por una semana, las delegaciones se dieron
cita en el Salón de Plenarias de las Naciones Unidas ubicado en el Palais de
Nations, sede de las Naciones Unidas en Ginebra. Allí se distribuyeron en
diferentes comités para tratar temas actualmente debatidos en la
Organización Mundial de Comercio (OMC), la Organización Mundial de la Salud
(OMS), la Organización de Estados Americanos (OEA), el Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Refugiados, el Fondo Monetario Internacional,
Amnistía Internacional, la Corte Internacional de Justicia, Organizaciones
no Gubernamentales, etc..
La altura y la calidad de las intervenciones vino a demostrar no sólo la
extraordinaria preparación y calidad de los participantes, sino que además
una vez más puso en evidencia que la búsqueda de la excelencia debe formar
parte fundamental de la formación que cada país debe procurar darle a su
juventud. Las naciones que no entiendan esto, están condenadas al fracaso.
La idea de realizar estos modelos surgió inicialmente en la Universidad de
Harvard, donde se determinó que resultaba indispensable ir preparando los
líderes que en el futuro fuesen capaces de aportar soluciones a los más
acuciantes problemas que afectan al mundo. La excelencia es el requisito que
se le exige a los participantes, ya que sobre ellos recaerán el día de
mañana inmensas responsabilidades.
Con desbordado orgullo venezolanista me complace anunciar que a la
delegación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), le fue otorgado
el galardón como la mejor delegación del mundo entero, haciéndose acreedora
al premio "Outstanding Delegation", por haber acumulado la mayor cantidad de
menciones en reconocimiento a su extraordinaria participación en la
representación del país. Como si esto fuera poco, la Universidad Central de
Venezuela obtuvo el segundo lugar.
La UCAB quedó pues en primer lugar, superando a otras universidades de
enorme trayectoria tales como Oxford, Yale, West Point, la Sorbona, la
Universidad de Dusseldorf, entre muchas otras. Aparte del galardón como la
mejor delegación, la UCAB obtuvo también 9 reconocimientos diplomáticos por
su participación en los diversos Comités.
Es la primera vez que una universidad de Latinoamérica obtiene la distinción
como mejor delegación y, junto con la Universidad de Lahore de Pakistán, son
las únicas universidades procedentes de países no angloparlantes que se han
hecho alguna vez acreedoras a esta distinción.
Honor a quien honor merece. La delegación de la UCAB fue organizada y
dirigida por Bernardo Pulido Márquez e integrada además por María Clara Curé
Gómez, Oscar Machado Sánchez, Rosana Toro Clemente, María Dolores Vallenilla
Sosa, Ignacio Baquero Méndez, Stefano Fossa Castelló, Santiago Ross Neri,
Gabriela Grinsteins Planchart, Joaquín Lascurain Vogeler, Francisco Márquez
Lara, Anabela Tinoco Ricol, Leonel Prieto, Andrea Eugenio Piñero Veitía,
Vanesa Falcón, Felipe Abel Flores, Marcela Scarpellini, María Victora Romero
Al ver la actuación de estos muchachos, una expresión de fe y esperanza me
surge de lo más profundo: ¡Nuestro país saldrá adelante! ¡Sí saldrá!
Los valores y la formación de nuestros jóvenes, sumados a su actitud
competitiva, sin duda alguna servirán para corregir el rumbo.
Lo afirmo no sólo con orgullo patriótico sino también como padre de uno de
los delegados que hicieron quedar el nombre de Venezuela muy en alto.
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